ANTICIPO. Cómo Ernestina se quedó con Clarín (Mañana, la nota completa)


NOBLE-TESTAMENTO

LA ÚNICA HIJA DE ROBERTO NOBLE HABRIA DEMOSTRADO HACE TRES DÉCADAS QUE EL TESTAMENTO GRACIAS AL CUAL SU VIUDA HEREDÓ «CLARÍN» FUE FRAGUADO

El testamento que le permitió a Ernestina Herrera heredar el diario Clarín de Roberto Noble, su esposo anciano y convaleciente, presenta tal cúmulo de irregularidades que bien puede calificarse de «trucho», afirmó el semanario «El Guardián».

Al presentar su nota de tapa con el título «La Apropiadora» y en páginas interiores «La herencia maldita» y «El ADN del Grupo Clarín», la revista informó que el último testamento de Roberto Noble fue fraguado.

Así lo habría demostrado»la demanda judicial que entabló hace casi 28 años Guadalupe, la única hija de Noble».

La extensa investigación, que lleva la firma del periodista Juan José Salinas, se basa en la demanda presentada por la joven en abril de 1978, en plena dictadura militar. Guadalupe Noble demandó entonces a su madrasta Ernestina por «redargución de falsedad; nulidad contra un testamento y simulación».

Salinas tuvo conocimiento de ese documento a través de Ana Elisa Feldman de Jaján, fallecida hace casi dos años, quien el 24 de agosto de 1995, hace casi 16 años, denunció a la justicia la apropiación de dos bebés, presuntos hijos de desaparecidos, por Ernestina Herrera, viuda de Noble.

«Durante más de una década, (Ana Jaján) reunió una ingente cantidad de material y presentó innumerables escritos ante la Justicia. Y hasta escribió una biografía no autorizada de Ernestina Herrera de Noble, que registró bajo el título `Del cabaret al imperio de las comunicaciones», escribió el periodista.

Según la investigación, el abogado Juan Carlos Gentile Pace, en representación de la entonces veinteañera «Lupita» impugnó el último testamento firmado por Roberto Noble.

«El fundador de Clarín estaba muy disminuido a causa de un ACV. Y a Ana Jaján le parecía evidente que lo habían embaucado. El engaño, siguió diciendo (Ana Jaján) había sido organizado por Rogelio Frigerio, ideólogo y jefe del Movimiento de Integración y Desarrollo(MID)».

Frigerio, agrega la investigación, temía, no sin motivos, «que si Lupita heredaba, acabaría con el férreo control político que el ideólogo desarrollista ejercía sobre el diario», continúa la crónica.

Ese testamento «contradijo de manera flagrante a los tres anteriores, en los que Noble había declarado a su única hija heredera universal», añade.

La demanda, señala el artículo fue presentada por Gentile Pace «en el Juzgado Nacional Civil Nº 1, secretaría Berzosa de Naviera, en el marco de los autos caratulados «Noble, Roberto Jorge, s/sucesión testamentaria».

«La jugada fue minuciosamente planeada por otro abogado, Ramón Martos, amigo del marido de Ana, Emilio Jaján, y mentor de Gentile Pace», afirma Salinas que le admitió Ana Jaján.

«Martos era muy inteligente,un verdadero estratega» recuerda el autor de la nota que le dijo Ana Jaján, que tamgbién destacó que, tal como había calculado Martos, «los directivos y accionistas de Clarín entraron en pánico ante la perspectiva de perderlo todo a manos de Lupita».

Guadalupe Noble, afirma la nota, «querelló a los titulados escribanos Idelfonso Lázaro José Ingaramo, Alberto Antonio Poch y Tomás García, así como al gerente general de Clarín, Héctor Cabezas, y a la mismísima Ernestina, acusándolos de haber intervenido en la gestación del testamento póstumo».

En nombre de Lupita, el abogado Gentile Pace impugnó el quinto testamento de Noble, registrado con el número 224 por el ya fallecido escribano Mario Asconchilo, registrado «en el folio 713, escritura número 238, del día 15 de julio de 1968».

Al impugnarlo, señaló que Ingaramo, Poch y García aparecían como «testigos» de su dictado, Ernestina como «beneficiaria» y Cabezas como «legatario».

La demanda consideró falso que los supuestos testigos Ingaramo, Poch y García hubieran podido actuar como tales, pues, precisaba, «nunca vieron ni conocieron» a Noble.

Todo el aspecto formal del supuesto testamento, sostuvo, «es de una escandalosa mendacidad» puesto que ni Noble compareció ante el escribano Asconchilo «ni es sincera la fecha en que se dice redactado».

Agregó el escrito que el supuesto testamento de Noble «ni fue leído, escrito, ratificado y firmado en un solo acto en presencia de Ingaramo, Poch y García, ni éstos vieron al testador» al que por otra parte, como ya se ha dicho, no conocían «en el acto de la escritura; ni, mucho menos, lo oyeron ratificar su contenido».

Ni, como resulta obvio, Noble lo había firmado ante ellos.

Luego de demostrar minuciosamente que los supustos testigos eran en realidad «dependientes» del escribano, la demanda concluyó que «Estamos ante una grosera falacia».

La demanda se jactó de haber probado «por qué medios deshonestos la cónyuge se apoderó de la herencia desplazando a la hija» de Roberto Noble.

Si bien la demanda fue posteriormente retirada por «Lupita» (lo parece indicar que las partes llegaron a un arreglo extrajudicial) la veracidad de sus afirmaciones jamás fue cuestionada.

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