España: El acampe de la barcelonesa Plaza Catalunya está cada vez más organizado

Una nueva crónica de Montse desde Barcelona

El fantasma de la República

Quiero darle las gracias por resaltar mi comentario. Es mi contribución con los jóvenes acampados, ya que por razones de salud no puedo acompañarlos, intento difundir información de primera mano sobre lo que está pasando. Mi hijo es uno de los jóvenes que está casi desde el primer momento y participa activamente en una de las comisiones. Acaba de visitarme y hemos cambiado impresiones. Y abusando de su amable disposición, le voy a transmitir lo que hemos comentado, mi hijo y yo.

Aspectos políticos: los acampados cubren la amplia gama de la izquierda, que salvando las diferencias, es la misma que formó el Frente Popular, en la República.Y mi hijo me comenta que como ahora no se tiene la urgencia de una guerra, tienen todo el tiempo del mundo para trabajar sobre acuerdos, se llega siempre a un acuerdo de mínimos para ir avanzando. Han llegado al acuerdo de no caer en las discusiones de la izquierda clásica.

Y aquí entra un tema largo que no tengo espacio para tratar, y voy sólo a mencionar: estas cuestiones políticas salen otra vez después de 70 años, porque la transición no fue real.

¿Porqué aparece ahora? Porque se ha necesitado mucho tiempo para que surgiera otra generación que retomara las banderas de aquellas izquierdas, y por una razón puramente biológica: el régimen franquista limpió España «a conciencia» de «rojos», tuvo 40 años para hacerlo. Además el aznarismo hizo perder el poco pudor que tenía la derecha cavernícola y llevan tiempo mostrándose tal cual son, sin darse cuenta que la sociedad española de hoy sabe leer y escribir (no es broma, miren las cifras de analfabetismo en 1930), incluso sabe idiomas, navega por internet y viaja por el mundo, aunque sea en vuelos «low cost». Y tenemos una generación de jóvenes universitarios, que gracias a las becas Erasmus, han hecho parte de su carrera en otros países europeos.

No se trata de una «cacerolada» de clases medias urbanas que se han empobrecido por la crisis. Eso ha proporcionado la chispa, pero el caldero de la revuelta social lleva muchos ingredientes y tiene
buenos cocineros.

Aspectos organizativos: es totalmente horizontal, no hay líderes ni portavoces, se trabaja por comisiones que cubren temas como: sanidad pública (farmacéticas, genéricos, etc), educación, inmigración, derechos sociales (autodeterminación de los pueblos, derechos de las minorías de todo tipo), comisión de contenido político, ecología, etc.

Los jóvenes curtidos en las luchas antiglobalización, los okupas y similares, aportan la resistencia (que en todo momento se ha dicho que ha de ser pacífica), son los duermen en la plaza todas las noches. El alcohol se ha prohibido totalmente (se acuerdan de como predicaban contra el alcohol, los anarcosindicalistas ibéricos de principios del SXX?). A los grupos acostumbrados a la protesta drástica se los ha integrado en la comisión de Acción Directa y hacen actos de protesta pacíficos, por ejemplo entran en grupo a las sucursales bancarias y gritan «estos no han robado», etc.

Diversos colectivos profesionales están en comisiones de asesoramiento: abogados, por ejemplo, estudian a cada momento los aspectos legales de lo que se está haciendo para que no se los pueda acusar de transgredir ninguna ley.

Solidaridad de la gente: han recibido donativos de telefonos móviles, soporte informático, 15 cabinas de baños portátiles; comida en grandes cantidades, que es elaborada profesionalmente por los cocineros que participan; material para pancartas, carpas, pinturas, y dinero, la gente ya les ha donado más de 5000 euros para que cubran los gastos de la protesta. La comisión económica ha decidido ingresar ese dinero en la Banca Ética hasta ver en qué se emplea, porque de momento tienen de todo para resistir.

Además funciona como una gran olla popular, mucha gente que está malcomiendo por la crisis o por ser jubilados, se acerca allí a comer. Se le da de comer a todo el que se acerque y haga la cola. Mi hijo me decía que no pensaba que hubiera tanta gente pasando hambre en BCN. Además funciona como un polo integrador social: los excluídos del sistema, han encontrado un lugar seguro donde dormir, un lugar donde comer dignamente y un lugar donde compartir con otros seres humanos. Mi hijo me decía: «¿y qué más necesita un ser humano?Sólo un lugar donde dormir, comida y compartir con otros la construcción de un mundo nuevo». Y agregó y «estamos demostrando que se puede, que construir otro mundo es posible». Y mi hijo, no es precisamente un divagador, es ingeniero y muchos de sus compañeros también lo son.

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