Murió Fogwill, un gran escritor

Me acaba de llamar Pablo Chacón para informarme de la muerte de Rodolfo «Quique» Fogwill, a quien velarán mañana en la Biblioteca Nacional. No tengo palabras. Quedé boquiabierto. Y es que nunca lo considere enfermo, al menos físicamente hablando. Me dice Pablo (que soportó este año una operación a corazón abierto y que está muy sensible con todo lo que concierne a muertes y salud) que tenía un enfisema y que lo habían internado. No lo sabía. Nuestras relaciones fueron esporádicas y nunca fáciles, y sin embargo, muchas veces fueron festivas. Y es que su maldad me hacía reir. Creo que la entrevista que le hice en noviembre del año pasado por teléfono (publicada en Zoom y la última parte -a partir del título «Macri no existe, es un traidor de carrera»- en Noticias Urbanas)  lo trasunta. Que permite pispear, atisbar, asomarse a su compleja personalidad. A Quique le gustaba ocupar el lugar de maldito, a lo Louis Ferdinand Celine. Fue un gran escritor, temo que irremplazable.

Ya había colgado esta entrevista el pasado 7 de agosto, pero como se que el lector es un vagoneta, vuelvo a hacerlo. 

Rodolfo Enrique Fogwill, escritor:

“Kirchner es un temerario”

Por Juan Salinas / ZOOM-Noticias Urbanas

Fogwill es, para muchos, un gran escritor. Para algunos, sencillamente el mejor. Pero no es un tipo fácil. Siempre ha sido un provocador y a veces parece un tanto esclavo de su fama. Que literariamente le llegó en plena Guerra de Malvinas con Los Pychiciegos, pero que por ahora tiene su cima en su novela Vivir afuera, de 1998, recientemente reeditada. Había sido antes sociólogo, publicitario, poeta, marquetinero… y preso. Y había conocido de cerca a personajes como Franco y Mauricio Macri (a quien define ahora como “sinuoso e influenciable… un traidor de carrera”) y al injustamente olvidado Diego Ibañez,  gremialista del petróleo y empresario, cómplice del general Suárez Mason en el vaciamiento de la estatal YPF, dueño del puerto de Mar del Plata y socio de Alfredo Yabrán en múltiples negocios.

Fogwill, que se jacta de haber cambiado la literatura nacional, conoce a su entrevistador desde los inicios democráticos, de largas tertulias diurnas en la redacción de El Porteño, y nocturnas en las que debatía usualmente con Germán García  y María Moreno en el café La Paz. Aquí habla de cine y TV (“en mi casa no entra”, aclara) asuntos municipales, nacionales e internacionales. Y aunque arremete contra Kirchner, al que considera “un temerario” y un jugador de póker “que juega con pistola y que apunta con ella al comisario”, abomina de la oposición y, oh sorpresa, no descarta votar a quien acusa de arriesgado hasta la imprudencia a condición de que prometa poner un poco de orden en una administración pública que considera un aquelarre de ineptitud. Curiosamente, y a contrapelo de una clase media que se la pasa mentándola, acaso en un ataque de misoginia, Fogwill no hizo la menor referencia a la Presidenta.
      
– Tenés la misma voz que el finado (librero y diputado kirchnerista por la Ciudad) Elbio Vitali…– dice Fogwill a continuación del “hola”.

– Somos ranas de la misma charca, y no sólo por la militancia juvenil: fuimos compañeros de aula en el colegio Santa Catalina, de Plaza Constitución.

– La mierda… ¡Qué viejo sos!!!

– ¡Mirá quién habla! Sos un viejito… pero te fue muy bien en la Feria del Libro de Santiago de Chile.

– Sí, sí. Los editores laburan mucho, la embajada (argentina) también. Hay tres editoriales con libros míos y se movieron mucho. …(sobre la Feria y la actualidad literaria de Chile y Argentina ver más abajo
Poesía y narrativa de ambos lados de los
Andes: Un panorama luminoso
).

Países limítrofes, Irán


– En Chile juego en cancha propia, soy local–continúa diciendo­–.  Laburé en Chile diez años. Voy a Chile desde el año 67, así que imaginate… Y en los últimos diez años fui, no sé, cien, doscientas veces. En Chile existe el mito de que la literatura argentina es muy importante. En cambio, los portugueses, digo… los brasileños, no existen. Un día se los van a encontrar ¿viste? en la frontera, y recién entonces se van a enterar de que existían. En Atacama van a encontrar a los portugueses… digo bien: a los portugueses. Exactamente. Porque es el imperio de Don Pedro.

–Veo que estás un poco crítico con el proceso de integración de Suramérica…

–Cuando uno en un proceso de integración es el 50 por ciento, se convierte automáticamente en el 90 por ciento. Igual que en una mesa de póker.

– ¿No te parece que Argentina, haciendo de hermana mayor de los países castellanoparlantes tiene un papel importante que jugar?

–Tiene papelones nada más. Esa es mi opinión.

–¿Por qué?

–¿Qué querés con la Cancillería del rengo (Nicanor) Costa Méndez en época de los milicos? ¿Qué querés con la Cancillería de Alfonsín?

–Jorge Taiana me parece un canciller muy preparado…

–¿Y qué tiene que ver? Yo también soy muy preparado. Sé tantas lenguas como Taiana. Pero si me dan la Cancillería… lo primero que hago es robarme los pasajes de avión.

–No me parece que sea el caso.

–Y, pero Taiana algo hace ¿no? Lo primero que hizo es decirle “sí” a los Kirchner. Mirá la política subalterna de los yanquis que llevan con Irán. Terrible.  Y  la payasada de no haber podido reabrir el puente internacional de Gualeguaychú. Todo es un bochorno. Disculpame la megalomanía pero yo les dije lo que tenían que hacer. Está publicado en La Voz del Interior (
diario en el que Fogwill es columnista. N. del E.) y lo leyeron. Tenían que haber hecho como hizo Perón. ¿Van a poner una papelera?  Bueno, pará, quiero el 50 por ciento.  Pongo 30 millones de dólares… No era tanta guita. Y la relocalizamos en la costa atlántica… ¿Qué tal?  ¿Qué falta agua dulce? Hagamos un acueducto. Pongamos 20 millones de dólares cada uno y hagámoslo.  Y se acabó. Eso es lo que hace un gobierno racional.

–No hacía falta tanto. Con que Botnia y el gobierno uruguayo hubiera puesto la pastera 20 kilómetros más hacia el este, lejos de la principal playa de Gualeguaychú…  Me parece que no hubiera habido mayores problemas. Pero no lo hicieron.

– Nadie está autorizado a juzgar el tema ecológico en la Argentina. Cada uno está en su escuelita y en su negocio.

–Me parece que era un tema vecinal. Es lo mismo que si vos tenés una parrilla en la vereda y justo enfrente, cruzando la calle, te ponen una terminal de ómnibus trucha ¡con baños químicos! Así que te llena de ruido y de olor. A gasoil, a pis y a caca.

–Es lo que te digo: había que poner plata y mudar la papelera. Perón se hubiera hecho socio…

–No sé. Estaba muy ecológico el último Perón.

–… Y fijate lo de Irán: es una payasada.

–Sí, porque a pesar de la bulla insustancial que armó el fiscal Alberto Nisman, no hay la menor prueba de que Irán haya tenido algo que ver con el atentado a la AMIA. ¿Te referís a eso?

–Y los iraníes tampoco tienen nada que ver con Al Qaeda. Son sus enemigos.  Y tampoco tienen mucho sentido del humor. Y han hecho un imperio que existe desde hace miles de años. ¿Qué sentido tiene hostilizarlos todo el tiempo para contentar a Estados Unidos e Israel? ¡Hay que dejarse de joder!

–Y por casa ¿cómo andamos? Porque vos estabas esperanzado en el gobierno de Macri ¿no?



Asuntos municipales

(Acá nos pusimos a charlar sobre las desventuras del Jefe de Gobierno de la Ciudad, al que Fogwill sorpresivamente vituperó hasta rematarlo simbólicamente con un “Olvídenselo: Macri no existe”. Ver http://www.noticiasurbanas.com.ar/opinion.shtml?sh_itm=01d8591930c650940bbae7f3d6030fbb o más abajo.  Por cierto, la  entrevista se realizó horas antes de la feroz represión que desató la policía en las inmediaciones de Vélez antes del desafinado concierto de Viejas Locas  –organizado por Fénix Producciones­–, con un saldo de decenas de heridos y un muchacho, Rubén Carballo, virtualmente descerebrado a golpes. Como se verá, la posibilidad de un muerto estaba en el aire. N. del E.)

– Yo no entiendo la lógica de la administración de Macri. Ahora se ha peleado con los roqueros, obliga a que los recitales que se hacen en Obras se hagan con un sonido… de bar.

–Ya se va a amigar. Macri le va a dar de todo al rock porque el rock está quedando en manos de sus amigos, de (Dario) Loperfido, de Fénix Producciones. Les va a dar el Parque de la Ciudad.

–Igualmente no entiendo sus políticas. Por ejemplo el ataque permanente que sufren los automovilistas, a través de las grúas y las fotomultas.

–Es una política mentirosa. Primero, porque su único objetivo casi excluyente es recaudar, hacer caja, y conste que no me refiero a las arcas de la Ciudad. Segundo, es disciplinante…  lo que en principio no está nada mal. Porque en la medida en que haya cada vez más multas por exceso de velocidad o violar semáforos en rojo, bienvenido sea.  Pero no se trata sólo de que su objetivo es recaudar, sino que también es una cortina de humo que intenta tapar la realidad. La realidad es que el Estado argentino es socio de la industria automotriz y no tiene manera de romper los compromisos que obligan a tener una industria automotriz como la argentina, cada vez más importadora de autos de lujo y de autos hiperveloces, que no ha racionalizado en nada la producción del transporte público… Que está en manos de chapistas venidos a más que compran chasis de porquería y hacen micros de mala muerte. No hay en Argentina una planta que haga ómnibus de buena calidad.

–¿En Chile son muy buenos?

–Mirá, vos vas a Chile y ves el transporte público… y es una cosa de locos. En Santiago yo vivía en un segundo piso a la calle en pleno centro. Por ahí pasan más o menos doce mil micros por día. Y tenía abierta la ventana y no me molestaban. Y es que son vehículos Volvo, que no hacen ruido ni echan humo…  Una maravilla. Eso está muy controlado allá. En cambio, acá…

–Acá no hay ningún control y se echan la pelota unos a otros…

–Lo de las multas es una cortina de humo igual que el túnel que querían hacer por debajo de la avenida 9 de Julio. Que quieren hacer, porque ahí hay guita. Eso viene porque la tuneladora que se habían comprometido comprar a Francia se la van a tener que meter en el culo porque no van a hacer un metro más de subte por el Estado nacional no paga, y entonces tienen que usarla para algo. Y digo que es una cortina de humo porque con ese túnel o esos túneles tampoco se resuelve el problema del tránsito. Hay que prohibir la entrada de automóviles al centro, eso es lo primero. Segundo, hay que castigar enfáticamente a los autos gigantes. Tercero, hay que prohibir el estacionamiento de quien no tiene el DNI con la dirección en ese lugar. Y hay que modificar la flota de taxis. Que sean pequeños, para dos pasajeros.  Que sean Suzuki Fun,  o con el autito que hace la General Motors en Corea, y que esos solos sean los que tengan entrada libre al centro. Pero no van a hacer nada de esto porque no pueden enfrentarse a los taxistas, no pueden enfrentarse a las empresas de ómnibus, no pueden enfrentarse a quienes fabrican esos ómnibus, no pueden enfrentarse a nadie.

–Y es ostensible que los colectivos no pagan las multas: cerca de mi casa hay una escuela, y los autos particulares pasan a 20 kilómetros por hora o poco más, porque si no te ponen una multa y te sacan 10 puntos de los 20, pero los colectiveros ni tocan el freno…

–Si se las hicieran pagar automáticamente le exigirían a (el ministro Julio) Devido que les aumentara la subvención, porque están subvencionadas… Es como la beca Guggenheim: ningún escritor la pide para escribir un libro. Los más honestos la piden diciendo que van a escribir un libro que ya tienen escrito, y por lo general se pide para escribir algo que no se escribirá nunca. Del mismo modo, entre nosotros las empresas de ómnibus no tienen el objetivo de transportar gente sino el de captar subsidios.  Habría que mirar bien quienes son los verdaderos dueños. Porque está claro que es un gran negocio de captar plata.

–Es un sector que ha cambiado mucho. En los años 70 los colectivos solían tener dos y hasta cuatro dueños.

–Eran gallegos…

–Cuando el golpe, en marzo de 1976, trabajaba liquidando sueldos en las líneas 61 y 62 y la empresa era una cooperativa…   No sé cómo fue que paso a manos de los hermanos Cirigliano y hoy es una de las empresas más grandes.

–El gran negocio es conseguir, primero, prebendas de localización y de recorridos. Porque les dan un recorrido y además le dan un pedazo del espacio público para que tengan sus micros. Y segundo conseguir los subsidios. Y que se los paguen en fecha.



K., un jugador con pistola


–¿Qué me decís de los Kirchner?. Hemos hablado mal de Macri largamente, y era por quien tenías más simpatía. En cambio se que los Kirchner nunca te cayeron bien…

–Él es un tipo temible. No te diría tanto por su inteligencia sino, como dicen en tribunales, por su temeridad. Si algún día lo juzgan, además de algún delito que le puedan encontrar –que quizá no se lo puedan encontrar– habría que agregarle la carátula de “temeridad”.  Porque no le importa nada.

–Dicen que es un gran jugador de póker.

–Sí, pero es un jugador de póker que amenaza con un revólver al comisario.

–¿A quién amenaza?

–¿Ahora? Por ejemplo a la Corriente Clasista y combativa (CCC). Que depende del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y a la que no le dan la parte que corresponde del paquete de subsidios…

–¿Te referís a que son canalizados por los intendentes entre sus fieles?

–… Kirchner no tiene problemas, le va a dar los subsidios a quienes le produzcan más votos, pero con este chiste va a convertir a los… ponele que sean veinte mil hombres manejados por el PCR en combatientes…

–¿Te parece?  A veces, y no lo digo con maldad ni doble intención, me parece que el PCR y la CCC  juegan para (Eduardo) Duhalde… Pero me cuesta verlos como guerrilleros…

–¿Vos te acordás cuanta gente tenía el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores, padre del Ejército revolucionario del Pueblo, ERP) en 1972? Tendría unos 1.500 militantes como mucho. Y hoy el PCR tiene un mecanismo legítimo de captación. Que es la carencia, la marginalidad y la ecología urbana. Son regionales ¿entendés?

–No, no entiendo…

–El ERP tenía las facultades como lugar de captación. Un lugar nómade donde los muchachos aparecen y desaparecen.  Pero la CCC tiene captación barrial. Y una organización gremial fuerte. Lo de Kraft es muy claro. Estos tipos (por el kirchnerismo) para satisfacer a los intendentes les cortan la plata… Eso es temeridad. Porque está apostando a algo que no le va a salir bien y que en dos, tres o seis meses a más tardar, es decir mucho antes de que la gente tenga que votar, va a crear quilombo. Es como dijo (Juan Carlos) Alderete, van a empezar a intercambiar muertos.

–Estoy sorprendido: pensé que ibas a defender a Macri, y en cambio terminaste por defender al PCR…

–No defiendo al PCR. Para mí el PCR es una cosa muy rara… Porque tiene lazos con el maoísmo pero también los tuvo con la fracción latinoamericana de lo que en Camboya fue Pol-Pot, es decir, con “el presidente Gonzalo” (por Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso. N. del E.). Son imprevisibles: así como un día se fueron con Isabelita y López Rega se pueden ir mañana con Pinochet.  No se sabe lo que son. Ahora, de que son creativos, no cabe duda.



El gusto de la sangre


-Veo que hay mucha gente que está deseando que haya un muerto. Alguna, previsible, como los enemigos del gobierno nacional. Pero otra, como mucha gente de la clase media porteña, por razones oscuras.  Hay mucha gente deseando que haya un manifestante muerto ¡no? Que se rompa ese invicto que hasta el momento el Gobierno conserva de no reprimir a ese costo la protesta social.  Y veo a los Kirchner muy preocupados con esta posibilidad. 

–Yo no digo que Kirchner deseé que haya muertos.  Digo que es un temerario. Yo estoy rodeado de pacifistas, gente que cree que la violencia se terminó gracias al padre de la democracia, que es Alfonsín. Yo no creo en eso. Pero después, debo hacerme una autocrítica, me doy cuenta de que hablo con gente de mi clase en el vestuario del club, o en los bares dónde voy, o en las librerías. O con los empresarios, que hablan con la careta puesta. Pero si a todos éstos le sacamos las caretas y caminamos por los lugares donde viven con sus  familias, si los apretás un poquito… todos quieren la mano dura y violencia y sangre. Les encanta.

–Me parece que hay mucha gente que desea que haya un muerto. Que se rompa esa virginidad del Gobierno…

–A los violentos no se los ve. Sucede con ellos lo que pasaba con los putos ¿no? Dicen que siempre fueron al menos el 10 por ciento de los varones eran putos, pero no se los veía y no podíamos creer que fueran tantos. Bueno, éstos van a empezar a salir del armario cuando empiecen a oler sangre. Me parece que hay mucha gente que está a favor de la mano dura y de la efusión de sangre pero no lo dice. Al menos, yo no los escucho. Parece que me muevo en otro mundo…

–Sin embargo, me parece que está a flor de piel en muchos “comunicadores” y movileros que bajan línea en la tele…

–No miro tele. No sé de qué carajo me estás hablando.

-Aunque no la mirés, hay cosas que no pueden dejar de escucharse aunque sea al bies…  Yo escucho el deseo vehemente de que haya palos, el clamor por un muerto, el primer muerto.  Porque hasta ahora, en manifestaciones, no hubo nada más allá del maestro que mató la policñia de Sosbich en Neuquén. Solamente hubo un policía muerto en santa Cruz, que lo mataron los manifestantes.

–Me parece que se les fue la mano con la temeridad. Que en la puja por quedarse con el Partido Justicialista, se están tomando medidas que son temerarias.

–¿Cómo ves a la oposición?

–Lo peor que dejará Kirchner es la oposición que supo crear. La creó y la hace bailar. Tira alguna cosa para romperlos y que luego se reagrupen y se vuelvan a romper. Excita a la Carrió, que dice cualquier cosa…

-Pensar que alguna vez la voté.

-¿La votaste? Noooooooo… Yo nunca la hubiera votado. Nunca. La hubiera votado a María Moreno. Aunque María hubiera instaurado una república lesbiano-lacaniana con la que no estoy nada de acuerdo.

-Decías que Kirchner ha formateado a la oposición…

–Fabricó este Frankenstein que es (Julio Cleto) Cobos. Resucitó a Duhalde. Catapultó a De Narváez. Proyectó a Cobos… ¡Es una cosa de locos!

–¿Me estás queriendo decir que en la comparación con todos ellos sale ganancioso?

–Claro. Y ahora dicen que le va a ofrecer la candidatura a la vicepresidencia a Hermes Binner. Que hará un frente progre… yo te digo, un frente progre con Kirchner arriba… Si me dan garantías de que rompa el sistema cleptocrático…  Bah, que lo rompa no, porque no se puede romper ¿no? ¡Más cleptocracia que en Inglaterra no hay!  Pero, bueno, que lo dignifique un poco. Que venga con algún proyecto racionalizador de la administración pública como los que tuvieron (Miguel)  Lifschitz en Rosario y Binner en Santa Fe. Si fuera así, yo tendría que votarlos… Porque ¿qué querés que haga? ¿Qué lo vote a Cobos?

Cine y TV

Buñuel, Bresson, Godard, Kaurismaki… y los Titanes en el ring

Dice Fogwill:  – Yo prácticamente nunca vi televisión. Cuando mi primer hijo tenía tres años, mis viejos, que todavía vivían y tenían más plata que yo, cayeron un día con un televisor de regalo… Es como caen con un perrito: te cagaron.

– Es irreversible.

– Por entonces estaba por encargar una nena.

– ¿De encargar?

– Bueno, no. Ya la había encargado. Estaba por nacer. Y desde entonces hasta que la nena tuvo dos años seguí una regla: dejaba mirar TV a mi hijo los fines de semana a partir de las 9 de la noche ¿no? Los domingos, que me tocaba dormirlos, estaba Titanes en el ring, y debo haber visto como cien capítulos. Hasta tal punto que todavía hoy conozco de memoria todas las canciones del caballero rojo, el mercenario, pepino el payaso…. Eso es todo lo que vi de televisión. Y lo que veo de golpe en un bar, donde está la tele encendida y me la tengo que bancar. O en los aviones, donde te pasan películas. A veces, en los viajes trasatlánticos, miro la película.

– Yo tampoco miro televisión. Pero en mi casa suelen estar encendidos dos aparatos a la vez, uno por mi mujer y el otro por mi hijo. Así que no puedo dejar de tener una idea general sobre lo que está pasando.

– Yo, por suerte no tengo mujer, y en mi casa no entra un televisor. Pero si: hace unos años vi cuatro películas en dvd por la compu, algo excepcional porque me interesa mucho y puntualmente un director…

– ¿Qué director?

– Aki Kaurismaki, el finlandés. ¡Un grande!

– ¿Tan bueno es?

– Siiiiiii. No lo puedo comparar con los que están ahora de moda, con los Tarantino y los iraníes porque no los vi, pero…

– ¿Cuál es la película que más te deslumbró?

– ¿En mi vida?

– No, de Kaurismaki.

La vie Boheme, que es como la ópera de Puccini (se basa en la misma novela, del decimonónico Henri Murger. N. del E. ) pero ambientada en el París contemporáneo y protagonizada por inmigrantes, lumpenes rumanos… Es realmente maravillosa.

– Por lo visto, tenés claro cuál es la película que más te gustó en tu vida.

– Creo que si…

– ¿Cuál es?

Un condenado a muerte se escapa, de (Robert) Bresson. Y también me gustó mucho La historia del cine,  de Godard. Son dos cosas muy distintas. Cuando dan a Bresson o Godard o Bresson o Buñuel, voy al cine. Y a veces me paso toda la semana yendo a las matinés.

Poesía y narrativa de ambos lados de los Andes:

Un panorama luminoso

– ¿Hubo algún libro que de joven te marcara tanto como las películas?

– No…creo que no… Ah, ¡sí!… Pero no… No sé, más bien me deformó. Los libros, de joven, más bien me deformaron. Te diría que
Los caminos de la libertad, de Sartre… Yo que sé.

– Yo tengo aprensión de releer
El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers, de tanto me impactó cuando era joven. No lo creo pero… tengo miedo de que no me guste tanto como antes. ¿No te pasa?

– Ah, qué vivo. Ya con el título te compraba. Es muy bueno, un gran libro.

–… Como consideran a varios de los tuyos en Chile. Porque, más allá del fenómeno Bielsa, parece claro que sos el escritor argentino que suscita más entusiasmos…

–En Chile pasa algo extraño. Hasta los escritores malos están sacando buenas novelas.  Por ejemplo, (Alberto) Fuguet, que acaba de publicar Missing. Es una novela, diría, casi digna de un García Márquez.  Una investigación familiar sobre un teniente que se perdió en los Estados Unidos. Y salió otro, un libro realmente excepcional de (Álvaro) Bisama que se llama Música marciana.


–¿Y acá?

–Hay muchos libros buenos…

–¿Cómo cuál?

–El año pasado se editaron los libros de (Ricardo) Colautti (sus tres novelas bajo el título de una de ellas,
La conspiración de los porteros. N. del E.) por Mansalva. Colautti  fue un escribano  que murió a comienzos de los 90… La literatura argentina está muy bien. El mercado editorial, atroz.  Las editoriales argentinas cifran ¿no?…  Son un desastre.

–¿No era de Colautti con quien hablabas en una entrevista que te hizo (Juan) Sasturain?

–No tengo idea. Todo lo que tiene que ver con Sasturain lo olvido rápido (ríe). Hay otro libro, de Diego Meret
, En la pausa, que ganó el premio Indio Rico es muuuuuy bueno. Y, mirá que casualidad, también fue editado por Mansalva. También está  Bajo este sol tremendo de Carlos Busqued. Y están los de Pablo Ramos, que se venden bastante. El que me pareció buenísimo es La ley de la ferocidad. Hay muchos libros buenos. El de (Damián) Tabarovsky, Autobiografía médica… En los últimos años han salido unos ocho libros muy buenos. Lo que es muchísimo. Son libros que van a perdurar.  La literatura argentina está muy bien y ni hablar de la poesía…

–De eso estoy informado: te gustan Fabián Casas y Martín Gambarotta…

–Mucho. Y también (Sergio) Mattoni y el bahiense Sergio Raimondi, autor de
Poesía civil, un libro que vos tendrías que leer… Y un kirchnerista que me gusta mucho, un joven de La Cámpora, Martín Rodríguez, autor de Maternidad Sardá. Me mandó un libro inédito, maravilloso, que se llama Paraguay. Es  sobre la guerra del Paraguay contada desde una relación hijo-madre.

“Olvídenselo: Macri no existe”


En sus años mozos, a comienzos de los 80, Quique Fogwill trabajó en Socma, la sociedad madre de los Macri. Allí conoció a Mauricio, a quien apoyó en su ascenso a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. Ahora, dice que lo decepcionó. Y describe al funcionario como sinuoso, cholulo, voluble e influenciable.

–Estabas muy esperanzado con el gobierno de Macri, ¿no?

–Yo me imaginé que Macri venía  –¿soy un tarado, no?– a limpiar la basura de De la Rúa, Ibarra y Telerman. La mugre administrativa que dejaron estos tipos, las capas geológicas de ñoquis que había y sigue habiendo. Ñoquis que datan desde la época de (el brigadier Osvaldo) Cacciatore (intendente de la Ciudad durante la dictadura). Pensaba que Macri iba a meter eficiencia. Yo estaba obnubilado con el tema de (el Ministerio de) Cultura. Los dos candidatos que tenía Macri eran (Ignacio) Liprandi y (Pablo) Batalla. Los conocía, y aunque tenían posiciones antagónicas, me parecía que ambos podían ser muy buenos ministros. Que cualquiera de los dos podía limpiar tanta porquería… Porque ahí hay un señor regalando premios municipales.

–¿Quién es?

–El doctor Ramiro Couto. Pero en realidad no es él quien los regala, sino el Jefe de Gobierno. Mirá, la cantidad de estrellitas que hicieron un solo papel en su vida y a las que le dieron el premio municipal y van a cobrar hasta que mueran dos, tres o cuatro mil pesos por mes, es infernal.

–¿Los premios municipales son como un vaso de agua o un cigarrillo, que no se le niegan a nadie?

–Claro. Y la política cultural del macrismo es un desastre. Y no sólo por lo del Teatro Colón. También por otras barbaridades como esa diseminación de bibliotecas populares con el único propósito de que cuatro ñoquis cobren un sueldo y dos pibes del barrio vayan a consultar un día porque los obligó la maestra, en la era de internet. Ni siquiera se les ocurrió ponerle compus conectadas a la red. O convertirlas en locutorios (ríe).

–En fin, te decepcionó Macri.

–La administración era un caos y sigue siéndolo. Lo que hicieron ahora, convertir los contratos transitorios en cargos estables, no tiene nombre.

–Cuando asumió, Macri entró en guerra con el gremio municipal, Sutecba. Está claro quién ganó.

–Antes de las elecciones escribí en La Voz del Interior que el verdadero poder estaba, en la Ciudad, en manos de Amadeo Genta (secretario general de Sutecba). Y los macristas me dijeron: “No, vos te equivocás, ellos no tienen poder, son frágiles. ¿Qué van a hacer? Les cortamos las ambulancias y se derrumba el sindicato”. El poder de la mafia sindical está intacto. Incluso debe estar más fuerte que nunca. Porque cuando podés dar una prueba de fuerza como pudieron dar ellos, sos doblemente fuerte.

–Vos lo conocés a Macri personalmente, ¿verdad?

–Sí, yo trabajé en el Grupo Macri y fue ahí donde conocí a Mauricio, en el 82 o principios del 83.

–Cuando era un veinteañero.

–Sí, pero ya se estaba por recibir de ingeniero. Tenía alguna plata metida ahí, algunos negocios personales que se los manejaba Socma. Y yo lo ayudé con un negocio de publicidad que tenía en San Pablo. Por eso, como sabía cómo era la cosa familiar, les dije a Liprandi y a Batalla que tuvieran cuidado. “Ojo con Macri. No le crean porque es un traidor de carrera”.

–Y Franco, ¿cómo es?

–Nada que ver. Franco es un caballero. Es un tano de palabra. Podemos hacer la historia negra de Franco, todo lo que vos quieras, pero nadie te va decir “Franco me traicionó”. Mauricio, en cambio, era un chico sinuoso. Era y sigue siendo muy cholulo, muy influido por las luces y por parte de su familia. Por el hermano de su madre, (Jorge) Blanco Villegas, un hombre muy poderoso, del cual no se puede decir lo mismo que de Franco. Un hombre superpoderoso que se hizo de una flota de barcos y de aviones durante el Proceso. Con créditos del gobierno, ¿no?

–Fue presidente de la UIA.

–Sí, por Sevel (la automotriz de Franco Macri, que llegó a tener al mismo tiempo las representaciones de Fiat y Peugeot), pero Blanco Villegas no es tanto un industrial como un hombre de negocios internacionales. Pero, bueno, yo tenía la imagen equivocada de que había una especie de movimiento. Y me dije, si vienen con este proyecto, yo los apoyo. Punto. No llegué a votarlos. Porque levantado ese domingo, no fui a votar. Pero si me hubiera visto forzado a hacerlo para tener sellado el DNI, los hubiera votado.

–Hablame de Batalla y Liprandi. ¿Por qué tenían posiciones antagónicas con las cuales, sin embargo, decís que te sentías cómodo?

–Liprandi viene de las finanzas y llega al arte como coleccionista. Batalla fue alumno mío. Cuando estudiaba Economía venía a mi materia en la Facultad de Psicología. Era dirigente de la Franja Morada y acompañó la candidatura de Alfonsín como orador, y estaba ahí, en el podio. Rompió con Alfonsín al punto de que él lo acusó desde México de desestabilizar su gobierno. Después, también lo acusaron de ser de izquierda, pero lo cierto es que es un economista muy bien formado que hizo su carrera en Estados Unidos y que siempre tuvo veleidades artísticas.

–Ambos, Liprandi y Batalla, quedaron fuera de carrera.

–Liprandi porque fue objetado por (Gabriela) Michetti a causa de que en una encuesta respondió (todo lo contrario de lo que hubiera respondido yo) que estaba a favor del matrimonio gay y lo escracharon en Perfil. Tanto sintió el veleta de Macri el cachetazo de la Iglesia, que le pidió un hombre, un reemplazante de Liprandi… Y la Iglesia puso a un tarado, un semianalfabeto que no recuerdo bien cómo se llamaba… (Luis Hernán) Rodríguez Felder o algo así.

–Que tampoco llegó a asumir.

–A Mauricio la solución se la dieron en paquete. Para mí, el paquete se lo dio (Darío) Lopérfido. El paquete eran los Sushi.

–¿Acaso Lopérfido es un hombre de la Iglesia?

–No, pero los Sushi no tienen ningún conflicto con la Iglesia. A la Iglesia no le molesta el negocio de los Sushi, que son los festivales de rock. Y pusieron a (Hernán) Lombardi, que no es tonto y es un administrador eficiente, aunque a veces haga payasadas. Como poner un stand de la Ciudad en la Feria de Frankfurt. Algo ridículo. Una municipalidad que le da la espalda a la cultura en todo, quiere participar en esa Feria del Libro, que no es una feria “del autor al lector” como la de Buenos Aires ni nada que se le parezca. Es una feria de los negocios, de best-sellers, nada más. Con alguna participación de los que venden nuevas tecnologías para imprimir. En este contexto, la Ciudad de Buenos Aires no tiene nada que decir.

–¿Qué podemos esperar de Mauricio Macri?

–Olvídenselo: Macri no existe. Ahora emprende un viaje por el mundo. Va a ir a que los alcaldes de Lyon o de Milán lo condecoren y firmar documentos para hermanar las ciudades y conseguir que venga una exposición de Varsovia a Buenos Aires. Y conseguir más gente que viaje, que vaya y venga. Pero acá no está actuando. ¿Viste lo que decía (Carlos) Pagni? Yo no creo en Pagni, ¿no?, pero dice que (el PRO) tiene cinco mil afiliados. Y yo te digo: es un afiliado por centímetro de subte. Con cinco mil afiliados no puede pretender pensar en la interna peronista donde está la UOM, donde están los camioneros, los textiles, los trabajadores del Estado. ¿Alguien conoce algún afiliado al PRO que no sea funcionario de gobierno? .

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