Sarkozy, un racista sin maquillaje

El presidente francés, él mismo hijo de inmigrantes, propone quitarle la nacionalidad francesa a los gitanos y extranjeros que delincan, y particularmente a quienes ataquen o resistan los ataques de gendarmes y policías. Sigue así el camino del régimen colaboracionista de Vichy, que le quitó la nacionalidad a unos 15 mil franceses, la mayoría de ellos judíos. La fobia contra los gitanos es tan vieja como su ninguneo. En proporción, los gitanos tuvieron todavía más muertos a manos de los nazis que los judíos, pero prácticamente nunca son nombrados cuando se habla del Holocausto o la Shoah (tampoco se nombra mucho a los comunistas, homosexuales y disminuidos físicos y mentales, quienes fueron las primeras víctimas del horror nazi). Paradójicamente (cuando yo era pequeño todavía no nos habíamos plagiado de los anglófonos y nadie decía «paradojalmente») no hay pueblo más europeo que el gitano: está presente en todos los estados que conforman el Viejo Continente.
Los dejo con la crónica de Eduardo Febbro, desde París.

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