Evita sigue amordazada

Evita, por Viviana Ponieman

(sólo en Argentina)

Muy pertinente nota la de Alberto Schprejer y su abogado César Calcagno acerca de la absurda situación que se vive en Argentina, único país del mundo del mundo dónde la impresión de Mi Mensaje, el testamento político de Eva Perón desaparecido durante 32 años, está prohibida.

La razón es que las difuntas hermanas Duarte, que por presión de la Iglesia se negaban a reconocer su autenticidad (y es que Mi Mensaje es, básicamente, una afiebrada diatriba contra obispos, generales, dirigentes sindicales traidores y caudillos feudales del interior travestidos de peronistas), le vendieron los derechos de toda la obra de Evita a la Editorial Planeta, que le hizo juicio a Schprejer, argumentando que el libro era apócrifo, y que si no lo fuera, los derechos de la edición eran suyos.

Después de una larguísima odisea, la justicia determinó que todas las hojas del original fueron inicialadas por Evita de puño y letra, esto es, que el libro es auténtico, pero, contrariando a Evita (que los donó expresamente a tareas de educación y emancipación de los trabajadores) le dejó la exclusividad de los derechos a  Planeta, que no lo ha publicado ni parece que lo vaya a publicar.


Lástima que Beto Schprejer no diga que quien le calentó la oreja durante años (desde que en 1990 Oscar Taffetani me prestó el ejemplar que había comprado en el colectivo hasta 1994, cuando decidió publicarlo) fue un servidor, y que la edición y compilación (el trabajo de Evita fue arropado por otros varios de los Walsh -Rodolfo y María Elena-, María Moreno, Horacio González Carlos Eichelbaum -que lo aportó BS-, María Moreno y mi hermano Luis, entre otros) y hasta la corrección estuvieron a  mi cargo, no sólo la entrevista con uno de los secretarios de Evita, Juan José Jiménez, como cansinamente me concede.

A fines de 2006, Schprejer escribió otro artículo que guardo en mis archivos  y transcribo más abajo, dónde fue algo más generoso conmigo. Merece ser leído porque sintetiza el proceso kafkiano absurdamente incoado contra él y explica por qué la existencia de Mi Mensaje le concede tardía razón a la generación reflejada en el film “Cazadores de utopías” cuando cantaba con tanto énfasis y sentimiento aquello de Si Evita/viviera/sería montonera. 

Para muestra de la pertinencia de su perseverante nota actual, basta un botón: en Tiempo Argentino de ayer se publica un suplemento en homenaje a Eva, y en la contratapa se reproduce un capítulo de Mi Mensaje, el titulado “Mi voluntad suprema” que se leyó públicamente el 29 de junio de 1952 en un acto realizado en Plaza de Mayo. Y en el copete se anuncia que “El libro Mi mensaje se conoció el 29 de junio de 1952″… cuando en verdad habrían de pasar ¡36 años! hasta que Fermín Chávez hiciera una pequeña edición parte de la cual fue arruinada por las goteras del depósito en que se encontraba, en Avenida de Mayo casi Lima. Y unos 42 años hasta que Schprejer y yo lleváramos el texto a los kioskos.

Si estas macanas de dicen y publican en los medios afectos a la figura de Evita, figúrense lo que puede aparecer en los desafectos y contreras.

Así las cosas hasta hoy, quien quiera leer el texto agónico de Evita en la Argentina, deberá hacerlo en la web El Ortiba o en algún otro sitio (debería estar en el archivo de www.revista-zoom.com pero no lo encuentro).

Y hablando de quienes ayudaron a difundir los mensajes de Evita por el mundo, les recomiendo enfáticamente la lectura de  una deliciosa nota de Andrea Rodríguez sobre Makiko Yamamoto (“Esa mujer llamada Makiko”), la traductora al japonés de La razón de mi vida, aparecida en el último número de Veintitrés:

En otros post les enviaré luego mi prólogo a la edición que hicimos con Schprejer. A continuación transcribo el artículo escrito por Schprejer a fines de noviembre de 2006. 

Las razones de una edición polémica 
 
Por Alberto Schprejer, editor / Especial para Causa Popular  

Promediaba 1994 y el periodista Juan Salinas me entregó un ejemplar del libro "Mi Mensaje" de María Eva Duarte de Perón, editado por el sello Ediciones del Mundo, y prologado por el historiador Fermín Chávez. Lo había adquirido en un colectivo a un vendedor ocasional de rezagos, e impactado por su contenido me propuso editarlo. Yo era un modesto imprentero y editor de libros, y el menemismo, como una topadora, destruía todo lo que se le ponía delante: pequeñas empresas, empleos, conquistas sindicales, ramales ferroviarios, empresas públicas. 
 
De fuerte tono crítico hacia las cúpulas de la Iglesia Católica, el Ejército, los dirigentes sindicales vendidos y los caudillos provinciales, Mi Mensaje expone con mucha sencillez y tono romántico, las mismas ideas con las que veinte años después, miles de jóvenes trabajadores y de clase media se lanzaron a la aventura revolucionaria. Con lenguaje descarnado convoca a los trabajadores a defender a Perón con cualquier medio a su alcance, explica que la razón de ser del peronismo es construir una nación de trabajadores porque el trabajo es la principal misión del hombre en la tierra y reinvindica el fanatismo como un sentimiento religioso de adhesión incondicional a una causa y a un lider.  "En Mi Mensaje, Eva ya no es un apéndice de Perón, es ella misma, sin mediadores" (Tomás Eloy Martínez).
 
Sabiendo que se moría y que la revolución peronista corría peligro, había dictado un mensaje póstumo para que lo levantasen futuras generaciones y lo lleven como su ideario a la victoria. El mensaje había llegado.  ¿Era sólo un hallazgo historiográfico o aún tendría vigencia política?. Si Mi Mensaje hubiese llegado antes, ¿los montoneros posconciliares, hubiesen sido un proyecto independiente dentro del peronismo o simplemente la Juventud Evitista?
 
Más allá de mis interrogantes, "Mi Mensaje" se me apareció como un texto con envergadura ideológica propia, en el que Evita expone su ideario político, el Evitismo.  Decidí editar el libro porque nadie conocía de su existencia y porque ante la inactividad de la familia de Eva Perón, lo consideré de dominio público.
 
Participaron con sus textos en esta edición con el formato de un homenaje y en forma desinteresada, periodistas e intelectuales como Fermín Chávez, Juan y Luis Salinas, Carlos Eichelbaum, María Moreno, Horacio González y María Elena Walsh, que aportaron reflexiones de importancia sobre su contenido; también hicieron sus aportes muchos otros amigos. Contiene el testimonio del dirigente justicialista Juan Jiménez Domínguez, fundador del gremio UDA (Unión de Docentes Argentinos), colaborador de Evita, quien relata que "si no pasé a máquina todas las hojas fue porque tenía que cumplir misiones lejos de la Capital y porque Evita se las dictaba en sus momentos libres al colaborador que tenía más mano".
 
La controversia editorial 
 
A mediados de 1996 la Universidad de Nueva York manifiesta su interés en editar Mi Mensaje e informan que Editorial Planeta, propietaria de los derechos de Eva Perón para su comercialización en el mundo, considera que el libro es apócrifo y se opone a su publicación en EEUU. Planeta sostiene que las hermanas de Eva Perón estuvieron junto a ella los últimos días de su vida y no vieron que Eva dictara o escribiera texto o libro alguno.
 
En Octubre de 1996, el juez en lo Civil, Dr. Jorge Lezana, ordenó el embargo y secuestro de los ejemplares remanentes de la edición, y prohibió su circulación, a través de comunicaciones  realizadas a la Camara del Libro y a la Sociedad Argentina Distribuidora de Diarios y Revistas. A pesar de ello, Mi Mensaje fue editado en EEUU y posteriormente en España e Italia. La edición española realizada por Grijalbo, se vendió en la Argentina, sin que tengamos noticias de que los herederos de Eva Perón hayan tomado medidas judiciales similares a las ejecutadas contra este editor.
 
En una audiencia de conciliación convocada por el juez, la Sra Erminda Duarte agradeció la calidad de la edición, sugiriendo que si se modificaran algunas partes del texto, quizás ellas pudieran reconocerlo. A pesar de su cordialidad, iniciaron una demanda judicial por daños y perjuicios contra este editor, argumentando que le ha atribuído a Eva Perón un texto que jamás Evita dictó ni escribió. Por consiguiente, para probar que no hemos causado daño ni perjuicio alguno, debimos demostrar la autenticidad de este texto, y probarlo en sede judicial.
 
Las pruebas y el juicio
 
Cuando comenzó el juicio no tenìamos ninguna prueba que nos permita acreditar en sede judicial que "Mi Mensaje" había sido dictado por Marìa Eva Duarte de Perón. Todos creímos en la autenticidad de la historia que nos había contado Fermín Chávez, primer editor del libro. Sin embargo, era necesario juntar las pruebas.
 
En abril de 1997 aparece en el diario Clarín una nota fechada en Comodoro Rivadavia, en la que la directora del Museo del Petróleo, la Lic. Gloria Arrigoni, al hacerse cargo del Museo, encuentra un baúl con pertenencias de Juan y Eva Perón, entre ellos, el catálogo completo de las joyas de Evita, fotos inéditas de Perón de joven, ropas de ambos y, una copia del libro Mi Mensaje. Citada como testigo del juicio, la directora del Museo declara que el contenido de la copia encontrada en el museo es idéntico  a lo publicado en la edición cuestionada.  Refiere finalmente que el baúl con las pertenencias había sido enviado para su preservación por la Sra. esposa del Escribano Mayor de Gobierno, Dr. Jorge Garrido.
 
El Senador Antonio Cafiero, citado como testigo por las partes, relata que el 24 de junio de 1952, durante una visita que realiza a la Sra. Eva Perón para interiorizarse de su estado de salud, y que tuvo lugar junto a su lecho de enferma, Eva le manifestó que estaba escribiendo un libro y le leyó algunos de sus párrafos.
 
El historiador Fermín Chavéz, testigo del juicio, relata que el 17 de Octubre de 1952, según consta en diarios de la época, el Gral. Perón anuncia la próxima edición del libro Mi Mensaje escrito por Eva Perón.  Sin embargo ello nunca ocurriría porque el libro contenía un fuertísimo ataque a las cúpulas del Ejército y la Iglesia, a quienes Eva veía conspirando contra Perón y éste habría decidido no publicarlo.
 
La historia tiene un vuelco el 20 de setiembre de 1987, cuando en la sección 3ª del diario La Nación de Bs. As., la casa Posadas S.A. Bulrich, Gaona y Guerrico anunció que en sus salones se llevaría a cabo un remate que publicitó del siguiente modo: "EVA PERON. Mi Mensaje. Original. 79 hojas con membrete. Iniciales al finalizar el texto de cada una. Correcciones manuscritas a tinta y lápiz. Inédito". Fermín Chávez es citado para que realice un informe pericial sobre el texto, y éste dio certezas sobre su autenticidad. El libro es rematado y adquirido por el dirigente peronista Jorge Benedetti en la suma de siete mil pesos de la época.
 
Según la información proporcionada por Posadas S.A., habría sido llevado a remate por los hijos del Dr. Jorge Garrido.  Producto de mucha suerte y mucha más perseverancia, y luego de varias postergaciones, conseguimos con mi compañero de militancia y amigo, el Dr. Cesar Calcagno, mi abogado defensor, que el Sr. Jorge Benedetti lleve el original de Mi Mensaje a la sede del Juzgado Nª 101 en lo Civil de la Capital Federal para la realización de una pericia caligráfica.
 
Ante la presencia de las partes, en un clima especial, de cierta intimidad, el Juez procedió a cerrar los póstigos de las ventanas de su oficina para que no ingrese la luz del sol y la perito calígrafo oficial, la Sra. Ucha, pueda realizar su trabajo. Los presentes deambulábamos alrededor del original como si estuviéramos ante la presencia de un poder espiritual, de un Dios se podría decir, o de alguien a quien se le tiene, por lo menos, el mayor de los respetos. Aunque estábamos ante páginas avejentadas de un libro controvertido, las mirábamos con reverencia.
 
En la sentencia, el juez Alejandro Verdaguer, concluye sobre la pericia: "El perito calígrafo luego de explicar el análisis que efectuó, concluyó en un primer informe, que las iniciales que obran en el texto cuestionado y las firmas indubitadas de Eva Perón tienen similar morfología gráfica y que se observan analogías en los elementos gráficos estructurales. El número de concordancias en aquellos elementos son suficientes para concluir que las iniciales "E.P." insertas al pie de cada carilla mecanografiada, pertenecen al puño y letra de María Eva Duarte de Perón".
 
Las herederas de Eva Perón impugnaron el informe de la perito calígrafa en tres ocasiones. En la última solicitaron la nulidad de la pericia, lo cual fue rechazado por el juez interviniente en ese momento del proceso.
 
Continúa la sentencia: "En síntesis, las iniciales contenidas en el texto serán atribuídas a María Eva Duarte de Perón por cuanto así lo determinó el perito, y existen otros elementos de prueba que apuntan en esa misma dirección. En consecuencia, tendré a María Eva Duarte de Perón por autora de la obra "Mi Mensaje". 
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