El Negro Fontanarrosa y el Día del Amigo

El Dia del Amigo me parece un bodrio. ¿Qué tiene que ver que los enviados de Nixon hayan llegado a la luna el 20 de julio de 1969 con la amistad, a mi juicio una de las cosas más sublimes de la vida? Un carajo tiene que ver. 
Me niego a seguir alimentando la espiral del consumo y a trivializar la amistad, como la trivializó Roberto Carlos con su «yo quiero tener un millón de amigos» y la trivializa a fuerza de cantidad feisbuc. Ahora bien, le corresponde a los rosarinos arreglar el desaguisado que ellos mismos han creado. 
Adhiérome (no se puede decir «adhiero» y nada más. ¿Adhiero qué? ¿a qué?) a la propuesta de otros rosarinos, éstos más pulenta, más piolas, más del palo… ¡y de la planta! que insisten en que el Día del Amigo debe resignificarse y celebrarse el 19 de julio, fecha en que hizo ayer tres años, nos dejó el Roberto Fontanarrosa.
¿Quién no se sintió amigo del Negro Fontanarrosa? ¿Quién no lloró su muerte? Si tuviera que elegir un solo objeto para ilustrar qué es la Argentina, no dudaría un segundo en señalar el libro que contiene las historietas completas de Inororo Pereyra y Mendieta.
Asi que esta vez sí, me parece que hay que redoblar la campaña para que el Día del Amigo pase al 19 de julio.
Será justicia.
Y ya que estamos en el tema, les mando una muy linda entrevista que le hizo mi hermano Luis… dos años antes de que los dos la palmaran. Les gustará.

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