ADIÓS AL COLORADO FERREIRA, un maestro de periodistas y una gran persona

Con Fernando en una cena en el añorado restorán santelmino El Refugio, más conocido como “el Oleiros” (Foto: Lorena García).

Fernando “El Colorado” Ferreira murió el sábado a causa del maldito virus. Fue un gran periodista a la antigua (hasta el punto de que, como el gran Rogelio García Lupo, no usaba celular), enciclopédico, versado en literatura, cine, deportes y, por supuesto, en política (fue, como sospecharse al ver la foto de abajo, un comunista nada gorila que terminó apoyando al kirchnerismo). Yo lo conocí en el diario (Nuevo) Sur, donde una vez se rebeló ante una “sugerencia” de que elogiara una película que le parecía un bodrio, lo que derivó en su traslado a la sección Turf como quien es enviado a Siberia, y en un par de tumultuosas asambleas. Muchos años después ambos entramos en la misma época a la plantilla de Télam (en mi caso, en una segunda temporada; en el suyo luego de un largo tiempo como colaborador) donde ambos nos jubilamos, primero él, luego yo. Del 2011 al 2016 trabajamos literalmente espalda contra espalda, ya que él era el segundo del Reporte Nacional (el diario de noticias nacionales e internacionales que la agencia proveía a los pequeños diarios del interior para que lo imprimieran y encartaran) de modo de concentrarse en las noticias locales y competir contra los grandes diarios porteños) y yo hacía un sitio, memoria.telam.com.ar, dedicado a los derechos humanos y especialmente a los juicios por delitos de lesa humanidad, junto a Oscar Taffetani. Ambos, el Reporte Nacional y Memoria fueron cesados por el canalla de Hernán Lombardi y sus esbirros. Ferreira tuvo la suerte de jubilarse antes.

Salvo el último, aquellos fueron años felices, sobre todo en la primera etapa, cuando el presidente de la agencia era Martín García. Y aun luego de la ictericia (la llegada de la oleada amarilla) el 7º piso del edificio de Belgrano era una fiesta luego de que al caer la tarde se fueran los últimos gorilitas y quedáramos solos un nutrido grupo de compañeros, sin moros en la costa.

El Colorado tenía un carácter afable, siempre dispuesto a enseñar trucos del oficio a los jóvenes. Y por supuesto, a almorzar y cenar con sus compañeros.

Los dejo con el despacho de la agencia Tèlam, y luego con Ruben Furman, Daniel Iglesias y Alejandro Andam (alías Pirulo, El Sordo y El Turco, respectivamente) tres grandes profesionales que fueron amigos del Colorado mucho antes de que yo lo conociera.

Falleció Fernando Ferreira: un maestro del periodismo argentino

Foto Alejandro Amdan

Foto: Alejandro Amdan

Abrazó a la profesión desde los 16 años y tuvo una carrera prolífica aprendiendo en las redacciones y casi sin haber pasado por aulas en donde se enseñaban aspectos teóricos e ideales. En 2016 se jubiló en Télam, como prosecretario de redacción de ‘El Reporte Nacional’, el diario editado por la agencia.

Fernando Ferreira, un auténtico maestro del periodismo argentino, falleció este sábado a los 70 años, por complicaciones respiratorias, tras haber sufrido coronavirus. No habrá velatorio y sus restos serán cremados este domingo, a partir de las 9.00, en el Cementerio de Chacarita (N. del E.: No pude asistir porque estaba en la AM750, haciendo “El Gato escaldado”; espero que sus cenizas sean arrojadas al río en el Parque de la Memoria, como lo fueran las de mis hermanos y serán las mías, y que allí podamos rendirle todos su muchos amigos el homenaje que se merece).

Foto Alejandro Amdan

Foto: Alejandro Amdan

Ferreira dedicó casi toda su vida al oficio, en el que se hizo a la vieja usanza: aprendiendo en las redacciones y casi sin haber pasado por aulas en donde se enseñaban aspectos teóricos e ideales; a veces reñidos con la realidad cotidiana.

Ya a los 16 años, Fernando ingresó a una ‘escuela de periodismo’ que forjó grandes profesionales: el diario Crónica (Editorial Sarmiento), que dirigía don Héctor Ricardo García, quizás la persona que mejor supo interpretar el vínculo que el medio puede establecer con su lector/receptor.

De a poco, Ferreira fue ganando espacio en la cobertura y crítica cinematográfica. Así fue Secretario de Redacción de la revista ‘El Heraldo’, primera publicación local dedicada a la distribución, producción y crítica de cine en Argentina.

Su rigurosidad periodística y notable prepotencia de trabajo le permitieron crecer. En poco tiempo se convirtió en jefe de la sección Espectáculos del diario La Razón.

Además de su profusa carrera en medios gráficos (también se desempeñó como encargado de noticias del espectáculo en el periódico ‘Nuevo Sur’, a fines de los ’80), Ferreira incursionó también en agencias de noticias, a punto tal que se transformó en uno de los más destacados redactores de las desaparecidas DAN (Distribuidora Argentina de Noticias) y TASS (agencia oficial de la Unión Soviética).

Conocedor del fútbol y sus vericuetos, Fernando también supo desempeñarse como jefe de Deportes de La Razón vespertina y cubrió el Mundial de Estados Unidos 1994, cuando a Diego Maradona “le cortaron las piernas”, tras conocerse el dóping que lo sacó de carrera con el seleccionado argentino.

A mediados del 2011 ingresó a la Agencia Télam, donde rápidamente supo granjearse el respeto y afecto de aquellos compañeros que empezaron a tratarlo por primera vez. Se convirtió en prosecretario de redacción de ‘El Reporte Nacional’, el diario editado por la agencia, bajo la presidencia de Martín García. Se jubiló en 2016.

Fue docente en las Escuelas TEA (Taller Escuela Agencia) y Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. Participó, además, como columnista de cine del programa radial ‘Raíces’, que conducía (su esposa) Blanca Rébori.

Publicó los siguientes libros: “Una historia social del cine argentino” (Editorial Corregidor); “Una historia de la censura en la Argentina, violencia y proscripción en el siglo XX” (Editorial Norma 2001), “Una crítica de La Razón pura” (Editorial Corregidor) y “Hechos pelota, el periodismo deportivo argentino durante la Dictadura” (Ediciones Al Arco).

Integrante de una familia de reconocidos periodistas, su hermano Carlos fue una pieza importante de Revista El Gráfico, durante las décadas del ’70 y ’80, mientras que su hijo Pablo es actualmente conductor en la cadena televisiva ESPN, luego de haber pasado años en TN Deportivo.

El Colorado Jr. cuando éramos jóvenes. Y flacos.

 

Escribe Rubén Furman:

No alcanzaron las cadenas de oración de no creyentes ni las manos alzadas al cielo de una multitud de amigos y colegas. Hoy se fue Fernando Ferreira, el Ratón, por covid, a los 70 años. Con el Ratón compartimos redacciones, militancia sindical y creencias por casi medio siglo. También muchas mesas y vinos, por el placer de estar reunidos o por distintos festejos. Por eso, estoy seguro que en este momento triste estaría feliz que lo recordemos con alegría y evocando de ese modo su recorrido. Como cuando lo despidieron de Crónica por participar, en vísperas del golpe del 76, de un paro intersindical que obligó a los delegados a escapar ocultos del cerco de la marina al edificio. De su paso por DAN, la agencia de noticias de los países socialistas que dirigía el entrañable José María Peco, hermano menor (y zurdo) del zar de la distribución de diarios, el Cholo Peco. De cuando en medio de la noche más oscura nos invitó a ver en condiciones de cuasi clandestinidad el film Novecento, en el microcine de la Asociación de Cronistas Cinematográficos, fundada entre otros por su viejo, el Colorado Ferreira, y el censor Paulino Tato, que la había prohibido. De los almuerzos en el restaurante Le Famiglie, a la vuelta de la redacción del Heraldo del Cine, donde a comienzos de los 80 el Coloradito (su primer alias) seguía escribiendo sobre lo que más le gustaba. O cuando nos agarramos a piñas –literalmente- con el “viejo” Sergio Peralta por la línea a seguir tras la reunificación sindical de 1985 con nuestra agrupación Azul y Blanca, que había conducido la Asociación de Periodistas de Buenos Aires hasta su intervención en 1975. De la sufrida relación del Ratón con Racing, cuyo estadio divisaba a lo lejos subiendo por la escalera de La Razón hacia la redacción de La Mañana. De la unión con su mujer definitiva, la querida periodista gráfica y radial Blanca Rébori, y la fiesta de casamiento en su terraza, donde nos enteramos que hubo una ceremonia religiosa católica en Quilmes, pese a su ateísmo y a sus matrimonios anteriores. Del quilombo perpetuo en Télam, donde se hizo querer y respetar por sus convicciones inalteradas y su actitud solidaria. De los bifes con ensalada mixta y los vinitos bien fríos de cada mediodía en el boliche de Defensa y Belgrano, donde invariablemente me repetía su sueño más loco: “tenemos que rearmar la agencia DAN, viejo”.

Chau, querido amigo, colega y compañero Ratón Ferreira!! HLVS.

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Sigue Daniel Iglesias:

Estuve en la mayoría de esos recuerdos de Rubén Furman, los viví codo a codo con Fernando. Hubo una época en que almorzábamos en Le Famiglie cerca de El Heraldo y cenábamos ya en el circuito de la avenida Corrientes, casi siempre en El Cuchillo y el Tenedor, y variábamos de cafés de trasnoche, La Paz, el Suárez y el Cafecito.

Después llegaron los hijos a la pequeña barra. El ya tenía uno mayor, Pablito, pero le vino el segundo, Federico y siguió el Turco con su Fernando. Al tiempo vino mi Aimé. Siguieron años ya con los pibes peleándose y riéndose mucho.

Nos habíamos conocido en la calle y trabajamos juntos muchas veces. Aún en los peores momentos de la feroz dictadura buscábamos poder encontrarnos en cenas “con control” de lugares. Tuvimos mucha suerte porque nos expusimos demasiado. Pero, claro, nos sentíamos inmortales.

A fines de 1978 Fernando me dijo “preparemos las cosas y nos rajamos juntos a España… Vos no volviste a tener trabajo en el gremio después de El Descamisado y yo tengo laburo pero no me banco más esta pálida”.

Un par de meses más tarde me dijo “me quedo, tengo un trabajo mejor y la nostalgia me mataría si me voy”.  Y me prometió: “yo te voy a traer de vuelta al gremio”.

La primera semana de marzo del 79 ya estaba trabajando con él en El Heraldo del Cine a las mañanas, y a la segunda semana empecé a trabajar por las tardes en La Hoja del Lunes, adónde él también me hizo entrar luego de una cena en la que me presentó a Pichi Azcárate a quien le pidió que intercediera con su hermano para que me tomara.

Fue gracias al empuje de Fernando que pude volver a trabajar en la profesión.

Seguimos siendo amigos para siempre.

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Todas las fotos que aqui se publican son de Alejandro Andam, un gran reportero gráfico que antes de ser pelado fue, él dendeveras, colorado y dicen las malas lenguas que pariente de connotados partisanos de Hezbolá. Estos son sus recuerdos del querido Colorado:

Nos conocimos hace más de 40 años, en plena dictadura. Somos de los que quedamos a sufrirla acá. Pasamos muchos momentos malos, pero también muy buenos. Fuimos amigos, camaradas y compañeros de laburo. Mientras escribo pienso en sus notas y cartas que a veces me mandana por mis cumpleaños y me da vergüenza estar escribiendo esto. Millones de recuerdos, lloro y me lo imagino cagándome a pedos por eso eso. Pero, claro, él también estaría llorando, y escribiendo algo terriblemente hermoso que jamás podría igualar.

Gordo, no paro de recordar las cosas que vivimos y de las que nos reíamos a carcajadas.

Te extraño.

 

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