Alaska-Alsasua-Alaska.La historia de Pedro Salinas

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1. Me entero por el primo Iosu (Galarreta, Navarra) de que un primo del abuelo Constantino, es decir, un hermano de su madre, tio suyo,  tio abuelo mío, de nombre Pedro como el músico, fue atrapado cuando el “Alzamiento” (Golpe de Estado frustrado del 18.07.36 que dio inicio a la Guerra Civil) y que ni lerdos ni perezosos, los requetés “lo llevaron a fusilar a una sima de Urbasa, pero cuando le bajaron y les iban a fusilar en la misma sima se echó a correr y pudo escapar hacia abajo a una localidad cercana a Alsasua donde lo atendieron y refugiaron. La camisa  que llevaba se preservó, la debía llevar suelta porque tenia varios orificios de bala. Después de estar unos dias escondido pudo escapar, y llego a Alaska donde localizó una mina de plata, haciéndose rico. Ya mayor, regresó a Alsasua donde puso un hotel llamado Hotel Alaska.
Iosu me dice que esta historia es la principal de un libro que provocó algún escándalo no hace todavía una década, El hijo del acordeonista, de Bernardo Atxaga. El escándalo se produjo de que un crìtico de El País la criticara ácidamente y la empresa PRISA, tomara represalías por ser parte de la editorial, Alfaguara.

La calidad de ese libro es para mi un verdadero misterio, ya que si fuera tan malo, no se entiende como su traducción al inglés fue todo un suceso e incluso fue considerada “la mejor traducción” del español al inglés del año 2009 por el Times Literary Supplement. El libro fue publicado en Londres como The Accordinoist’s Son . Ciertamente, no se entiende ese hiato a menos que Margaret Jull Costa, la traductora, sea una maga que trasmute 
escoria en oro…

2. En la foto, la casa de Alsasua que mi abuelo Constantino Salinas, vicepresidente de la Diputación Foral de Navarra a cargo de la misma y ex alcalde el pueblo, debió abandonar el 18 de julio, echándose al monte munido de boina, paraguas y el tapado de astrakán que tiempo atrás le había regalado a su mujer, Luisa Urtasun. Ella, mi padre y mi tío Fernando, me recordó Iosu, fueron llevados presos a Pamplona…  Después volverían allí, y allí (creo) moriría allí mi desconocida abuela Luis, y mi padre pasaría su adolescencia y primera juventud bajo la tiranía franco-carlista, lo que más que modelar, fratachó su psiquis. Porque siempre vi en mi padre las consecuencias de esos años en los que, tambíén, bueno es recordarlo, perdió a su madre. яндекс Aún teniendo sentido del humor, papá era un hombre apaleado.

      


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