AMIA – ATENTADO. Entre balbuceos y gritos, algunas verdades se filtraron en la mesa de Mirtha

En el programa de Mirtha Legrand, subrogada por Juanita Viale, chocaron a propósito de la voladura de la AMIA dos acérrimos opositores que se reivindican sionistas, Gabriel Levinas y Débora Plager. Levinas, que conoce muy bien la causa AMIA comenzó a referirse -aunque sin nombrarlo- al entonces comisario a cargo de la comisaría 7ª, Gastón Gustavo Fernández, en cuyo territorio se encontraba la mutual judía, quien durante la dictadura había instruido a los sicarios que formaban los “grupos de tareas” de la Policía Federal imbuyéndoles una ideología claramente nazi y judeófoba (dijo que utilizaba como texto el libelo “Los protocolos de los sabios de Sión” pergeñado por la policía zarista, y que afirmaba la existencia de un plan judío para apropiarse de la Patagonia) y no alcanzó a decir que, a pesar de ello, los dirigentes de la DAIA berajista, que tenían el culo muy sucio, no sólo no acusaron a GGF, sino que por el contrario, lo encomiaron, Yavhé sabrá por qué.

No alcanzó a decirlo porque la Plager lo interrumpió para reafirmar a los gritos una Historia Oficial que hace mucho se cayó a pedazos. Esto es que estaría probado (lo dijo con mucho énfasis) que Irán instigó el atentado, e incluso que también estaría demostrada la participación de cinco iraníes que a partir de 2005 integraron el gobierno del primer ministro Mahmud Ahmadinejad, un bolazo tamaño Maracaná, que, sin embargo, intimidó a Levinas, que, procurando congraciarse con ella para procurar un segundo de silencio donde colar un bocadillo, farfulló no tener “ninguna duda de que ya sea Siria, Hezbolá o Irán hayan financiado el atentado”, lo que no sólo es el colmo de la imprecisión sino que, repito, son hipótesis que en absoluto están probado, razón por la que el Memorándum con Irán fue tan atacado por los sionistas. No fuera cosa que dejara en evidencia que esos acusados persas encabezados por el ex presidente Rafsanjani que –con la excepción de Moshen Rabbani–, nunca pisaron territorio argentino, fueron totalmente ajenos a los atentados.

Plager, que al igual que Infobae, Román Lejtman, Natasha Niebieskikwiat , Patricia Bullrich y demás mercenarios repite como una guacamaya los embelecos echados a rodas por Israel como si fueran mantras, volvió a interrumpirlo a pesar de lo cual Levinas atinó a decir que el Estado (es de suponer que se refirió al argentino, aunque bien podía referirse a ambos) había encubierto a los asesinos; que “el que puso la bomba no está preso” y que “es gente de acá” de la Policía Federal, aunque sin dar las precisiones que dio en su libro “AMIA, la Ley bajo los escombros”, en el que se atrevió a poner los nombres de algunos integrantes de su Brigada de Explosivos.

“Vos para poder decir que fue Irán –cosa que yo no dudo– tenés que decir primero que pasó, cómo pasó y quien la puso (alcanzo a decir en medio de una nueva interrupción de la Plager), tenés que resolver la materialidad del hecho…”. Y en medio de la barahunda provocada por su contricanta, apenas si pudo agregar “La historia de la Trafic quedó descartada”. Y más tarde “La Policía Federal estuvo involucrada en el asunto y tapó que se resolviera el problema”.

Alcanzó también a mencionar el caso del agente de la PFA infiltrado en la dirigencia de “la cole”, “Iosi” Pérez quien arrepentido de haberle dado a sus jefes los planos de la AMIA y sospechando con válidos argumentos que los mismos se habían utilizado para planear la voladura de la AMIA, se puso en contacto con los periodistas Miriam Lewin y Horacio Lutzky quienes desgraciadamente quisieron integrar a sus denuncias a Levinas (acabarían por escribir un libro titula sucintamente “Iosi”) quien los traicionó a los tres.

Como supondrán, no vi el programa, pero un buen amigo me advirtió de estos chisporroteos verbales y ubiqué el video. Como no soy ducho en hacer cortes, lo subo entero. La parte que interesa está a partir del minuto 1.30.

Foto de presentación: Algunas cosas estaban claras desde un comienzo. Menem reemplazó a todas la plana mayor de la PFA para tener garantias de que lejos de descubrir, encubriría. Por cierto, el mencionado comisario GGF había gozado antes de toda su confianza.

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