AMIA-NISMAN: Las «alertas rojas» de Interpol NO son órdenes de captura

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Hemos recibido este esclarecedor texto de José Petrosino, que investiga los atentados cometidos en Buenos Aires hace años.

POR JOSÉ PETROSINO

«La mejor manera de desviar la acción penal es procesar a alguien que no pueda tener nada que ver, y la mejor manera de consagrar la impunidad de los verdaderos culpables, es condenarlo». Cesare Bonesana, marqués de Beccaria (1738-1794)

El Gobierno no se defendió bien ni ante el escándalo mediático generado por la absurda denuncia de Nisman, y y luego ante su suicidio, y es que durante ocho años festejó sus falsas acusaciones a Irán, concediéndoles todo lo que pedía y más.

Además de su última y más alevosa falacia, debería ser fácil desmontar la de que el acuerdo para desbloquear la causa AMIA tuvo y tiene el objetivo de encubrir a quienes volaron la AMIA.

Causa que estaba bloqueada, justamente, por Nisman y quienes lo teledirigían, al ponerle a los iraníes como condición previa a cualqueir negociación la entrega a libro cerrado (y esposados y con un moñito!) de sus funcionarios. Lo que el gobierbo de Irán no puede hacer aunque quisiera, ya que su Constitución y sus leyes lo prohiben .Tampoco lo hizo el Reino Unido (¡nada menos!) en 2003, cuando detuvo por pedido de la justicia argentina al ex embajador Hadi Soleimanpour, y luego de pedirle a Nisman que le remitiera la documenación que justificara su extradición a la Argentina, la Corte de Londres no sólo dispuso su libertad sino también que fuera indemnizado.
Hubo un cerrado encubrimiento durante veinte años, encubrimiento cuya cara visible fue primero el juez Juan José Galeano (hasta 2004, cuando cayó en desgracia) y que continuó Nisman, que también había participado de su fase inicial junto a los procesados fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia.

Nisman fue más lejos que Galeano, lo que lo llevó a un callejón sin salida y al manotazo de ahogado de acusar por encubrimiento al Gobierno, un disparate que se le volvió salvavidas de plomo, cuando la oposición salvaje lo obligó a presentarse en el Congreso dónde los diputados oficialistas lo habrían despedazado. Nisman no tenía otra salida para zafar del bochorno y la cárcel.

La presentación de Nisman se basó el el falaz argumento puesto a circular por el finado sayanim [*] Eliaschev, argumento que le había soplado el Mossad y que vertió en un artìculo publicado por Perfil en marzo de 2011: «El Gobierno negocia un pacto secreto con Irán para ‘olvidar’ los atentados». Pero esas negociaciones no eran para olvidar nada, sino, por el contrario, para sacar a la causa del «olvido»(estancamiento) en que estaba, como quedó claro cuando esas negociaciones salieron a la luz el año siguiente con la firma de memorándum de entendimiento.

El memorandum prevé la creación de una comisión de juristas internacionales neutrales, terceros imparciales e idóneos que revisarían la acusación de Nisman (sólo de él y de Israel hasta ahora) que como es obvio pondría en evidencia toda su insanable truchéz. Como ya sucedió con la justicia londinense -el único tercero imparcial que revisó las acusaciones hasta ahora- en el 2003. De ahí el furioso rechazo del sionismo al acuerdo.

Acuerdo que, vale la pena insistir, no se hizo para encubrir/olvidar -que es lo que se ha hecho hasta ahora- sino para poder iniciar una investigación en serio, permitiéndole a Irán probar la ajenidad que siempre ha alegado ante un tercero imparcial que garantice la debida ecuanimidad que el fiscal suicida y la (in)justicia argentina, manejada por una SIDE colonizada por el sionismo, no le podía asegurar.

Para salvar los cuestionamientos de anti-constitucionalidad a esta comisión llamada «De la Verdad» se le adjudicó una función exclusivamente de asesoramiento de los respectivos gobiernos. La «justicia argentina» estará blindada de sus conclusiones, sean las que sean, por la claúsula de «no vinculante».

El Gobierno es débil frente a la embestida sionista/opositora porque fue cómplice en la instalación de la falacia sionista/nismaniana de que Irán metió el bombazo AMIA.

La gran falla del kirchnerismo, que ahora paga caro, es no haber sabido o querido esclarecer a la población sobre que son realmente las «notas rojas» de Interpol, permitiéndole así a sus enemigos distorsionar en su beneficio la importancia de las mismas.

Las «notas rojas» NO son pedidos de captura sino un documento interno de Interpol y son son emitidas automáticamente y distribuidas entre las policías de los países miembros ante cualquier pedido de captura de cualquier juez de cualquier país adscripto, para que la policía de cualquier país miembro pueda detener al prófugo sin necesidad de una orden del juez del país en el que se lo encontró para ponerlo a disposición de la justicia local a fin de que se realice el correspondiente proceso de extradición, es decir el pedido al país demandante de las evidencias que justifiquen el pedido, su análisis y la decisión en un sentido y otro de la justicia del país cuya policía lo ha detenido.

Interpol no se mete en si las detenciones que coordina están o no justificadas. Son policías, no jueces, y esto lo dejan en claro en reiteradas oportunidades.

Ergo, las tan mentadas «notas rojas» son completamente inoperantes para los pedidos de captura de Nisman/Canicoba por el bombazo AMIA, porque los acusados son funcionarios de un gobierno que es miembro de Interpol y viven en su país, donde su policía no los va a detener. Y si salen de Irán, no tienen problemas porque están cubiertos por la inmunidad diplomática (como ha ocurrido con todos los acusados que han salido de su país cuando lo han necesitado). Y aunque por no tener inmunidad diplomática fueran detenidos, como fue el caso de Haidi Soleimanpour en Londres, tampoco podrían ser extraditado por la absoluta falta de pruebas.

La acusación de Nisman de que «el acuerdo con Irán fue para cambiar impunidad por negocios»o que podría constituir el delito «de encubrimiento del bombazo AMIA» es un exabrupto jurídico/diplomático sin parangón en la historia universal, que sólo volvieron posible el canibalismo político interno y el inficionamiento de la sociedad argentina y particularmente de los medios por parte del sionismo.

*) Sayanim (ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Sayanim): «Según el escritor, y anteriormente katsa del Mossad, Victor Ostrovsky y otras fuentes, Sayanim es el término empleado para nombrar al judío que vive fuera de Israel como ciudadano extranjero y que voluntariamente proporciona asistencia al Mossad». Voluntariamente no es sinónimo de ad honorem.


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