Annan va a Teherán por la situación en Siria

Annan va a Teherán a pesar del disgusto de Washington porque Irán, está más claro que el agua, es el objetivo último de quienes alientan la sedición en Siria: Turquía, Qatar y Arabia Saudita en primera fila. A diferencia de Gadafi, Asad cuenta con el firme apoyo de Rusia, China e Irán.
   
 ENVIADO ONU PARA SIRIA ACUERDA "NUEVO ENFOQUE"
 CON AL ASSAD 

Ginebra, 9 de julio (Télam).- El enviado especial de la ONU y
la Liga Arabe para Siria, Kofi Annan, viajó hoy a Teherán desde
Damasco en busca de nuevos aliados y tras acordar con el presidente
sirio Bashar Al Assad "acuerdos" sobre un nuevo enfoque para
enfrentar la violencia que desangra al país.
Al Assad está de acuerdo con el planteamiento para solucionar
el conflicto, indicó Annan tras reunirse con el mandatario.
"Hablamos de la necesidad de acabar con la violencia y de los
medios para conseguirlo y nos hemos puesto de acuerdo sobre cómo
enfocar esta cuestión que ahora voy a compartir con la oposición
armada", dijo.
El encuentro entre Annan y Al Assad se produjo apenas dos
días después de que el sirio declaró a la televisión pública
alemana que países como Turquía, Arabia Saudita o Qatar "entorpecen
el plan de paz" de Annan, pues "dan apoyo con armas y
logísticamente, a los terroristas".
Annan, en tanto subrayó que Irán, país donde se dirigió para
consolidar esta nuevo enfoque, -uno de los más férreos aliados del
gobierno de Al Assad- "debe ser parte de la solución del
conflicto", por la capacidad del presidente Mahmud Ajmadineyad de
influir en el Gobierno de Damasco.
El enviado especial ya visitó Teherán el 10 de abril pasado,
en el marco de su labor como mediador en el conflicto, y en ese
caso, también fue para recabar de las autoridades de Irán apoyo
para su por entonces incipiente plan de paz, informó la agencia
alemana de noticias DPA.
El gobierno iraní insiste en que Al Assad debe ser quien
encabece cualquier programa de reformas planteado para Siria, y
condenó a los grupos armados opositores a los que calificó como
como "terroristas".
Recíprocamente, Estados Unidos y los rebeldes armados sirios
acusan a Teherán de brindar respaldo militar -armas y efectivos- a
Damasco, lo que es utilizado por el Ejército para desatar una feroz
represión a la rebelión que -según las Naciones Unidas- costó la
vida a más de 10 mil personas desde su inicio hace 16 meses.
Consecuentemente y pese al deseo de Annan de convocar a la
República Islámica, Washington se opone a la participación iraní en
las reuniones internacionales que se celebren sobre la situación
del país, lo que ensombrece los alcances que pueda tener del viaje
de Annan a Teherán.
La visita de Annan, no obstante, genera enorme expectativa en
una buena porción de la diplomacia internacional, por tratarse de
uno de los principales aliados de Al Assad en medio del creciente
aislamiento que sufre su gobierno.
El viernes pasado, 107 participantes del grupo "Amigos de
Siria" reunidos en París pidieron al Consejo de Seguridad de la ONU
que eleve la presión sobre Damasco.
El día siguiente, Annan admitió al periódico galo Le Monde
que por ahora fracasaron todos sus esfuerzos hacia una solución
pacífica al conflicto, mientras busca contrareloj oxigenar la
propuesta.
"Hemos realizado esfuerzos significativos para resolver esta
situación a través de cauces políticos y pacíficos", dijo para
admitir después que "obviamente" no hubo éxito en el empeño "y no
hay garantía alguna de que vayamos a hacerlo".
Para Annan parte de este fracaso se debe a que China y Rusia
se niegan a elevar la contundencia de las condenas y de las
resoluciones emitidas desde el Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas.
Ambas Naciones, sin embargo, cierran estrechas filas respecto
al objetivo de "no intervención" en los asuntos sirios.
Hoy, el presidente ruso Vladimir Putin abogó por una
"solución política pacífica" en Siria y rechazó de modo tajante
"cualquier injerencia por la fuerza desde el exterior".
El vocero de la cancillería rusa, Alex Lukashevich, por su
parte, fue mas contundente y señaló que Moscú rechaza unirse al
grupo "Amigos de Siria", por considerar que "el formato elegido no
sólo es políticamente incorrecto, sino también inmoral".
Hoy, Al Assad, aseguró en una entrevista a un medio alemán
que no teme correr con el mismo destino del líder libio Muammar
Kaddafi asesinado después de su captura, o de Hosni Mubarak, el
derrocado presidente egipcio condenado a cadena perpetua.
"¿Tenemos algo en común? -señaló el líder sirio- esta es una
situación completamente diferente y no se puede comparar".
"No se puede sentir miedo, tal vez tristeza o lástima", dijo
en el reportaje concedido a la cadena alemana ARD.

  

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