Tras conocerse el fallo en el que la Justicia británica rechazó el pedido de extradición de Julián Assange a Estados Unidos (donde podría ser condenado a 175 años de prisión en una cárcel de máxima seguridad), Contexto dialogó con Fidel Narváez, ex cónsul de Ecuador en Londres, amigo del creador de Assange y testigo directo del juicio.

Narváez es una de las pocas personas que pudo entrar a la Corte para seguir paso a paso el juicio contra Assange. Conoce, como pocos, cómo ha sido la larga historia de persecución que desde Estados Unidos se desató contra el creador de WikiLeaks. Como ex cónsul de Ecuador en el Reino Unido durante los años en los que Assange vivió asilado en la embajada ecuatoriana en Londres, compartió encuentros, charlas, y tejió un estrecho vínculo con él.

En diálogo con Contexto, Narváez sostuvo que «la decisión de la Justicia británica representa la victoria de una batalla importante, pero es una victoria que debe celebrarse con cautela. Las razones para la no extradición de Julián son netamente humanitarias y estamos hablando de un caso político. Un caso en el que la jueza, desgraciadamente, ha endorsado toda la argumentación política persecutoria por parte de la fiscalía norteamericana».

«Si bien, por razones humanitarias muy justas, si prevalece la decisión de primera instancia se preserva la integridad de Julián dado el alto riesgo que correría su vida en las condiciones opresivas del sistema carcelario norteamericano, al cual sería sometido si fuera extraditado, el periodismo sigue en riesgo», sostuvo y explicó que esto es así «porque el sistema jurídico británico, a través del veredicto de la jueza, prácticamente ha criminalizado la actividad periodística por la cual se intentó extraditar a Assange».

Narváez remarcó que «todo esto hace que esta decisión, de no extraditarlo, sea una victoria a celebrarse con cautela, pero una victoria al fin. Se ganó una batalla, pero la pelea por la libertad de Assange continúa».

«Ahora habrá una apelación que subirá a un Tribunal superior donde un grupo de jueces deberá revisar la decisión de primera instancia y tendrá que ratificarla o revertirla. Obviamente esperamos que la ratifique y que no se proceda con la extradición. Ese proceso durará, como mínimo, varios meses más y la gran pregunta es si Julián, mientras tanto, podrá defenderse en libertad, como corresponde», señaló.

Por último, Narváez recordó que «aunque no está cumpliendo ninguna condena, Julián tiene ya veinte meses sometido a encierro en una cárcel de máxima seguridad donde no se le respetan sus derechos humanos básicos. Assange no solo no ha sido condenado a nada, además, ha acaba de ganar un caso en la Justicia, por eso sería atroz que la jueza lo mantenga encarcelado. La defensa va a presentar una solicitud de libertad bajo fianza y la jueza tendrá que decidir sobre eso. Mientras tanto, la lucha continúa».

Cabe recordar que desde 2010, el gobierno norteamericano lanzó una brutal persecución contra el creador de WikiLeaks por haber revelado los cables filtrados del Departamento de Estado en los que se exponen las violaciones a los derechos humanos realizadas por el Ejército de Estados Unidos en la cárcel ilegal de Guantánamo y lo crímenes de guerra cometidos en Irak y Afganistán, entre otros hechos.

Tras que Lenín Moreno autorizara que la policía británica entrara a la embajada donde Assange estaba refugiado y se lo llevara detenido, el creador de WikiLeaks ha sido sometido a un régimen carcelario que deterioró su salud física y mental, a tal punto que en su fallo la jueza admite que «el estado mental del señor Assange es tal que sería opresivo extraditarlo a Estados Unidos».

Según informó la cadena BBC, la jueza detalló que «la impresión general es la de una hombre deprimido y por momentos desesperado», y remarcó que «la salud mental del señor Assange se deterioraría, dándole motivos para cometer suicidio llevado por la ‘determinación obsesiva’ de su trastorno de espectro autista».