ATENTADO A CFK: Su defensor, José Manuel Ubeira, es toda una garantía

En representación de CFK, el abogado José Manuel Ubeira le pidió a la jueza María Eugenia Capuchetti que decrete el secreto de sumario en la causa por el intento de asesinato de la Vicepresidenta y líder del movimiento nacional. Según trascendidos, Ubeira quiere seguir siguiendo sin distracciones una pista que conduciría a los financistas de los frustrados –pero para nada arrepentidos– asesinos, y está muy interesado en la presunta complicidad dela Policía de la Ciudad o de parte de ella con los grupos que pedían a viva voz y estentóreamente la muerte de la líder indiscutida del Movimiento Nacional.

Pájaro Rojo tiene plena confianza en Ubeira. A continuación Juan Salinas, si editor, explica –por excepción en primera persona– por qué.

Nicolás “Copito” Carrizo. Planeaba matar a Cristina y a Máximo, amenazó a Alberto. ¿Quién lo bancaba?

 

A veces tengo pequeñas iluminaciones, satoris, corazonadas. Como cuando leyendo desgrabaciones del juicio por el encubrimiento de los asesinos que volaron la AMIA, me di cuenta que el abogado que más claro tenía de qué trataba esa causa era un tal José Manuel Ubeira, quien defendía a un tocayo, el comisario pata negra Ribelli, un pillo, principal recaudador de la Policía Bonaerense, que nada tenía que ver con ese atentado y que fue a parar a la cárcel con varios de sus hombres gracias a que los enviades del ministro Carlos Corach convencieron a Carlos Alberto Telleldín (con el irrefutable argumento de “plata o plomo”) de acusarlos, a fin de encubrir así a los plumas y halcones de la inteligencia federal que detonaron las bombas por dinero. Y traspasándole al gobernador Duhalde las responsabilidades que le correspondían a familiares del presidente Menem. Como bien dijo el marqués Cesare Beccaria en el siglo XVIII la mejor manera de conseguir la impunidad de un criminal es condenar a un inocente.

Tuve entonces el tino de llamarlo por teléfono y proponerle un encuentro que se concretó en el Petit Colón. Él me tenía, había leído mi “Caso Nisman. Secretos inconfesables”, donde entre otras cosas narraba en detalle el atentado a la Embajada de Israel, el asesinato de Lourdes Di Natale, ex secretaria de Emir Yoma, entretelones de la absurda acusación del hipercorrupto fiscal Natalio Alberto Nisman, los acuerdos hechos por Mauricio Macri y sus secuestradores de la llamada “Banda de los comisarios” y adelanté la existencia de “Iosi Peres”, el espía arrepentido que sería materia de un libro de Horacio Lutzky y Miriam Lewin, y de una exitosa serie de Daniel Burman para Netflix.

Rápidamente revisamos los principales tópicos de los atentados (como la inexistencia de camionetas-bomba y el encubrimiento generalizado) y José Manuel aceptó presentar mi próximo libro, continuación de aquel, “La infAMIA”. El Gallego Ubeira estuvo en esa ocasión brillante, y lamento profundamente que no se haya conservado (que yo sepa) un video o un audio de lo que dijo en la ocasión, pues lo utilizaría en una reedición.

Volvimos a coincidir sin haberlo acordado en la defensa del teniente general César Milani de la insustanciales acusaciones que se le formulaban en La Rioja y Tucumán (lo que me valió disgustos y controversias con algunos organismos de Derechos Humanos en momentos en que era editor de memoria.telam.com.ar, el lamentablemente discontinuado sitio de la agencia estatal dedicado a los derechos humanos y en especial a los juicios por crímenes de lesa humanidad), lo que hicimos casi en solitario, al menos en lo que concierne al campo nacional y popular.

Conste que mientras Ubeira fue abogado de Milani, yo apenas me crucé con él una vez en una cena organizada por Martín García y su agrupación Oesterheld en el Hotel Bauen cooperativo.

Ubeira no era todavía tan públicamente conocido como hoy, accedió a la fama de modo irreversible a partir de su participación en el programa Caníbales (domingos por la noche en C5N) el que prefiero, donde alcanzó el cenit al sostener que había que proteger a Cristina porque podían atentar contra su vida.

Mucho antes de eso, y la única vez que me sentí en peligro en las últimas dos décadas (a partir de la Ley que introdujo el concepto de “real malicia” dejé de trajinar las escalinatas de Comodoro Py), acudí a Ubeira, en la confianza de que si sufría cualquier ataque, físico o judicial, sabría defenderme.

Fue Eduardo Valdés, un “frentetodista” de inusual generosidad, quien se lo había presentado a CFK, creo que en ocasión de aquellas ocho (8) indagatorias a que la sometió el hipercanalla impune de Claudio Bonadio.

Que Ubeira defienda a Cristina después del milagroso (si, milagroso) fracaso de intento de asesinato (detesto la palabra magnicidio aunque sea la que sea la precisa en este caso gracias a su uso por la majadera jueza federal Sandro Arroyo Salgado al referirse al suicidio de su concubino infiel e hipercorrupto) que sufrió, me parece una gran noticia.

Y entiendo que ha hecho lo lógico al pedir que se instaure el secreto de sumario. Es imprescindible descubrir quienes financiaban a Morel y Sosa, y a Carrizo y Uliarte. Y las complicidades que hubo por parte  de la Policía de la Ciudad, que para mi, fueron harto evidentes.

Materias que la jueza Capuchetiy el fiscal Rívolo tienen como (clamorosas) asignaturas pendientes.

Comentarios (2)

  1. Eduardo

    Algunas ideas.
    1) Actúan como las mutas o jaurías que describe Elías Canetti en Masa y Poder.
    2) Analizar el salto generacional entre el ejecutor (35) y el resto (20-25).
    3) Con el paso de los días hay un vacío enorme, inexcusable que se expande en relación a la figura de Sabag Montiel.

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  2. Anonimus

    Hola Pájaro, gracias por tu trabajo de siempre, una consulta, ¿qué te parece esto que analiza la E.I.R.? Ojalá también lo vea Ubeira (crack)

    https://larouchepub.com/spanish/audio/2022/09/0903-weekly-d_small.html

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