ATENTADO A LA EMBAJADA DE ISRAEL. El XXX aniversario pasó sin pena ni gloria, un festival de hipocresía

Sigue sorprendiéndome la caradurez marmórea de periodistas que repiten como un mantra que lo único que se sabe es que murieron personas a causa de una camioneta-bomba sabiendo perfectamente que ambas cosas son crasas mentiras. Como ya dije -escribí- casi todo lo que tenía que decir en mi libro Caso Nisman: Secretos inconfesables (y también en una serie de notas publicadas aquí, serie que desgraciadamente nunca terminé) le cedo la palabra a José Petrosino, el obcecado lujanero que sigue obsesivamente este tema, el encubrimiento mas completo a una causa que sin embargo de exponerse al escrutinio público se comprobaría… que es más fácil que la tabla del 2… y que por eso mismo la Corte Suprema no deja que nadie pueda examinarla. Recuerda Petrosino que se “festejan” treinta años de encubrimientos que se le han impuesto sistemáticamente a los distintos gobiernos argentinos a fin de sostener “la falsa e instantánea acusación” a Hezbolá e Irán, Agrega que es tal “el festival de hipocresías” que la efémeride ha tenido escasisima prensa porque “los beneficiarios del encubrimiento no quieren hacer olas” por temor a que, a fuerza de ser forreado, el kirchnerismo reaccione.

Petrosino escribió antes del acto. Lo que se repetiría en él, como en todas las veces anteriores, adelantó sería el careteo de los partícipes, sionistas y escasos familiares cooptados, que le achacarían el gobierno “la falta de resultados en la investigación”, falta de resultados impuesta por ellos mismos, ante el rostro impertérrito de los funcionarios gubernamentales presentes, obligados a repetir por enésima vez y sin la menor convicción que “a partir de ahora si si se va a investigar en serio”. Y que todo seguirá igual hasta el próximo aniversario.

Cuando solo era un periodista hipervinculado a la SIDE, en los ’90, Grecco fue de los primeros encubridores, expliqué en Caso Nisman…

 

Puntualiza Petrosino que como en el caso de la AMIA “la piedra basal del encubrimiento” es la inexistencia de la supuesta camioneta-bomba, pero que a diferencia de lo que sucedió con los bombazos que demolieron la DAIA-AMIA, la Corte Suprema cn el bombazo AMIA, la piedra basal del encubrimiento, pero a diferencia de este segundo y más cruento atentado, respecto al de la Embajada, la Corte Suprema a partir de 1995 si investigó cómo se había producido la explosión. Lo hizo “primero mediante dos pericias científicas realizadas por tres de los más connotados (ingenieros) estructuralistas del país, (Alberto) Puppo y (Arturo) Bignoli, de Buenos Aires, y (Rodolfo) Danesi de La Universidad Nacional de Tucumán, seleccionados a pedido de la Corte por la Academia Nacional de Ingeniería”. Agregó Petrosino que estos expertos “utilizando dos métodos distintos, concluyeron coincidentes y taxativos que la explosión había sido interior, lo más probablemente en el vacum de la puerta principal que, anulada como tal, se usaba como depósito de los materiales” con que la sede diplomática estaba siendo refaccionada. Los resultados de estas pericias, señaló Petrosino, fueron hechos públicos en agosto de 1996, y como el sionismo a través de la DAIA presida por Rubén Beraja y el gobierno de Israel a través del embajador Isaac Avirán se opusieron de plano a su difusión, “alegando que los supremos y los ingenieros peritos eran ‘antisemitas que querían culpar a la víctima’, para zafar de estas acusaciones, la Corte Suprema convocó a una Audiencia Especial de Compatibilzación de Pericias”, que se realizó el 15 de mayo de 1997. En dicha audiencia especial y en 12 horas de acalorados debates, los peritos explicitaron como habían llegado a la conclusión de que la explosión se había producido puertas adentro de la sede diplomática “y demolieron los argumentos de los ‘peritos’ de Gendarmería y Policía Federal, que a partir de un hoyo aparecido en la calle Arroyo frente a la puerta principal varios días después de la explosión (N. del E.: ostensiblemente cavado por efectivos de la Federal) y unas pocas partes de una pick-Ford claramente plantadas, pretendían que habían pertenecido a un vehículo-bomba.”

“Ante eso la Corte Suprema fue obligada a hacer secreta esa clave Audiencia, pero las actas de los 12 horas de debates se filtraron a la Web están aquí:

http://www.tsunamipolitico.com/explosion702.htm

“La otra ‘prueba’ (falsa) con que la mayoría automática de Menem + Fayt, con la disidencia de (Augusto César) Belluscio y (Ebrique Santiago) Petracchi fundamentó su ominoso fallo de diciembre de 1999, con la que cerraron la (des)investigación que desde entonces no ha avanzado un ápice, es una reivindicación ostensiblemente trucha aparecida en un diario de Beirut, en la que una presunta “Jihad Islámica” se lo adjudicaba alegando que lo hacía para vengar el asesinato del líder de Hezbollah, el sheik Abbas Mussawi y de un hijo suyo por parte del ejército de Israel” un mes antes del bombazo, pero cuyo principio de ejecución habría apenas una semana antes cuando un supuesto brasileño habría comprado la pick-up Ford que se uso, para despistar, como falso coche-bomba.
“Es obvio que en una semana, cuando a los Mussawi los estaban velando todavía, es imposible que Hezbolá haya podido elegir Buenos Aires como lugar para ‘vengarse’. Ténganse en cuenta que, según la falaz ‘historia oficial’ lo tendrían que haber consultado con Irán antes) e iniciar el atentado en un lugar tan lejano en todos los sentidos como la Argentina.
“Pero además y lo más concluyente -continuó Petrosino-, siempre en todas las consultas los directivos de Hezbolá y los funcionarios de Irán han negado terminantemente tener algo que ver con ese bombazo. Y, si lo iban a negar, como lo han hecho siempre, ¿por qué se iban a tomar el trabajo de reivindicarlo en nombre de una presunta organización con las que se los pudiera vincular?”, concluyó.

N. del E. Tengo mucha pereza para seguir abordando este tema, que bien merece que un gran novelista se haga cargo de él. Solo quiero decir que en el atentado estuvieron involucrados policías federales y agentes de la SIDE, traficantes de armas argentinos y árabes, familiares políticos del ex presidente, narcotraficantes y banqueros y financistas que blanqueaban lo producido por dichas, e incluso agentes de inteligencia israelíes dispuestos a boicotear cualquier posible acuerdo entre Israel y Siria. En fin, no hay ninguna fuerza social interesada en esclarecer el hecho (ya en su momento, el gobierno de Israel le prohibió al Mossad seguir investigando, prohibición que fue ratificada años después por otro gobierno) y si muchos y poderosos interesados en mantener sus secretos bajo siete llaves. Game over.

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