ATENTADOS. El Mossad borra con el codo lo que hace días escribió con la mano y se hunde en la ciénaga del macaneo compulsivo

La publicación de un informe “definitivo” del Mossad sobre el atentado a la AMIA pasados más de 28 años de cometido, y a poco de difundirse un “adelanto” basado principalmente en el anterior atentado, que tuvo como objetivo la Embajada de Israel en Buenos Aires, provoca estupor.

Y es que si bien el lema del Mossad es “por medio del engaño harás la guerra”, para engañar hay que ser muy sagaces y astutos, y este no es el caso.

Y es que si aquel “adelanto” descartaba de plano la participación de iraníes en la preparación y ejecución in situ del ataque a la mutual judía, el más extenso “paper” aportado ahora por su fiel servidor Roman Lejtman y publicado en Infoembas vuelve a tratar de reponer en el centro de la planificación y ejecución del atentado al jeque (sheik) Moshen Rabbani, así como a otros diplomáticos iraníes entonces destacados en la capital de Argentina.

Saltimbanquis en acción

Para realizar este acrobático salto hacia atrás (o retroceso en chancletas) se vale del desconocimiento de asuntos elementales, mentiras pueriles y absoluta falta de pruebas de asertos que tratan de apuntalar novedosas hipótesis traídas de los pelos. Estas estridentes contradicciones parecen deberse a avatares de la política interna de Israel que han dividido las huestes de los espías israelíes, explicó el especialista Eduardo J. Vior, en una medulosa columna que publicó la agencia Télam que se reproduce a continuación de esta nota.

El informe del Mossad aporta profusión de nombres de libaneses, colombianos, venezolanos, canadienses y argentinos supuestamente miembros de Hezbolá y se jacta de haber sido elaborado en base a “diversas y variadas fuentes sensibles (…) altamente fiables y (que) demuestran inequívocamente la intervención directa (?) de Irán y de Hezbolá”. Y abunda en frases como “se sabe que (…) con absoluta certeza”, “se comprobó sin lugar a dudas”, “se sabe de fuentes muy fiables”, “se cuenta con información inequívoca y sumamente fiable”, etc.

No someteremos a los lectores a ese fárrago de nombres (los interesados pueden leer el informe completo en Infoembas, si desean padecer el incordio que quien escribe ha sufrido), simplemente nos referiremos a los bulos y contradicciones de mayor notoriedad.

Yossi Cohen, ex jefe del Mossad vinculado a Netanyahu. Se sospecha que esté detrás de esta rectificación.

Donde dice “digo” dije “Diego”

¿Cuál es la mayor novedad? Afirmar que “la inteligencia iraní en Buenos Aires, con base en la embajada iraní, estuvo al tanto” de los atentados… sin dedicar una sola palabra a explicar por qué, de las alrededor de 30 mil horas de grabaciones de conversaciones telefónicas sostenidas desde y hacia dicha legación diplomáticas hechas por la SIDE del ingeniero Stiusso por encargo del Mossad, no se publicitó siquiera un mísero indicio de que el personal de la misma pudiera estar involucrado en los ataques.

A la falta de antecedentes de la participación de Irán y Hezbolá en atentados cometidos con vehículos bombas fuera de Medio Oriente e incluso allí, donde habría que remontarse hasta 1983 cuando un camión destruyó gran parte del cuartel de los Marines estadounidenses en Beirut, matando a 241 militares estadounidenses, ataque que fue reivindicado por la hasta entonces desconocida “Yihad Islámica” (1)), el informe del Mossad los sustituye con supuestos desbaratamientos de atentados en ciernes, es decir, que no se consumaron, ya sea en Bangkok, capital de Tailandia, en 1994 (2) y 2004; en  Bakú, capital de Azerbaijan en 2008, o en La Paz, capital de Bolivia, en 2015.

Respecto a lo que llama “Operación Bolivia” dice que en los suburbios de La Paz se allanó una casa de dos pisos con patio y garage en el que se encontraron 2,5 toneladas de amonal y una camioneta 4×4 que iba a ser utilizada como vehículo-bomba contra un objetivo que no precisa. Sostiene que esa finca había sido alquilada por miembros de Hezbolá y que el responsable fue el fantasmagórico Samuel Salman El Reda, según su documento colombiano, o Salman Raif Salman, según su documento libanés. Después de haber asistido en Buenos Aires a Rabbani en la mezquita de Floresta y de haberse casado con una de sus feligresas, Salman viviría con ella en Beirut, según el informe. (3)

Contrariando lo afirmado en el informe anterior o “adelanto”, esto es que no hubo participación de iraníes en la preparación en Buenos Aires del atentado a la AMIA, el nuevo informe asegura que “La participación de Rabbani en la planificación y perpetración de los atentados fue crucial” puesto que habría comprado con dinero proporcionado por la Embajada de Irán los “materiales para preparar la carga explosiva (fertilizantes)”.

Reemplazo 1: Edul por Tfeli

¿Pruebas? Te las debo. Más aún, en su afán de involucrar al chií Rabbani, el Mossad lo relaciona ahora con el todavía supuestamente investigado Alberto Jacinto Kanoore Edul, un comerciante oriundo de Yabrud, que sospecho fue involucrado adrede para oscurecer la participación en los preparativos del atentado de vecinos suyos, por ejemplo, el médico del presidente Menem, Alejandro Tfeli.(4)

Hasta ahora, el único vínculo entre el suní Edul y el chií Rabbani era un papelito suelto con el teléfono del segundo, supuestamente encontrado por los policías que allanaron la casa del primero, anotación que no se pudo comprobar que fuera de puño y letra de Edul y que éste sostiene que le fue “sembrada”.

El informe de-fi-ni-ti-vo del Mossad postula ahora que el mismo domingo 10 de julio de 1994 (una semana antes de los bombazos) en que desde el Movicom fijado al Peugeot 505 de Edul se hizo una brevisima llamada a la casa que alquilaba Carlos Alberto Telleldín, ese mismo día, Edul también habría llamado a Rabbani. Pero como no tiene la menor evidencia de ello, se cura en salud: “Todavía no se pudo explicar o siquiera comprobar la información recogida por la investigación de la justicia de la República Argentina (?) respecto al contacto de Alberto Kanoore Edul con Rabbani y dicha supuesta llamada de Edul a Rabbani el día 10.7.1994, día de la compra (sic) de la camioneta. Quizá (?) dicha llamada fue realizada, aunque su contenido se desconoce. Si dicha llamada existió, y tuvo que ver con la camioneta, surge la pregunta (de) si Edul actuó sabiendo que la intención de la compra de dicha Trafic sería servir como vehículo bomba”.

En fin: nada por aquí, nada por allá. Solo cortinas de humo. Que recuerdan la trillada frase: “Si mi abuela tuviera ruedas sería una carretilla”.

Remplazo 2: Rohani por Rafsanjani

El informe insiste en que el atentado a la AMIA se decidió en una reunión de ayatolás y aspirantes a serlo realizada en la ciudad de Mashhad, la segunda más poblada en Irán. Como algunos de los supuestos participantes, importantes funcionarios, dijeron que podían demostrar con documentos oficiales, recortes de diarios y abundancia de testigos que ese día desempeñaron actividades oficiales en Teherán y sabiendo que Nisman estaba al tanto, a fines de 2013 me atreví a vaticinar que “antes de ir a Teherán, Nisman preferirá incinerarse a lo bonzo”.

El más importante de los funcionarios inculpados por el Mossad y Nisman –su seguro servidor– fue el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, quien murió a comienzos de 2017. En su reemplazo, el Mossad sostiene ahora que también participó de la supuesta decisión quien fuera presidente hasta agosto del año pasado, Hasán Rohani. Sin palabras.

David Barnea actual jefe del Mossad. Enfrentado con Netanyahu, se sospecha que impulsó el intento de absolver a iraníes y argentinos y concentrarse solo en Hezbolá. 

Explosivos

Respecto a la Embajada de Israel, el informe dice que “según información inequívoca (?), la carga contenía, además de Pentolite/hexógeno, cientos (sic) de kilogramos de explosivos caseros basados en urea”, mientras que en la AMIA, el detonador del amonal constó de “nitroglicerina y/o nitroglicol”.

Alguna vez Daniel Pedro Santoro publicó una nota de tapa de Clarin en la que afirmó que los detonadores de las bombas habían ingresado procedentes de Brasil en tiempos en que era presidente Raúl Alfonsin. Este “informe final” de la inteligencia israelí señala que lo habrían hecho recién en 1992 procedentes de Foz de Iguazú. (5)

Ante la incredulidad generalizada que el “adelanto” produjo incluso entre sus difusores al afirmar que los explosivos utilizados para atentar contra la AMIA habían ingresado en frascos plásticos de champú y chocolates y se habían escondido… en Parque Centenario, el informe puntualiza que no se trataría del total de los explosivos, sino apenas de 5 kilos de TNT y tal vez de  C-4 camuflados entre chocolates y “medio kilo de TNT” en envases de champú, y que fueron ocultados no en uno, sino “en diferentes escondites de Parque Centenario” (¿en troncos de árboles?). Para naturalizar esta extravagancia, afirma a continuación que ese es o era un modus operandi habitual de los protervos partisanos de Hezbolá: “… se sabe que con este mismo método se han introducido y ocultado en distintos parques cantidades similares de explosivos de tipo TNT y C4 en grandes ciudades de Colombia, en 1996 y en Chile, en 1998”.

Arguye que aquellas pequeñas cantidades de explosivos supuestamente ocultadas en Parque Centenario habrían sido extraídas a fines de junio de 1994 de sus escondrijos y llevadas a un depósito en el que ya estaba almacenado el nitrato de amonio, base del explosivo conocido como amonal.

Lo dice como si no quisiera develar completamente el misterio: “Existen algunas indicaciones únicas según las cuales el apartamento operativo utilizado utilizado como depósito para almacenar la media tonelada de fertilizantes utilizados en el atentado (…) sería en una casa del barrio de Caballito, con patio y depósito”.

Y aunque admite que “es posible obtener nitrato de amonio de varios productos civiles”, y por cierto había varias fábricas argentinas que lo producían (y a mi juicio y el de otros investigadores está claro que el utilizado en la AMIA fue comprado en Olavarría a Delbene & Serris) el informe final del Mossad insiste en que procedía de Brasi y que entró por Foz de Iguazú.

Y agrega como quien no quiere la cosa que quien lo habría comprado en Brasil habría sido El Reda, y que habría utilizado un documento falso a nombre de Antonio Hadad. ¡Que coincidencia! Los sospechosos clavados de haber comprado el explosivo en Olavarría se apellidan Haddad. Que no son musulmanes sino católicos maronitas, que en Líbano suelen estar aliados a Israel. (7)

Devuelven a Rabbani al centro de la escena

Hasta el momento lo único que ligaba (es un decir) a Rabbani con el atentado era que el viernes 15 de julio (tres días antes de los bombazos) habría hecho un breve llamado con su celular desde las cercanías del gran estacionamiento de la Universidad Nacional de Buenos Aires sobre la calle Azcuénaga que entonces se llamaba “Jet Parking” a su mezquita unos 20 minutos después de que en medio de grandes aspavientos unos muchachos santelminos ligados a la Policía Federal (uno de ellos agente de la repartición) estacionaran allí una Trafic que según la Historia Oficial habría sido utilizada para embestir contra la puerta de la mutual judía y explotar (8). Tomando plena conciencia de lo absurdo de la imputación (¿qué tiene de raro que un párroco llame a su parroquia, un rabino a su sinagoga o un clérigo musulmán a su mezquita?) la CIA propuso la Operación Cacerola (9) para que Rabbani dejara el país sin ser interrogado. Pero tras la vacilación del “adelanto” que afirmó que ningún iraní radicado en Argentina había participado ni en la preparación ni en la ejecución del atentado, el informe de-fini-ni-tivo lo reintroduce en el escenario.

¿Cómo?  Dice ahora que aquella exigua llamada de 26 segundos desde su celular de Rabbani… habría sido hecho por el fantasmal Samuel Salman El Reda (8). Mientras, y en su afán de remediar el blooper del “adelanto” de modo de volver a poner a Rabbani en la mira, el paper dado a conocer por Lejtman postula ahora otra novedad resonante: que Rabbani habría llamado desde un teléfono público cercano a la mezquita a un teléfono de Foz de Iguazú, presumiblemente de los miembros de Hezbolá que coordinarían los bombazos. Suposiciones encadenadas que como el más despistado puede darse cuenta, jamás podrán ni podrían demostrarse.

La CIA otra vez mete la cola

En cambio, persiste en la voluntad de absolver a los participantes locales de los atentados. Al punto de sostener que quien dejó una Trafic en Jet Parking fue… Amer Muhamad Akil (Rada). ¿De dónde salió este novísimo dato? De que no hace todavía dos años este empresario venezolano-libanés que dizque tiene un hermano con buenos vínculos con un importante ministro del gobierno de Nicolás Maduro fue relacionado con Salman El Reda. ¿Por quién? Por el director del Centro para una Sociedad Libre y Segura (SFS, en inglés) con sede en Washington, Joseph Humire.

Humire, nacido en Bolivia como José Miguel es un conspicuo agente de la CIA especializado en la elaboración de fake news que buscan erosionar a los gobiernos de Venezuela e Irán. Y fue en un dossier suyo, que se sepa, donde primero se postuló que Akil Rada podría estar relacionado con el atentado a la AMIA, aunque Humire atribuyó el descubrimiento del supuesto vínculo a “autoridades argentinas” que no identificó. (11)

Claro que de allí a afirmar que el caribeño Akil Rada llevó la trajinada Trafic a Jet Parking, media enorme distancia. Pero como ahora ya no sería Rabbani el que estaba cerca sino Salman El Reda…

Mentiras al por mayor

La construcción del embeleco sigue así: el documento “final” del Mossad señala que el mismo infausto 18-J a las 07:41 (2 horas y 12 minutos antes de los bombazos) El Reda llamo desde el Aeroparque (no aclara desde qué teléfono) a Foz de Iguazú, y que “con el tiempo se reveló” que ese llamado telefónico fue hecho para informarle a los miembros de Hezbola que coordinaban las operaciones  “que después del rezo de la mañana había entregado las llaves del coche (la Trafic) a Berro”, tras lo cual El Reda habría tomado un avión (no se aclará el vuelo ni el destino) y salido del país.

Y sigue: “Esa misma manaña, alrededor de la o9.35, Ibrahim Berro puso en marcha el coche de Telleldín, en el Jet Parking” y se dirigió a la AMIA (…) La explosión generó un pozo de un metro de profundidad y de un diámetro de alrededor de cinco metros (…) Todo lo que quedó de Berro fueron sus pies y parte de su pierna izquierda.

Este párrafo contiene no una, sino cuatro patrañas.

Primera, la presencia de Berro en Buenos Aires fue desmentida enfáticamente por sus hermanos, ciudadanos de los Estados Unidos, y una pericia de ADN supervisada por el FBI sobre restos sanguineos encontrados en piezas supuestamente pertenecientes a la supuesta Trafic-bomba, dieron negativo. (12)

Segunda, nunca hubo, ni de lejos, un pozo de esa magnitud (todavía se discute si hubo algún pozo) y, por cierto, nunca se quiso excavarlo para comprobar si hubo o no un vehículo bomba, ya que el hecho de que no se encontraran casi restos del mismo, y siendo que al menos el falso chasis debía haberse aplastado contra el piso, y que quienes sostienen su existencia adujeron que si no se lo encontró es porque debe estar enterrado en el lugar de la explosión, uno de los familiares de víctimas, Sergio Burstein (el mismo que fue espiado por orden del presidente Macri) exigió con toda lógica que se cavara allí a fin de verificar si se encontraba ese chapón o alguna parte de la Trafic, o desechar su existencia, puesto que (como admite a regañadientes el informe del Mossad) nadie la vio ni junto ni frente a la puerta de la AMIA en los instantes previos a la tragedia. Bursten no consiguió que la UFI-AMIA le hiciera caso.

Tercera. Es obvio que si se periciaron apenas rastros sanguíneos, grumos, es porque no había pies ni parte de su pierna izquierda, ni otros restos del supuesto, fantasmal, chofer suicida: De cuya existencia se había jactado el general israelí Zeev Livne al anunciar, al anochecer del lunes 25 de julio de 1994, el hallazgo, no de un simple block de motor, sino también de la carrocería de una camioneta con restos de su conductor adentro. (13)

Váyase a saber por qué, pero el general mintió como un bellaco. Porque a la hora de la verdad, lo que se pudo reunir de la supuesta Trafic bomba y se exhibió en el Departamento de Explosivos de la Policía Federal no fue más que el 13% de la misma (ver foto), incluyendo una bomba de nafta por la que según los peritos de Renault nunca había pasado combustible.

Cuarta mentira. Es la prueba más contundente de que a los redactores del informe les importa un bledo lo ya comprobado, porque aseveran que la Trafic blanca que supuestamente habría servido como vehículo bomba salió de su Jet Parking en la mañana del lunes 18-J cuando está archiprobado por el testimonio de los empleados del estacionamiento que no se encontraba allí a primera hora del domingo (y, por cierto, hay testimonios de que una Trafic blanca recorrió el barrio en la noche del sábado con sus ocupantes insultando a viva voz a “los judíos”).

El informe del Mossad contiene otras mentiras clamorosas, como que el pedazo de motor (que habría conducido a Telleldín, quien tenía su teléfono intervenido desde antes) se habría encontrado en el sótano, contradiciendo así al majadero Livne como al oficial Lopardo del Departamento de Explosivos de la PFA, quien dijo haberlo encontrado (aunque luego, en el juicio, se desdijo y afirmó impunemente que en realidad lo habían aportado los israelíes y que él había puesto la cara, su firma y la de dos testigos truchos porque los hebreo parlantes no querían figurar).

Otra gruesa mentira es que una de las paredes del volquete ubicado frente a la puerta del edificio (que muchos creemos protagonista de una de las dos explosiones) apareció a una distancia de 250 metros (véase en la foto una pared lateral de ese volquete, notoriamente inflada, a escasos metros de donde había estado  la puerta de la AMIA.

Pero aquella, la de que el pobre Berro sacó la Trafic supuestamente bomba a las 9:35 del lunes 18 para embestir contra la puerta de la AMIA es tan pero tan grosera que pinta de cuerpo entero cuan macaneador, y encubridor, resultó el Mossad.

Después de las notas, los dejo con Eduardo Vior, que procura encontrar alguna explicación para tanta trapacería.

Notas

1) La falta de atentados atribuidos a Iran y Hezbolá fue, precisamente, el motivo por el que la inteligencia israelí urgió a Nisman a presentar su extemporánea denuncia contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y compañía. El primer ministro Bibi Netanyahu había decido aceptar una invitación del comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos -dominado por los republicanos- pasando por encima del presidente Barak Obama a fin de sabotear el acuerdo que éste le proponía a Teherán en materia nuclear. De hecho, y gracias a Nisman y el alboroto que produjo su suicidio, Netanyahu pudo ser verosímil al anunciar en ese marco que Irán estaba detrás de los atentados de Buenos Aires. Y es que no tenía ningún otro para denunciar.

2) El informe dice que “el atentado fue frustrado por una falla que cometió el conductor suicida (sic) de Hezbolá a un kilómetro de distancia de la embajada de Israel en la capital de Tailandia (marzo de 1994) (…) debido a que el conductor suicida a bordo del camión cargado con una tonelada de explosivos idénticos a los que se habían cargado en el coche-bomba que explosionaría contra el edificio de la AMIA en julio, sufrió un accidente de tránsito y escapó con ayuda de las oficinas de inteligencia iraní ubicadas en las embajadas de Irán en Tailandia y Malasia.

3) Una alta fuente de la inteligencia boliviana que fue consultada dijo que dicha especie fue un puro invento de la CIA difundida por el Wall Street Journal, con el claro objetivo de ensuciar al gobierno de Evo Morales; que Hezbolá jamás actuó en Bolivia, ni hubo ningún secuestro de explosivos (que en Bolivia abundan, al tratarse de un país minero) que condujera a esa organización

4) Ver https://pajarorojo.com.ar/murio-alito-tfeli-el-medico-de-menem-denunciado-como-participe-necesario-del-atentado-a-la-amia/

5) No termina de entenderse por qué habría de importarse dichos detonadores o fulminantes, ya que son muy pequeños, en Argentina –que es un país minero– abundan (recuerdo que en una ocasión se encontró abandonado un container lleno de ellos). La única explicación es que se procura negar que haya habido participación de cualquier argentino, siendo como es que es clamorosa para los entendidos, y desde el estreno de la serie “Iosi, el espía arrepentido” también para el público en general.

6) Se trata de un personaje-comodín del informe del que no se sabe a ciencia cierta si es o era colombiano o libanés (en Líbano se llamaría Salman Raouf Salman), quien habría vivido en Buenos Aires en época de los atentados, asistido a Moshen Rabbani, casado con una feligresa argentina de la mezquita At-Tahuid y radicado luego en Beirut.

7) Ver https://pajarorojo.com.ar/amia-nisman-scoop-noticia-bomba-menem-ordeno-liberar-a-claros-participes-de-la-voladura-de-la-mutual-judia-afirmo-roman-lejtman/

8) Ver https://pajarorojo.com.ar/causa-amia-de-pajaros-y-plumas-el-error-de-cristina/ La identificación (y fotos) de quienes estacionaron una Trafic blanca en Jet Parking haciendo lo imposible para no pasar desapercibidos ya estuvo en mi primer libro sobre el tema, AMIA, El Atentado. Quienes son los autores y por qué no están presos (Planeta, 1997) y también se encuentra e mi último libro, La InfAMIA (Colihue, 2018)

9) Ver Ver https://pajarorojo.com.ar/amia-encubrimiento-el-ejecutivo-por-decreto-le-quito-la-investigacion-a-la-justicia-y-tomo-en-sus-manos-la-proteccion-de-asesinos-y-encubridores-2/ también https://pajarorojo.com.ar/amia-el-gobierno-quiere-entregar-los-archicos-escamoteados-a-la-justicia-a-la-cia-que-esta-involucrada-en-el-encubrimiemto/ y por fin https://pajarorojo.com.ar/amia-operacion-cacerola-una-vez-mas-raul-kollmann-se-hace-el-distraido/

10) Ver https://www.clarin.com/politica/dossier-vincula-libanes-negocios-chavismo-atentado-amia_0_1HJ2ul3bd.html y https://rebelion.org/el-cia-boliviano-contra-venezuela/

11) https://www.aporrea.org/internacionales/a203217.html

12) Ver https://pajarorojo.com.ar/caso-amia-nisman-en-busca-del-kamikaze-perdido/
https://pajarorojo.com.ar/amia-buscan-corporizar-el-chofer-fantasma-de-la-trafic-senuelo/
Y, sobre todo: https://pajarorojo.com.ar/atentado-a-la-amia-se-cayo-el-verso-del-supuesto-chofer-de-la-supuesta-trafic-bomba-habia-sido-el-mayor-ap-orte-del-duo-stiuso-nisman-en-toda-una-decada-de-supuestas-investigaciones/

13) www.youtube.com/watch?v=kgOPiS6qaJA

Con Netanyahu retornan los fantasmas del pasado

La eventualidad de que el ex primer ministro retome el poder desata conflictos con repercusión internacional entre nuevos y viejos jefes del Mossad.

El panorama preelectoral muestra el renovado fortalecimiento de Benjamin Netanyahu Foto AFP

El panorama preelectoral muestra el renovado fortalecimiento de Benjamin Netanyahu / Foto: AFP.
POR EDUARDO J. VIOR

Hace una semana la opinión pública argentina fue conmocionada por la publicación en The New York Times de un artículo del periodista Ronan Bergen que reprodujo un informe de la agencia de inteligencia israelí Mossad sobre el atentado realizado en 1992 contra la embajada de ese país en Buenos Aires. El artículo está lleno de imprecisiones y omisiones que no aclararon tampoco la publicación del colega Román Lejtman en Infobae ni la entrevista con el autor de la nota en NYT que publicó Perfil, ambos del jueves 28. Como señala Raúl Kollman en Página12 de este sábado 30, es curioso que 30 años después del atentado el Estado de Israel dé a publicidad un informe que, sin aportar prueba ninguna, altera todas las líneas de investigación de la Justicia argentina, exculpa a funcionarios iraníes y argentinos de la responsabilidad material por el atentado y sólo marginalmente lo conecta con el posterior ataque contra la sede de AMIA en 1994. Particularmente llama la atención el momento de la publicación: no hay ningún acontecimiento del quehacer judicial o político argentino que la justifique, pero sí la situación en Israel mismo.

Después de que la coalición liderada por Naftali Bennet y Yair Lapid perdiera la mayoría absoluta (61 diputados) en la Knesset en abril pasado y de haber fracasado las negociaciones para recomponer los números, el presidente Isaac Herzog convocó a nuevas elecciones parlamentarias para el 1º de noviembre, la quinta en tres años. Según un sondeo publicado el domingo 24 por la cadena pública Kan, el bloque de partidos que apoyan al líder de la oposición, Benjamín Netanyahu, obtendría 60 de los 120 escaños de la Knesset en las elecciones del 1 de noviembre y quedaría a un voto de la mayoría.

Se prevé que el partido Likud de Netanyahu sea el mayor partido, con 35 escaños. El Yesh Atid del Primer Ministro Yair Lapid le sigue con 22 escaños. Por su parte, la alianza de Kahol Lavan, del ex ministro de Defensa Benny Gantz, y Nueva Esperanza, de Gideon Sa’ar, obtendría 12 escaños. El partido de extrema derecha Sionismo Religioso, en tanto, le sigue con 10 escaños, los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá obtendrían ocho y siete escaños respectivamente y el Laborismo y la Lista Conjunta, de mayoría árabe, ganarían ambos seis. Dentro de ella, la Lista Árabe Unida ganaría cuatro escaños, superando el umbral electoral. Según este sondeo, finalmente, el partido Yamina del ex primer ministro Naftali Bennett no alcanzaría el mínimo de cuatro escaños y quedaría fuera de la Knesset.

En síntesis, el panorama preelectoral muestra el renovado fortalecimiento de Benjamin Netanyahu quien, a pesar de los procesos por corrupción a los que está sometido, pudo recomponer su liderazgo y movilizar a la derecha neoliberal. Por el contrario, uno de los dos vencedores del año pasado, Naftali Bennet, pierde su base política. ¿Por qué uno y otro proceso?

El dimitido primer ministro israel Naftali Bennett Foto Archivo

El dimitido primer ministro israelí Naftali Bennett / Foto: Archivo.

El gobierno de coalición establecido en junio de 2021, integrado por partidos de centro, nacionalistas y hasta representantes de la minoría árabe (por primera vez en la historia del Estado), cayó en junio pasado después de haber perdido la mayoría y que el parlamento se autodisolviera. La gota que colmó el vaso cayó en abril pasado, cuando Bennett perdió su mayoría parlamentaria y no consiguió los votos necesarios para prorrogar por otros cinco años los privilegios legales de los colonos judíos en Cisjordania (prerrogativas que los palestinos no tienen), para tener un seguro médico público israelí, ejercer la abogacía y ser juzgados en los tribunales civiles israelíes. Se trata de un sistema jurídico segregacionista que las organizaciones de derechos humanos cuestionan. Antes que dejar de apoyar a los colonos, Bennett prefirió entonces hundir su gobierno y renunció a favor de su socio centrista en la coalición, Yair Lapid, quien conducirá el gobierno hasta la próxima elección.

La próxima contienda se centrará, por un lado, en el posible regreso de Netanyahu al poder y, por el otro, en la eventual continuidad de la actual asociación política árabe-judía. Aunque uno de los más breves en la historia del Estado, este gobierno fue el primero en incluir representantes de la minoría árabe, rompiendo así la tradición segregacionista vigente desde 1948. Como subrayó el jefe de la Lista Árabe Unida, Mansour Abbas, “éste es un paso histórico; sólo hemos empezado”. Es que, ante la solidez del bloque de partidos derechistas y la dispersión de fuerzas, nadie puede alcanzar una mayoría alternativa a la de Netanyahu sin el apoyo de los diputados árabes.

Esta correlación de fuerzas confrontó a los integrantes de Yamina (la alianza derechista que llevó a Bennett al gobierno) con un dilema que el ex primer ministro aprovechó acusando al gobierno saliente de depender de los “partidarios del terror”. Prefirieron hacer caer al propio gabinete en vez de ceder a la presión de los representantes árabes. Es que el segregacionismo y la expansión de las colonias en los territorios ocupados no sólo dan réditos ideológicos sino también económicos.

Ante este dilema se ha estancado el impulso anti-Netanyahu que permitió el año pasado a Lapid soldar la extraña alianza de partidos de izquierda, derecha, centro y árabes. Los sencillos e importantes logros de la coalición (aprobar un presupuesto, actuar por consenso, buscar al menos una parte del tiempo para desintoxicar el clima del debate político) están siendo eclipsados por la renovada preeminencia de los discursos racistas. La sólida mayoría de derechas de la Knesset se hace notar y ahora marca el rumbo.

La purga en el Mossad

Una de las áreas donde más se hizo sentir la purga contra los resabios de la larga era de Netanyahu fue en el Mossad. A pesar del supuesto carácter apartidista del servicio, por la influencia que tiene sobre la política del Estado y por sus nexos con representantes de las minorías judías en el exterior (principalmente en EE.UU., Argentina, Reino Unido, Francia y Brasil) la agencia a menudo ha sido instrumento de la política del partido de turno en el gobierno, particularmente desde el giro neoliberal que Likud impuso al país a partir de 1977 y muy especialmente desde que Benjamín Netanyahu fue por primera vez jefe de gobierno en 1996. Esta partidización del servicio ha provocado que decisiones específicas de inteligencia sean manipuladas a favor o en contra del gobierno.

Por ejemplo, el jefe del Mossad entre 2016 y 2021, Yossi Cohen, fue un eminente representante de la diplomacia personal de Netanyahu. Estableció sólidos vínculos con monarcas de la península arábiga y ordenó el asesinato de varios científicos nucleares iraníes. Sin embargo, fue acerbamente criticado por cuatro de sus antecesores, quienes en marzo de 2018 acusaron al primer ministro de corrupción y advirtieron que su política expansionista en Cisjordania paradójicamente estaba favoreciendo que la población árabe en un futuro próximo sea mayoritaria dentro de un Estado que fue fundado como exclusivamente judío.

Aunque el nuevo Director del servicio desde junio de 2021, David Barnea, es un funcionario que pertenece a la agencia desde 1996 y era el segundo de su antecesor, apenas asumió intentó apartar a cuadros de la época de Netanyahu, Así, en enero pasado dimitió el comandante de la división encargada de las operaciones especiales por diferencias de opinión con el jefe de la agencia. Según se informó entonces, Barnea quería introducir cambios importantes en las relaciones con los agentes israelíes en el extranjero y B. no cumplió las órdenes. Tras la dimisión de este jefe, su adjunto y varios agentes también renunciaron y fueron remplazados. B. fue el cuarto alto funcionario del Mossad que abandonó el servicio desde que Barnea asumió el cargo.

Obviamente, a falta de pruebas y de la información confidencial que este columnista no puede tener, sólo cabe conjeturar sobre los motivos de la publicación del informe. Por las razones señaladas al principio de este artículo debe descartarse que tenga la intención de influir sobre el proceso judicial que duerme en los cajones de la Corte Suprema argentina. Más bien debe considerárselo como un ajuste de cuentas interno provocado por la posibilidad cierta de que Benjamin Netanyahu gane la elección del 1º de noviembre, consiga reunir la mayoría absoluta de la Knesset y se convierta nuevamente en primer ministro de Israel. Obsesionado como está por impedir un entendimiento entre EE.UU. e Irán sobre la cuestión nuclear, probablemente ataque, sea directamente a la República Islámica o Líbano, con el que Israel tiene actualmente un diferendo sobre la soberanía en las áreas marítimas fronterizas en las que hay un enorme yacimiento gasífero.

En esencia, el informe publicado por el NYT cuestiona la incapacidad de la inteligencia israelí para prevenir el atentado contra la embajada en Buenos Aires en 1992. Recordemos que éste coincidió con el comienzo de la guerra de Bosnia-Hercegovina (1992-95) entre la minoría croata apoyada por Alemania y la bosnia musulmana sostenida por una coalición variopinta de países islámicos (por ej. Irán junto con Arabia Saudita), por un lado, contra la minoría serbia que se recostaba precisamente en esa república, por el otro. Fue entonces cuando las armas ilegalmente enviadas por el gobierno de Carlos Menem “equivocaron” su destinatario.

Entonces el primer ministro era el laborista Yitzhak Rabin (1992-95, cuando fue asesinado), quien estaba negociando con Yasser Arafat los acuerdos que en 1993 se firmaron en Oslo. Aunque su gobierno tuvo una posición neutral ante el conflicto en los Balcanes, las distintas procedencias de los inmigrados indujeron dentro del país tomas de posición encontradas. Ya entonces servían en cargos inferiores agentes que después de 1996 fueron cooptados por Netanyahu. Es usual que antes y después de su paso por el servicio muchos agentes tengan vínculos con empresas electrónicas y/o militares y participen en operaciones encubiertas en distintas partes del globo. De ese modo aprovechan sus conocimientos para hacer negocios e influir sobre la política y las fuerzas armadas. En ese mundillo hay que buscar a los destinatarios de la publicación del informe. Con la vuelta de Netanyahu retornan los fantasmas del pasado proyectando una sombra ominosa sobre el futuro de Israel y de Medio Oriente.

 

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