AZOVSTAL: Tenían alimentos, tenían municiones. Las fuerzas ucranianas podrían haber resistido mucho tiempo, pero se rindieron

Primeros videos de los túneles tras la rendición ucraniana

 

Caviar rojo en la sala de los líderes del Azov

 

El corresponsal de guerra del canal de televisión de Izvestia, Valentin Trushnin, fue el primero en entrar a la ciudad subterránea construida en tiempos de la URSS debajo de la planta industrial, donde los militares ucranianos y miembros del Azov se escondieron durante casi dos meses. Antes, los zapadores rusos entraron a desmontar las trampas explosivas que dejaron. El periodista no pudo recorrer todas las zonas, porque los zapadores aun no las despejaron. Trushnin mostró cómo vivían los ucranianos: tenían mucho espacio –en el cual hasta se perdían y lo señalizaban con balas o migas de pan–  generadores, sistemas de ventilación, agua (pero los civiles rehenes contaron que les hicieron pasar mucha sed); comida, muchísima munición (granadas, cartuchos, TNT, misiles antitanque británicos, etc.) y teléfonos satelitales que les permitían estar comunicados con el exterior ininterrumpidamente.  En la sala que ocupaban los cuatro líderes más mediáticos del Azov, hay una mesa con una lata de caviar rojo abierta a medio consumir, con la cuchara dentro. En otro espacio hay jeringas llenas con un “polvo blanco misterioso”, en palabras del correponsal del Izvestia. Alguien dejó escrito: “¡Tengo caviar, y tengo que rendirme!” MM

 

NOTA Y VIDEOS EN REVUELTA GLOBAL

 

 

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