Bolivia-1/ Toman de rehén al canciller David Choquehuanca

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Toman de rehén al canciller de Bolivia en una protesta indígena

Es David Choquehuanca, enviado por el gobierno para mediar en un conflicto por la construcción de una ruta a través de una reserva natural. El ministro fue usado como escudo contra un cerco policial y obligado a marchar durante tres horas. 

SEGURIDAD. UNA IMAGEN DEL CERCO POLICIAL QUEBRADO POR LA PROTESTA.
Lo que aparecía como el principio de acuerdo de una protesta indígena terminó con el canciller, un viceministro y un jefe policial bolivianos tomados de rehenes y marchando durante tres horas. Fueron rodeados por dirigentes movilizados para frenar el proyecto oficial de construcción de una autopista que atravesaría una enorme reserva ecológica. Según los activistas, el proyecto afectará gravemente la zona.

El viernes por la mañana, el canciller David Choquehuanca llegó a la población de Limoncito, a 300 kilómetros al norte de La Paz, donde unos 1.500 indígenas habían sido frenados por un enorme cordón policial. El ministro, enviado como mediador por el presidente Evo Morales, es conocido por su relación con movimientos indigenistas. La versión de las fuerzas de seguridad era que interrumpían la marcha porque, a pocos kilómetros de allí, grupos de campesinos leales a Morales cortaban la ruta desde hacía 15 días para evitar el paso de esa movilización con destino final en la capital paceña.

Pero la gran sorpresa sobrevino cuando, en medio del encuentro entre Choquehuanca y los dirigentes, un grupo de mujeres le exigió al canciller que caminara con la movilización para usarlo como “escudo humano” y así atravesar el cordón y seguir su paso hacia la capital, en un virtual estado de rehén de la multitud.

Rodeados por el grupo, el funcionario, junto al viceministro de Coordinación de Movimientos Sociales, César Navarro, y un jefe policial de apellido Foronda, pasaron la línea de policías y caminaron desde el puente de Chaparina hasta las cercanías del pueblo de Yucumo, donde los esperaba el corte de los campesinos.

La larga caminata de 8 kilómetros bajo el sol empezó a las 10 y terminó tres horas después. Al llegar a Yucumo, los dirigentes dejaron en libertad a Choquehuanca para que convenciera a los campesinos de que los dejen continuar.

Choquehuanca, quien no habló de “secuestro” ni de “rehenes” aunque sí se mostró contrariado por la situación, explicó a los medios que los indígenas se habían molestado con él porque intentó convencerles de dialogar con los campesinos de Yucumo, y por ello lo obligaron a marchar.
“Me estaba predisponiendo (para el diálogo) cuando ellas (por el grupo de mujeres) me han rodeado y luego ya ha habido problemas.

Ha habido algunos amagos y me han forzado, me han obligado a caminar”, dijo el canciller. “El hecho de que ellos hayan tomado la decisión de liberarme es una muestra de que también quieren superar (el conflicto) mediante el diálogo”, agregó al volver a La Paz.
La insólita situación revela los problemas que enfrenta el gobierno de Morales en negociar con los indígenas. Ya lo ha intentado en media docena de ocasiones y siempre ha fracasado.
Anoche, una nueva barrera policial con 200 agentes, más centenares de campesinos y cultivadores de coca afines a Morales, esperaban en las afueras de Yucumo a los indígenas, que insisten en continuar su caminata a la capital.

La marcha de protesta comenzó hace 40 días desde la Amazonia a La Paz contra la construcción de una carretera de más de 300 kilómetros, financiada por Brasil, que partirá en dos el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure (Tipnis). Las etnias amazónicas se oponen al paso de la ruta porque temen que ocasione severos daños en esa reserva natural.

Además, creen que promoverá la invasión de colonos y productores de hoja de coca de la zona del Chapare, un feudo político de Morales.

El conflicto está deteriorando la imagen de indigenista y ecologista del presidente y empieza a causar divisiones dentro del oficialismo. Varios diputados indígenas amenazaron con retirar su apoyo al partido del mandatario, el Movimiento al Socialismo (MAS), e incluso con denunciar a los ministros si la Policía persiste en el bloqueo a la marcha.


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