Bronca tucumana con los privilegios tarifarios de los porteños

Tomado de República de la soja, el blog de Lucas Carrasco.

El subterráneo en Tucumán: un tranvía llamado deseo.

Yerba Buena, en las afueras de la capital de Tucumán, donde vive Javier y donde vive Aldo, queda a la misma distancia del Zoológico a Parque Centenario. Ricardo cuenta acá, sobre el tranvía llamado deseo:


En Tucumán el viaje en subt… Ah, no, pará. Cierto que no tenemos subte. Lo tiene Buenos Aires. Como a los hospitales de mayor complejidad del país. Para colmo a los bolivianos y peruanos y extrabuenosairinos se les ocurre la magnánima pedantería de pretender utilizarlos. Irrespetuosos. ¡Vuelvansén (sic) a sus centros de atención primaria en el campo, lacras! (El Hospital de Niños en el Sheraton Hotel está muy bien si sólo lo van a usar los niños porteños, dice Susana, que ya renunció a los subsidios pero no a los honores). Pero volvamos al subte que no tenemos en Tucumán. El subte que no tenemos en Tucumán se llama transporte público urbano y son unos colectivos destartalados que, si los viera la Chiqui Legrand, se cae ahí nomás dura. Y cuesta 2 pesos el viaje mínimo (si viajás a Yerba Buena, sale más). Y no podés bajar de un colectivo para subir a otro sin pagar el nuevo pasaje. Hacer conexión, las pelotas.
Analicemos el costo de uno, el subte tucumano (coletivo (sic), vieja), y el otro, el subte porteño. Suponiendo que un hincha de San Martín viaja sólo de ida y vuelta desde su casa al laburo seis días a la semana, son 48 viajes por mes. A do’ pesito’ el cospel, son (pará que abro la calculadora que me regaló Moreno) 96 pesos por mes. Ahora, un hincha de Riverplei porteño, con la misma cantidad de viajes en las posaderas, pagaría tan sólo 52,8 pesos por mes, gracias al subte subvencionado. Un 45% menos. Si llegamos a considerar que el fanático del Súper Ratón Ibáñez debe tomar dos coletivos (sic) para ir a trabajar, el costo se le va a $192 por mes. Al porteño fana de Erik Lamela (snif) le sigue costando 52,8 pesos, si las combinaciones se lo permiten. Si consideramos, además, que comparativamente los sueldos son más altos en Buenos Aires que en Tucumán, bueno, ya dan ganas de agarrar una lanza, subirse al caballo (claro, porque elcoletivo (sic)…) y salir de malón a matar huincas porteños sotretas, antes de agarrarlo de las solapas al Ing. Macri y escupirle en la cara que más vale que agarre el subte o nos vamos a llevar a la Awada pa’ los tolderíos. Quién te dice, quizás se aquerencia.
Gracias.

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