CANÍBALES, un programa low cost, expresa sintéticamente al mejor kircherismo

A un costo exiguo, el programa Caníbales, que se emite por C5N los domingos de 20 a 22 con la conducción de Julián Guarino, se ha convertido en un fenómeno político de primer nivel al expresar mejor que ningún otro las posiciones del kircherismo más polenta y hacerlo sin someterse a ningún molde predeterminado. Es una agradable sorpresa comprobar las muchas coincidencias espontáneas entre los panelistas, las mismas que predominan entre los activistas vinculados al kirchnerismo, a mi juicio hoy la única continuidad posible del amplio movimiento peronista. Curiosamente ha sido el penalista José Manuel Ubeira, que se autodefine marxista, quien aparece como habiendo ungido tanto a Aníbal Fernández (que saltó de ser la principal voz cantante del programa a Ministro de Justicia) como, seguidamente, a Roberto Feletti, a quien propuso como Ministro de Economía y horas después fue nombrado por el presidente Alberto Fernández Secretario de Comercio, con lo que pasará a bailar con la más fea: lidiar con formadores de precios cartelizados (a mi juicio tan insaciables como golpistas) para tratar de reducir drásticamente la inflación, sobre todo en materia de alimentos, lo que ha sido hasta ahora el talón de Aquiles del gobierno.

El gran mérito de Cáníbales acaso sea que no práctica la dulzura. También, con ese nombre… Y que todos los participantes parecen tener domeñado, bajo control, el narcisismo, lo que no es poco.

Feletti –que entre otras muchas cosas fue durante el gobierno de Cristina viceministro de Economía– se despidió sin dejar desierto el flanco económico, pues poco antes había ingresado quien fuera el ministro en aquella misma época, Amado Boudou (en reemplazo de Aníbal Fernández). A pesar de una producción tan tacaña que en esta edición hasta amarreteó la tradicional copa de vino con la que los participantes brindaban hacia el final, insisto, el programa se ha convertido en una referencia para periodistas, militantes, etc.

Como padezco una desviación profesional con el tema de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, recomiendo especialmente lo dicho por Ubeira a partir del minuto 63 (01:03) respecto a la absolución de todos los acusados en la causa abierta contra toda evidencia por la firma de un Memorándum de Entendimiento con el gobierno de Irán para poder interrogar  a sus altos funcionarios y ex funcionarios (incluido un ex presidente de la República Islámica) a los que el hipercorrupto fiscal Natalio A. Nisman acusaba sin la menor prueba, con el único ánimo de satisfacer a sus mecenas de Israel y Estados Unidos.

En lo único en lo que discrepo y le enmendaré la plana es que no es cierto que no haya nadie (además de algunos pocos familiares de las víctimas) que le interese que se esclarezca la verdad respecto a los atentados: Soy la excepción que confirma la regla.

Recapitulando: recomiendo que en lugar de ver programas que se entretienen en seguirle la corriente a los temas que proponen nuestros enemigos para marearnos y conseguir que perdamos de vista lo principal (ya lo decía Esteban Bullrich, tiran doce pelotazos en muy breve tiempo, de modo que no podamos atajarlos todos: los más importantes ahora son, qué duda cabe, además de los precios de los alimentos, la amenaza de los güífaros de la N’Dranghetta y sus cómplices de precarizar aún más los empleos y acabar con las indemnizaciones por despido improcedente.

En vísperas de aquel primer 17 de Octubre, cuando el coronel Perón estaba preso en la isla de Martín García, los grandes empresarios adelantaron su intención de ya no pagar en diciembre el medio aguinaldo. “Vayan a pedírselo a Perón”, se mofaban ante los delegados obreros.

Entonces les salió como el ojete. Hay que movilizarse ahora como entonces para que vuelvan a meterse los proyectos contra los derechos de los trabajadores en salva sea la parte.

Boudou llegó invitado por un día y se quedó. Una gran adquisición.

 

 

 

 

 

 

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