Caparrós critica el silencio sobre los niños muertos de hambre en Tucumán… en la prensa oficialista

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Muertos de hambre es una buena nota de Caparrós, a pesar de su obsesión nikeana por el bótox. Curiosamente la publica El Argentino, que la levanta de Newsweek, revista norteamericana cuya edición local (como aquel diario de distribución gratuita y Tiempo Argentino y otros varios medios como Canal 23, radio América, etc.) pertenecen a Sergio Szpolsky, cabeza de un multimedios progubernamental… que en su página de Facebook se declara radical y que es compadre y ex cuñado del rabino Sergio Bergman, un gorila de paladar negro.

Nada es lineal ni fácil, parece.

Una buena nota de Caparrós, digo, que se indigna pero que no parece haber hecho o estar haciendo mucho mas que los que no se indignan y que tanto él critica por hacerse los dolobus e ignorar la indignante situaciön que describe. Excepto escribir. Porque Caparrós cumple con un deber elemental del periodismo.

A la vez, astuto y previsor, huye de la posibilidad de quemar las naves a lo Cortés y de las disyuntivas fanonianas: al piropear (ma non troppo) a Clarín, nada y  guarda la ropa. ¿Quién sabe qué puede deparar el futuro? ¿Acaso Lanata no intenta o intentó hacer la Gran Viau?

Pero no nos vayamos del tema. Mauro Federico, ex director de El Médico (del Conurbano)  es un periodista muy solvente en estos temas y lo que denunció es muy grave. Pregunto: ¿El ministro Manzur ha dicho algo respecto a sus acusaciones de truchar las cifras?

¿Alguién sabe la respuesta? Si es así, que la diga.


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