CAUSA AMIA-ASOMBROS: Corach, el numen encubridor y otras sorpresas que te da la vida

El autor de esta nota (ver abajo), Tuni Kollman, es muy trabajador, pero casi nunca se limita a informar. Casi siempre esconde algo y procura beneficiar a quien que no se lo merece, como los García Belsunce y Carrascosa, en este caso, de manera evidente (ver último párrafo) al inefable fiscal Alberto Nisman, que hace rato tendría que estar preso por no haber dejado prevaricato por cometer (pero si el ex juez Juan José Galeano nunca lo estuvo…) y, de manera más sibilina, a los muchos policías federales que intervinieron, no sólo en el encubrimiento de los asesinos, sino en la misma ejecución del atentado.Que Carlos Corach vuelva a estar procesado por el desvío de la causa hacia una pista falsa es una muy buena noticia habida cuenta de que fue él, por encargo de Menem y con el auxilio del hoy inimputable Hugo Anzorreguy (por entonces jefe de la SIDE), el cerebro de dicho desvío.

Cómo cambiar de cuchillo y hacer como que es el mismo. Corach hizo una cosa muy bestia, pero que en el contexto de impunidad de que él gozaba con sus “jueces de la servilleta” y la protección de Clarín, La Nación y otros diarios, pasó por genial. Hagamos de cuenta que la causa era un cuchillo, cuyo mango, la instigación, eran algunos ciudadanos sirios, algunos muy vinculados a la familia política del presidente Menem, y especialmente Monzer al Kassar, y en la hoja, la ejecución, se encontraban varios miembros de la Federal (los del Departamento de Explosivos son, naturalmente, los primeros sospechosos). Dicho cuchillo tenía un remache que era el único detenido en la causa, Carlos Telleldín. Pues bien, Corach impulsó el reemplazo del mango sirio pero el mango iraní, y de la hoja federica por la hoja pata negra, eso si, no sólo dejando el remache en su lugar, sino haciéndolo trabajar activamente, protagonizando ese reemplazo.

Jugar en los dos equipos a la vez. Kollman se asombra de que -el hoy candidato a la presidencia de Racing- Mariano Cúneo Libarona haya sido abogado primero del comisario Juan José Ribelli, y ahora de Corach, quien pergeñó las maniobras que lo metieron preso a Ribelli y sus hombres primero, y a él mismo después. Más asombroso todavía es que también lo haya sido también del hoy caído en desgracia Monzer al Kassar (está preso en los Estados Unidos sine die, aunque no por haber cometido atentados y matado, sino por un delito que no llegó a cometer, un intento de venta de armas a las FARC colombianas fraguado e inducido por agentes yanquis) beneficiario directo de la maniobra urdida por Corach y que envió a la ruina a Ribelli. Cúneo Libarono llegó a Al Kassar a través de los Yoma, luego de haber defendido a Amira por aquellas valijas repletas de dólares sucios provenientes de la venta de drogas que traia de los Estados Unidos, y a su hermano mayor, Emir, por la monumental estafa al fisco que perpetró con su curtiembre riojana y que el bueno del juez Boanadío dejó cansinamente prescribir. Tiempo después de que Cúneo Libarona se diera cuenta de la hondura del brete en el que se había metido y dejara de defender a Al Kassar, esa defensa fue tomada por otro penalista poco escrupuloso, Víctor Stinfale.

En el mismo lodo todos manoseados. Todavía no leí el libro del hijo de Pablo Escobar, pero para asombros vinculados a la causa AMIA destacó el me produjo enterarme que el abogado de la mutual judía que me habilitaba el acceso al expediente judicial, Luis Dobniewski, estuviera involucrado junto con Stinfale, letrado del sospechoso clavado de haber sido “el cerebro intelectual” del ataque, en maniobras de chantaje y extorsión contra la viuda del fallecido Escobar, quien había sido socio dilecto de Al Kassar. JS

EL PAIS › LA CAMARA REVOCO SU SOBRESEIMIENTO EN LA CAUSA AMIA

Corach, otra vez acusado

 

Corach

Corach y Emir Yoma sorprendidos por un fotógrafo dos semanas antes del ataque a la AMIA.

El ministro del Interior de Carlos Menem volvió a estar en el caso por convencer al juez Galeano de desviar su trabajo e inventar pistas. Tres secretarios del juez, también en problemas.

 

Por Raúl Kollmann / Página 12

La Cámara de Apelaciones en lo Criminal revocó el viernes el sobreseimiento del ex ministro Carlos Corach en la causa en que se investiga el desvío en la causa AMIA. La decisión es clave. Hubo un momento del expediente en que se decidió echarle la culpa del atentado a un grupo de policías bonaerenses. Todo indicaba que la orden partió del gobierno de Carlos Menem y, en concreto, que se transmitió a través del ministro Corach. El dato provino de la declaración testimonial del secretario del juez original de la causa Juan José Galeano, Claudio Lifschitz, quien contó que cuando el juez volvió de hablar con Corach en la Casa Rosada cambió todo el rumbo de la investigación. Pese a ese elemento y a otros, el juez Ariel Lijo había beneficiado a Corach con el sobreseimiento porque consideró que no había evidencias suficientes. Ahora la cámara revocó lo decidido por Lijo. Los camaristas también echaron atrás el sobreseimiento de los secretarios del juez Galeano en aquella época y de tres jefes policiales de la Bonaerense. Todos vuelven a quedar en la mira por las maniobras que se hicieron en la causa AMIA.

Un concepto llamativo del fallo del viernes es que, al pasar, la Cámara sugiere como hipótesis que toda la maniobra del caso AMIA se hizo para desviar la investigación de la llamada pista siria, un razonamiento que proviene de asociar dos hechos: primero, que se le pagara una coima a Carlos Telledín para que inculpara a los policías bonaerenses; segundo, que se hayan puesto obstáculos en la investigación del ciudadano argentino de origen sirio-libanés Alberto Kanoore Edul. La Cámara dice al pasar que “esta solución (hipótesis) no ha sido cuestionada”.

El papel más activo en la causa denominada Encubrimiento en el caso AMIA lo tienen los familiares y amigos de las víctimas agrupados en Memoria Activa, representados por el abogado Rodrigo Borda. Pero también actuaron como querellantes otras agrupaciones de familiares, cuyo abogado Pablo Lanusse tuvo un papel trascendente en la audiencia. También estuvieron el Estado nacional, a través del jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia, Juan Martín Mena; la propia AMIA y, en este caso particular, los abogados de uno de los policías que estuvo preso por la causa del atentado, Juan José Ribelli.

Un dato asombroso es que en la audiencia ante la Cámara, el abogado de Corach fue Mariano Cúneo Libarona, quien antes fue defensor de quien ahora acusa a Corach, el ex comisario Ribelli. Pero la cuestión es más asombrosa aún: en su momento, supuestamente, Ribelli “apretó” a Galeano con un video en el cual aparecía el juez negociando dinero con Telleldín, principal acusado en el caso. Por ese hecho, estuvo preso el propio Cúneo Libarona. O sea que ahora Cúneo defiende a Corach, que debe ser investigado porque estuvo detrás de la maniobra que, de una u otra manera, llevó a la cárcel a su ex defendido, Ribelli, y a él mismo.

En su resolución del viernes, los camaristas Jorge Luis Rimondi, Carlos González y Gustavo Bruzzone fueron categóricos y sostuvieron que el juez Lijo no investigó como correspondía el vínculo de Corach con el caso AMIA. Por ejemplo, dicen que Lanusse pidió un entrecruzamiento de llamadas entre Corach, la entonces camarista Luis Riva Aramayo, la SIDE y Galeano. Esa era una forma de verificar si Corach estuvo vinculado al desvío de la causa, porque Galeano fue el protagonista, la camarista Riva Aramayo el nexo con Telleldín (lo fue a ver a la cárcel) y la SIDE quien aportó el dinero del pago a Telleldín. La Cámara amonesta a Lijo por la demora en realizar estas diligencias porque sostiene que las ordenó de forma inmediata hace ya siete años pero se hizo mal y en forma incompleta.

La Cámara reiteró varias otras medidas de prueba. Que declare otro personal del juzgado de Galeano para corroborar lo dicho por Lifschitz en cuanto a que el juez cambió la orientación de la causa después de volver de la Casa Rosada de una reunión con Corach. También se ordena que declaren testigos de lo que fue la supuesta reunión de la camarista Riva Aramayo (ya fallecida) con Telleldín. Y, además, la cámara ordena expresamente que se le dé acceso a todas las partes de las planillas de entrecruzamiento de llamadas.

La Cámara, por último, revocó también el sobreseimiento de los secretarios de Galeano Carlos Velasco, Javier De Gamas (hoy juez en Tierra del Fuego) y Susana Spina. Los camaristas le ordenaron a Lijo que les tome declaración indagatoria porque –dicen– los secretarios no podían desconocer el pago a Telleldín y las demás maniobras “ajenas al derecho”. Es más, la cámara instruye al juez para que desgrabe en forma completa los videos en los que Galeano negoció con Telleldín porque de allí pueden surgir más elementos respecto de los que colaboraron en la maniobra. Algo más suave es la postura de la Cámara respecto de tres oficiales de la Bonaerense que participaron de algunas partes de la investigación del caso AMIA. La Cámara también revoca su sobreseimiento, pero ordena que haya una definición sobre si está prescripto el delito en el caso de ellos, por haber tenido un papel menor.

Un punto neurálgico señalado por Rimondi, González y Bruzzone es la demora en el caso. En esto los camaristas coinciden con los familiares, el fiscal Alberto Nisman, las instituciones judías AMIA y DAIA y el Estado nacional: ya pasaron casi 21 años del atentado y no puede ser que este expediente se siga dilatando. En concreto, le plantean al juez que realice las medidas pendientes antes de fin de año.

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