COLOMBIA ES UNA EPIFANÍA. El triunfo de Petro abrirá la investigación del asesinato de Gaitán. ¿Qué tiene en común con el de Lumumba?

El argentino-oriental Federico Fasano Mertens, vecino de Montevideo y entre otros muchos títulos ex dueño y director del diario La República, “pone en valor” el triunfo de Gustavo Petro en Colombia, después de más de 200 años de gobierno oligárquicos y de siete décadas de guerra civil intermitente, lo que parece preanunciar una nueva era tendiente a la conformación de una Patria Grande iberoamericana y caribeña si es que, tal como parece, Lula gana las próximas elecciones presidenciales en Brasil. Curiosamente, esta nota que destaca el protagonismo del primer director civil de la CIA, Allen Dulles, en el asesinato del líder popular colombiano Jorge Eliézer Gaitán entre otras muchas operaciones terroristas (contra los gobiernos de Guatemala, Irán y Cuba además de, con toda probabilidad, en el magnicidio del presidente John Fitzgerald Kennedy), se publica junto a otra, que ofrecemos como complemento y yapa, cuyo autor es Rubén Furman y destaca la participación de Dulles en el asesinato del líder congoleño Patrice Lumumba, al que la CIA consideraba una especie de Fidel Castro, de Che Guevara africano.

A la izquierda, Jaime Bateman Cayón y a la derecha, Carlos Pizarro, ambos jefes del M-19 (Bateman murió en un sospechoso accidente de aviación, y Pizarro asesinado cuando se había acogido a los acuerdos de paz y era candidato a la alcaldía de Bogotá, Entre ambos fueron jefes de esa guerrilla Iván Mario Ospina y Álvaro Fayad, ambos asesinados. En el medio Gustavo Petro que se sumo al M-19 cuando tenía 18 años.

Una inédita Epifanía: Colombia deja atrás 203 años de derrotas 

 

POR FEDERICO FASANO MERTENS

La gran catarsis de Colombia se ha consumado. La izquierda colombiana llevó a cabo el difícil tránsito de los mitos a la historia en la acumulación más difícil de su existencia. A pura magia popular se comprobó una vez más que la historia es una hazaña de la inconformidad. Duele el alma de tanta alegría.

Tras 74 años del asesinato de quien iba a ser ungido el primer presidente de izquierda de la República de Colombia, Jorge Eliezer Gaitán, el pueblo colombiano el domingo 19 de junio pasado escribió con el triunfo electoral del ex guerrillero y carismático economista,  líder del Pacto Histórico, Gustavo Petro, la página más brillante de los últimos 203 años de su historia desde que Simón Bolívar fue ungido presidente de la Gran Colombia el 21 de setiembre de 1819.

Fueron 203 años menos dos meses, (ya que Bolívar gobernó solo 60 días esas tierras, para retirarse a seguir empuñando las armas contra los enemigos del pueblo, dejando a Francisco de Paula Santander al mando de ese territorio), donde las ideas bolivarianas de libertad, igualdad y fraternidad fueron sustituidas por militares ambiciosos, oligarquías corruptas, gobiernos fraudulentos, latifundistas inescrupulosos, industriales extractivistas, narcotraficantes asesinos y una clase dominante ajena al bienestar del sufrido pueblo colombiano.

Ese lapso de más de dos centurias, pudo ser interrumpido en 1949 con la asunción al poder de Eliezer Gaitán, rector de la Universidad, brillante catedrático de Derecho Penal, doctorado Magna Cum Laude, brillante orador, líder de UNIR (Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria), jefe indiscutido del Partido Liberal disidente, presidente de la Cámara de Diputados, senador, ministro de Cultura, ministro de Trabajo, director del diario Jornada, autor del proyecto de reforma agraria contra la oligarquía terrateniente, alcalde de Bogotá, autor del libro “Las ideas socialistas” y favorito en todas las encuestas para asumir por primera vez la presidencia de la República.

El arribo del presidente electo, Gustavo Petro a la casa de Nariño, permitirá abrir la caja de pandora del magnicidio de Eleizer Gaitán que hace 74 años cambió la historia de Colombia.

Este discurso de Petro, cuando como alcalde de Bogota inagurò la feria del libro en 2017 (y en el que habla de Gaitán) es imperdible.

Un año antes de las elecciones de 1949 cuando nadie podía impedir que el mayor tribuno popular de la historia colombiana, asumiera el gobierno tantas veces esquivo para la izquierda de los llanos, la CIA, creada dos años antes por el presidente Truman, planificó primero su soborno y al rechazar éste la injuria contra su ética, ignoró estar firmando su sentencia de muerte. La CIA lanzó la “Operación Pantomima”: designó a su agente encubierto John Mepples Spirito –que operaba bajo la falsa identidad de George Ricco– quien contrató a Juan Roa Sierra, quien el 9 de abril de 1948 ejecutó a balazos a Gaitán en pleno centro de Bogotá y antes de ser detenido fue a la vez asesinado por desconocidos a fin de que no quedasen huellas del complot.

Así, el asesinato nunca pudo ser aclarado, pero Petro ya anunció que sería declarado crimen de lesa humanidad para poder, sin prescripción de la causa, reabrirse la investigación. La documentación de la Operación Pantomima se encuentra en las cajas fuertes de la CIA, en su sede de Langley, Virginia, a pocos kilómetros de Washington D.C. y algún día, porque la historia tiene sus ritmos y no perdona, junto con el” top secret” sobre el asesinato de John F. Kennedy, se abrirán a la opinión pública.

Las sospechas sobre la intervención de la CIA en el magnicidio que torció la historia colombiana han venido creciendo en las últimas décadas. Son muchos los investigadores que dirigen sus ojos al primer civil que  dirigió la CIA, Allen Welsh Dulles, hermano menor de John Foster Dulles, Secretario de Estado del presidente Dwight Eisenhower y admirador del ectoplasmático senador Joseph Mc Carthy cuyos enredos neuronales llevaron al suicidio y a la cárcel a varios integrantes de la flor y nata de la cultura y el arte estadounidense, por la sola sospecha de pensar en clave socialista.

Allen Dulles siguió al pie de la letra las instrucciones escritas en una directiva del Consejo de Seguridad Nacional (OSO) dando autoridad a la CIA para realizar operaciones encubiertas “contra Estados o grupos extranjeros hostiles o en apoyo de Estados o grupos extranjeros amigos, llevando a cabo operaciones que deben ser planificadas y realizadas de forma que el gobierno de Estados Unidos no pueda tener responsabilidad sobre ellas y que resulten evidentes a ojos de personas no autorizadas; en caso de que fueran descubiertas, el gobierno de Estados Unidos negará cualquier responsabilidad en ellas¨.  El texto de estas pundonorosas instrucciones fue descubierto el 22 de octubre de 2014 bajo carátula “Documento 292 de la Seccion 5 del Departamento de Estado”.

Allen Dulles joven, en épocas en que ingresó a la OSS.

 

Dulles fue el exitoso autor de la “Operación Ajax” que depuso al primer ministro iraní, Mohammad Mossaddeq, y ubicó en su lugar a su aliado Reza Pahlavi, conocido como “Su Majestad Imperial, el Rey de Reyes, el Sha de Irán”, quien le garantizó todo el petróleo que sus aliados golpistas (en primer lugar, el Reino Unido) necesitaran.

También tuvo éxito en la operación que montó contra el presidente constitucional guatemalteco, Jacobo Arbenz, a quien derrocó mediante las armas suministradas al traidor a su país, el coronel Carlos Castillo Armas. Esa vez el patriotismo de Dulles se mezcló con sus intereses personales, ya que Allen y su hermano John eran los principales accionistas y miembros del directorio de la insaciable empresa bananera United Fruits Company con sede en Guatemala, cuya expropiación era analizada por el presidente Arbenz.

No tuvo tanta suerte en la Bahía de Cochinos (o Playa Girón) cuando intentó invadir Cuba y se encontró con un David barbudo que no le tenía miedo al Goliat imperial. Tampoco tuvo suerte en la ejecución de los numerosos atentados contra la vida de Fidel Castro que planificó y ordsenó durante ocho años de actividad criminal. Su fracaso determinó que Kennedy lo expulsara de la CIA en 1961. Hay investigadores que creen que así como Gaitán firmó su sentencia de muerte al negarse al soborno estadounidense, lo mismo le pasó a Kennedy al despedir a Allen Dulles.

Así lo afirma el periodista David Talbot (foto) en su libro The Devil’s Chessboard, en el que lo acusa de estar involucrado en el asesinato de Kennedy. Paradójicamente Dulles fue uno de los 7 integrantes de la frustrada Comisión Warren que archivó  el caso legalizando la tesis de un solo asesino: Lee Harvey Oswald. Talbot es un reconocido periodista e historiador norteamericano, editor de reportajes del The San Francisco Examiner, colaborador de la revista Time y The New Yorker y pionero del periodismo on line del The New York Times.

Los defensores de Dulles arguyen que éste no era el director de la CIA cuando ocurrió la Operación Pantomima que culminó con el asesinato de Gaitán. Es cierto, el golpista de Irán y de Guatemala, el invasor de Cuba y el sospechoso de planificar el asesinato de Kennedy, no era director de la agencia en 1948. Recién lo fue en 1953 por sus méritos como espía y planificador de operaciones especiales reservadas como miembro de la institución antecesora de la CIA, la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) sustituida en 1945 por el CIG (Grupo Central de Inteligencia) dentro del cual funcionaba la siniestra OSO (Oficina de Operaciones Especiales) de la cual era miembro. Ya antes de la Guerra Mundial había debutado en la OCI (Oficina del Coordinador de Información) trabajando en secreto en la habitación 3603 del Rockefeller Center.

Antes de dedicarse a derrocar gobiernos y planificar crímenes, a los 23 años Allen Dulles ingresó al servicio diplomático siendo destacado en Suiza, donde, sin poder saber cuales serían las consecuencias, el 8 de abril de 1917 rechazó extender la visa para ir a los Estados Unidos a un desconocido, Vladimir Ilich Uliánov, que apenas siete meses después se convertiría en el líder de la primera revolución social exitosa de la historia y fundador de la Unión Soviética,  Lenin, el indiscutido jefe de los bolcheviques, que cuando prematuramente murió a los 54 años de edad, el 21 de enero de 1924, don José Batlle y Ordoñez, uno de los más grandes estadistas del Uruguay, publicó una nota con su firma en el diario El Día, titulada “De pié, murió Lenin”, donde lo presentó como “el verbo de la revolución” y “un magnífico ejemplar  humano, uno de esos personajes apasionantes que dan significación a toda una época y sirven para fijarla en la historia”.

Aunque no hay pruebas contundentes sobre la participación de Dulles en los asesinato de Gaitán y Kennedy, sí las hay en el golpe en Irán, el derrocamiento por la fuerza de Jacobo Arbenz en Guatemala y la invasión de Bahía de Cochinos. Dulles estuvo  más de 21 años trabajando en la inteligencia imperial e inició su periplo tenebroso mucho antes que fuera creada la CIA.

De hecho, es considerado el cerebro operativo más grande en la historia de la inescrupulosa inteligencia norteamericana. Son varios los indicios que apuntan hacia su participación en la Operación Pantomima, que evitó el cambio histórico en Colombia y desató el Bogotazo, una de las más vigorosas rebeliones populares, que, sin embargo, no impidió al año siguiente, el asesinato de Vicente Echandía, hermano  del candidato del partido de Gaitán, Darío Echandía, quien amenazado a su vez de muerte, renunció a su candidatura, por lo que las elecciones se llevaron a cabo con un solo partido, la derecha conservadora de Eleuterio Gómez Castro, quien asumió sin vergüenza a pesar no haber competido contra nadie.

El arribo de Petro a la Casa de Nariño permitirá abrir esta caja de Pandora, cerrada por décadas a cal y canto para impedir conocer la identidad de los autores reales del magnicidio colombiano.

Comenzó la vela de armas de 49 días, la vigilia de 7 semanas con el pueblo en las calles para proteger el alumbramiento de la Colombia Humana.

Petro y el comandante Hugo Chávez, ambos jóvenes. Las relaciones entre Colombia y Venezuela se normalizarán de inmediato.

Gustavo Petro, el joven “Comandante Aureliano” del M-19 que trocó las armas por la cátedra y el contacto directo con las masas pauperizadas, es el presidente que más votos tuvo en la historia electoral colombiana. Está acompañado por una admirable mujer afroamericana, Francia Márquez, empleada doméstica, abogada, dirigente social, ambientalista, líder feminista que prometió extirpar el centenario patriarcado instalado en las entrañas de su país, portadora de un vigor político que ayudará a garantizar el cumplimiento del Pacto Histórico. Los 11.278.938 sufragios que representan más de la mitad de los ciudadanos que concurrieron a las urnas, son la levadura del nacimiento de la Colombia de la Vida, como lo sintetizaron esa misma noche Gustavo y Francia, con valentía inaudita, frente a la Colombia necrofílica.

El bicentenario proyecto conservador ha sido interrumpido. Sus exequias están en el orden del día pero aun restan desde la elección hasta el 7 de agosto, aniversario de la batalla de Boyacá, día en que Petro comenzará a escribir la historia de la Colombia Humana, 49 días con sus 49 noches. Son siete emanas de vigilia, con el pueblo en las calles y en las plazas protegiendo su victoria inobjetable frente al excéntrico magnate Rodolfo Hernández, admirador de Hitler. La vela de armas, con el pueblo en las calles es la única forma de construir las condiciones subjetivas para desalentar cualquier intento militar, paramilitar o narco que puedan alimentar quienes después de dos centurias se ven arrollados por la mejor  votación de la izquierda colombiana y el menor ausentismo electoral desde que Colombia se erigió en un Estado soberano.

La incógnita a  despejar son las Fuerzas Armadas de Colombia. Es un país militarizado, con medio millón de efectivos, es el ejército proporcionalmente, más poderoso de América Latina, casi comparable al brasileño. Y a ello se le agregan las 7 bases militares de EEUU inyectadas escandalosamente en el territorio soberano de la Patria Grande.

Se impone la creación de una política inteligente del Pacto Histórico frente a unas Fuerzas Armadas, que desaparecido Bolívar, nunca estuvieron del lado del pueblo y  habrá que educarlas, con paciencia y una nueva cultura para que rebrote el orgullo igualitario de Simón, para que los uniformados colombianos no sigan deseando ver a su país como un protectorado estadounidense, para que la justicia y la equidad no vuelvan a arar en el mar.

Petro propone a una mujer como Ministra de Defensa. Le deseamos lo mejor en esa inmensa tarea de redención de conciencias.

De ganar Lula dentro de 100 días, la izquierda latinoamericana gobernará en 11 Naciones a 557 millones de habitantes, el 88% de América Latina, cubriendo el 94% del territorio de la Patria Grande.

El otro lado de la victoria es la fortaleza que esta elección imprime en la musculatura  social de la Patria Grande. Colombia era el único de los 19 países de la América Latina ibérico-parlante, donde la izquierda no había alcanzado el poder. Todos ellos, Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela lo hicieron ya sea con gobiernos de izquierda revolucionaria o con gobiernos de izquierda, o con gobiernos social demócratas de izquierda (porque también existe la social democracia de centro y la de derecha).

El único país que se resistió a todas las variantes de la izquierda radical o moderada fue Colombia. Hasta el domingo 19 de junio.

América Latina mira ahora hacia el 2 de octubre del 2022 en Brasil. Faltan solo 100 días para que Lula, el tornero de la esperanza, termine con el desatino político que encarnó Bolsonaro, quien intentó detener con el apoyo de la corrupción judicial y parlamentaria, el ascenso humano de la Nación de Tiradentes. Solo un golpe de estado o el crimen político puede detener el retorno del huracán Lula al  Palacio do Planalto de Brasilia. Las encuestan duplican su intención de voto frente a cualquier adversario.

De concretarse su retorno en andas de su pueblo, la América Humana se vestirá de izquierda en 11 Naciones soberanas de las 19 que componen nuestra geografía. Gobernará sobre 557 millones de habitantes, que representan el 88.37% de los 630 millones que componen la población latinoamericana y dictará  sus leyes sobre un territorio de  18.473.200 km2 que representan el 94% de los 19.595.400 km2 de nuestra América, la pobre, al decir de Eduardo Galeano.

Hay otras tres Naciones, Costa Rica, Panamá y República Dominicana, cuyos gobiernos no son de izquierda, ni se aproximan a un proyecto emancipador, pero tampoco pueden ser considerados partidarios de un neo liberalismo radical, y una política exterior  sumisa a los dictados del Imperio. Los tres se opusieron al veto norteamericano a tres países soberanos, a quienes les prohibieron su presencia en la Cumbre de las Américas. Los tres tienen gobiernos centristas a los que no podemos calificar de reaccionarios ni afiliados a la derecha política latinoamericana. Aun poseen rasgos de independencia y  algo de vergüenza por la desigualdad de sus pueblos. Gobiernan sobre 20 millones de seres humanos, un 3% de la población de nuestro continente y sus leyes rigen en 173.000 km2 que representan el 1% de la geografía latinoamericana.

Solo cinco pequeñas Naciones son gobernadas en América Latina por élites conservadoras, aunque dos de ellas tienen serias posibilidades de abandonar ese pentágono político.

Sus gobiernos son fervorosamente neo liberales, creen en la teocracia dogmática del dios mercado y en la estafa del derrame económico y en materia de política internacional acompañan con escasas contradicciones las políticas de la bación más poderosa y rapaz del planeta, los Estados Unidos de Norteamérica.

Son ellas:

1) Ecuador donde la traición de Lenín Moreno interrumpió la Revolución Ciudadana del economista Rafael Correa, uno de los más grandes estadistas que tuvo el gran pueblo ecuatoriano.

2) Guatemala donde un carcelero, jefe de las prisiones de su país, el neoliberal Alejandro Giammattei, derrotó a la candidata Sandra Torres de una centrista socialdemocracia acusada de corrupción. En realidad el triunfador de esos comicios fue el partido abstencionista que obtuvo el 58% de los votos: solo votaron en esas elecciones el 42% de los inscriptos en la mayor indiferencia ciudadana de América Latina.

3) El Salvador donde impera un contradictorio Nayib Bukele, que no es de izquierda, ni de centro, inclinándonos a calificarlo como un populista de derecha, un out sider, descreído de las instituciones políticas, que golpea tanto al genocida ARENA y a la oligarquía  salvadoreña, como a la izquierda de su país, no es santo de devoción de Estados Unidos e intenta diferenciarse del Imperio aunque su anticomunismo cerril lo aproxima muchas veces al coloso del norte. Es realmente una incógnita voluble e indescifrable.

4) Paraguay donde sigue gobernando el corrupto Partido Colorado, tanto en política interna como internacional, se alinea, desde el golpe destituyente al presidente progresista Fernando Lugo, con la derecha latinoamericana. Sin embargo, en tierras guaraníes ha nacido una esperanza: a sólo diez meses de las elecciones paraguayas, la ex ministra de Salud de Lugo, Esperanza Martínez, ha sido elegida candidata a la presidencia de la República por el Frente Guasú, organización de izquierda que se incorporó a la poderosa Concertación opositora al Partido Colorado que disputará la elección el 30 de abril del año próximo. El candidato de la Concertación saldrá de un acuerdo o de elecciones internas, y dada la actual correlación de fuerzas bien puede ser la cirujana y senadora Martínez, ex presidenta del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) quien le dispute a la derecha colorada aposentarse en el Palacio Francisco Solano López.

5) Uruguay, donde gobierna una coalición de  centro derecha, poco parecida en su institucionalidad a los cuatro países anteriores que conforman el eje reaccionario de la Patria Grande. Sus coincidencias no son de forma ni de estilo, pero sí de fondo en la ideología elitista y conservadora que la sostiene. No esconde su neoliberalismo profundo, ni su alianza con la oligarquía terrateniente y las elites del país y su desvergonzado connubio con el monopolio de la televisión privada, así como su complicidad con el debilitamiento del Estado en aras de fortalecer a las grandes empresas, sean nacionales o extranjeras. El objetivo central y obsesivo de su estirpe política es impedir el retorno del Frente Amplio al poder. Es uno de los cinco gobiernos neoliberales que aun campean, aislados, en tierras latinoamericanas. Es Uruguay el más mimado y reconocido de este pentágono político por el Imperio y sus aliados.

Estos cinco gobiernos dictan sus leyes sobre 53 millones de habitantes que representan el 8.41% de la población latinoamericana y su jurisdicción rige sobre 948.600 km2 que representan el  5% de los 19.595.400 km2 de América Latina.

En el horizonte se vislumbran las condiciones objetivas y subjetivas para que ese pentágono se reduzca a un triángulo y sean recuperadas por la izquierda latinoamericana los gobiernos de Uruguay y Paraguay. El mayor peligro para los intereses populares hoy se centra en Argentina, donde el macrismo, en todas sus variantes y merced en gran parte a la herencia maldita que dejó, está aprovechando el deterioro de las condiciones de vida de las mayoróas populares para disputarle el poder al progresismo.

América Latina, la región más desigual del planeta se está erigiendo como la reserva moral de la humanidad y ejemplo político del cambio histórico ante el ascenso de las derechas en EE.UU. y Europa

Si Lula vuelve dentro de cien días a lavar la afrenta inferida a su pueblo, el péndulo de la historia volverá a apuntar hacia una Patria Grande, justa, libre y soberana. Nunca antes, en toda su historia, América Latina tuvo tantas naciones gobernadas por los pueblos y no por sus elites, nunca antes tantos plebeyos gobernando y no sus patriciados. El 94% del territorio y el 88% de su población ya no estará  bajo el dominio de sus centenarias oligarquías. Es un nuevo paradigma que se está abriendo paso en nuestro expoliado continente, el más desigual del universo.

A contramano de lo que está ocurriendo en Europa y en los propios EEUU donde las derechas crecen sin que nadie les haga frente, América Latina se erige como la reserva moral de la humanidad, ejemplo político del cambio histórico. Tiene por delante la sublime tarea de dejar de ser el campeón mundial de la desigualdad, la presea que durante dos siglos ostentaron en sus charreteras las oligarquías que nos gobernaron.

Por primera vez desde la independencia del yugo de los reinos de España y Portugal, el manantial de los sueños de la Patria Grande que imaginaron, Morelos, Hidalgo, Bolívar, San Martín, Artigas, se está haciendo realidad. Ya comenzaron a levantarse las tapaderas de las marmitas donde se cocina el porvenir.

Si ven pasar al futuro, díganle que venga.

Lumumba primer ministro del Congo independiente en 1960, poco antes de ser asesinado.

El regreso simbólico de Lumumba a su patria

A más de 61 años después de su asesinato y al cumplirse 62 años desde la independencia del Congo (llamado durante décadas Zaire) un diente de su primer mandatario Patrice Émery Lumumba fue devuelto al país por la antigua y sangrienta potencia colonial, Bélgica, gracias a que uno de sus asesinos, el comisario Gerard Soete (sin “r” intermedia) se jactaba de conservarlo luego de que el cuerpo fuera disuelto en ácido. // Rubén Furman recuerda en esta nota las circunstancias en que Lumumba fue asesinado a pedido del jefe de la CIA, Allen Dulles, quien temía que se convirtiera en un Fidel Castro africano.

https://www.elobservador.com.uy/nota/a-62-anos-de-la-independencia-belgica-devolvio-al-congo-los-restos-de-patrice-lumumba-202262417550

 

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