CORONA VIRUS: Estrepitoso fallo del SAME y la sanidad pública porteña en el primer caso mortal en América Latina

El sábado un médico amigo de muy buena reputación en el Hospital Argerich me llamó al anochecer desesperado contándome lo que aquí se cuenta. Estaba yendo a una cena y lo único que puede hacer fue alertar por mensajes de guatsap a varios medios. No sé cuántos de los alertados se habrán ocupado del tema, la primera crónica que me llegó es esta, muy buena, de El Destape. El tema me parece una gravedad inusitada. Hasta la llegada de Mauricio Macri al gobierno de la ciudad de Buenos Aires el Argerich era un hospital tan modélico que tras asumir la presidencia de la Nación, Néstor Kirchner, sabiendo que tenía problemas cardíacos, dejó expresamente dispuesto que en caso de que le pasara algo, lo internaran allí. Eran épocas en que gobernaba la ciudad Aníbal Ibarra. Kirchner revocó esa disposición cuando la marea amarilla desmanteló el hospital, sumiéndolo en una crisis de la que nunca pudo recuperarse.

La llegada del Corona Virus era harto previsible, sobre todo en el cuerpo de quienes habían viajado o provenían de países infectados. El occiso, Guillermo Gómez, era un ex militante político, del Movimiento Villero Peronista para más datos, que luego de haber estado detenido y de ser torturado se exilió en Francia con su compañera Nelly. Luego de jubilarse, ambos regresaron a la amada patria. En febrero ambos viajaron a Francia a visitar a su hija francesa. Al regreso, y tras manifestar síntomas de la enfermedad, Guillermo requirió no una sino tres veces asistencia al SAME, explicándole que hacía muy poco había regresado de Francia sin que le dieran bola. Por fin, cuando ya estaba muy mal, Luis, un amigo de 79 años, lo cargó  en sus espaldas y lo llevó al hospital en un taxi, donde debió esperar casi cuatro horas a que lo atendieran. Pasaron otras cuatro horas hasta que lo aislaron, a pesar de decirle a su compañera que estaba descartado que padeciese el corona virus. Así fue que lo trasladaron a la unidad coronaria sin restricción de contacto con familiares y amigos, médicos y enfermeros. Recién cuando falleció, se les advirtió que el causante del óbito había sido el virus importado. La responsabilidad, qué duda puede caber, es del SAME y de la dirección del hospital. Una vez más queda claro que a los cambiemitas, la asistencia pública les importa un comino ya que la práctica totalidad de sus votantes tiene prepaga. Guillermo, su mujer y su amigo Luis (sería un milagro que ambos no estuvieran infectados) no tenían obra social ni prepaga. Murieron por depender de un hospital público desmantelado por la gestión amarilla.

Lo digo con dolor: lamentablemente esta vez discrepo con la visión que tienen mis amigos más próximos, la progresía, Página/12, etc. No porque denuncien que la prensa hegemónica induzca a la población al pa´nico, que es lo que hacen siempre, ya que dominar a las gentes que han entrado en pánico es cosa fácil, moco de pavo, pan comido. No por eso. Sino por no advertir la gravedad de la crisis provocada por un virus para el cual no hay (al menos que se sepa) vacuna.

No hace falta fijarse en lo que pasa en Italia, donde por haberse tomado el tema a la ligera, están hoy en una situación… que no hubiera soñado ni el guionista más afiebrado hace un par de meses. Fíjense en lo que pasa en España: ya hay 1200 contagiados, y si bien el 80% están reaccionando bien y se curarán, han caído en la cuenta de que no tienen suficientes respiradores para atender a todos los pacientes a los que el virus les produjo una neumonía. Imagínense lo que puede pasar aqui, en Buenos Aires, cuando llegue el invierno. Se necesitará aislar a los que tengan neumonía, tener los equipos necesarios, etc.

La situación será mucho peor en el conurbano, y muchísimo peor y más letal en otras regiones pobres de nuestro país. Piensen, por ejemplo, los estragos que la enfermedad puede causar entre los desnutridos wichis de Salta. Para no hablar, por ejemplo, de Haití.

Por eso es más sangrante lo ocurrido en la opulenta ciudad de Buenos Aires. En la foto de la presentación, un responsable inmediato, el ministro Fernán Quirós, y su jefe y valedor, el alcalde Horacio Rodríguez Larreta. Falta Alberto Crescenti, titular del SAME. Todos se hacen los distraídos.

Los dejo con Nicolás Lantos y Franco Mizrahi.

Denuncian al Hospital Argerich por fallas en la atención del paciente que murió por coronavirus

Trabajadores del hospital reclaman que se otorgue licencia a los profesionales que estuvieron en contacto con Guillermo Gómez. El Gobierno porteño sostiene que se actuó correctamente.

Denuncian al Argerich por fallas en el protocolo del coronavirus | Coronavirus

El protocolo para la contención del coronavirus tuvo fallas graves en el Hospital Argerich, donde el sábado pasado falleció la primera víctima fatal de esa enfermedad en América Latina. Guillermo Gómez había asistido con síntomas a la guardia en dos ocasiones antes de quedar internado, sin que se tomaran las medidas de aislamiento indicadas para el caso. Cuando finalmente fue aceptado en el sistema de salud, tampoco se activaron las normas de prevención que deben aplicarse ante la pandemia.

Trabajadores del Argerich pidieron esta mañana en una asamblea que se permita una licencia para al menos 42 profesionales tuvieron contacto con Gómez sin la protección adecuada, algo que fue confirmado a El Destape por allegados del paciente y fuentes del ámbito médico. Es la clase de brecha en la seguridad que causa fuertes incrementos en el número de infectados. Desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, aseguran que “se cumplió el protocolo establecido desde el minuto cero”.

Además de haber asistido en dos ocasiones a la guardia del Argerich, donde lo devolvieron a su hogar sin indicaciones específicas, Gómez también intentó tres veces desde su domicilio alertar al SAME sobre su condición, que coincidía con los casos de riesgo: fiebre alta, síntomas en el sistema respiratorio para alguien que había regresado recientemente de Francia. Ni en el hospital ni en el conmutador telefónico de emergencias activaron las medidas de protección que se establecen para este tipo de casos.

Se calcula que entre sus tres visitas, Gómez pasó no menos de diez horas en la guardia del hospital, en contacto con otros pacientes. Una vez internado, tampoco se dispusieron medidas de aislamiento y protección para los trabajadores ni para los allegados que fueron a visitarlo. Expertos aseguran que es probable que a partir de este caso en las próximas dos semanas se observe un aumento exponencial en el número de infectados. Hasta esta mañana, son doce los casos confirmados de coronavirus en la Argentina.

Desde el Gobierno porteño, responsable del Argerichnegaron que haya habido brechas en la seguridad y atribuyen las protestas a una preocupación “lógica” entre los trabajadores por la pandemia. “Se trabajó correctamente dentro del protocolo desde el minuto cero. El ministro de Salud, Fernán Quirós, personalmente habló con el hospital y los equipos del gobierno estuvieron reunidos con los trabajadores para llevarles tranquilidad y contenerlos. Nos estamos ocupando del tema”, respondió un vocero del GCBA ante la consulta de este medio.

Detalles exclusivos del caso fatal de coronavirus: “Lo que pasó en el Argerich fue terrible”

Luis Contreras relata su odisea en el hospital porteño junto a Guillermo Gómez, el primer fallecido esta enfermedad. La historia de militancia en el Movimiento Villero Peronista con su amigo, quien se había exiliado en Francia tras ser secuestrado por la dictadura.

Luis Contreras tiene 79 años y desde su aislamiento que cumple en su casa de El Jagüel relató a El Destape cómo el SAME y el Hospital Argerich incumplieron el protocolo para la contención del coronavirus. Luis es amigo de Guillermo Gómez, quien el sábado se transformó en la primera víctima fatal de esa enfermedad en América Latina. Guillermo no solo había asistido con síntomas a la guardia en dos ocasiones antes de quedar internado sino que, en la última oportunidad, tuvo que trasladarse en taxi porque nunca le enviaron una ambulancia para atenderlo. Luis lo acompañó en ese viaje y estuvo más de cinco horas en la sala de urgencias con su ex compañero de militancia política durante la década del setenta. Nadie en el sistema de salud le advirtió los riesgos que estaba corriendo.

“Yo vivo en el Jagüel, Monte Grande. Cuando me llamó la señora de Guillermo, porque hacía 4 días que estaba con fiebre y no comía, me fui para su casa, en San Telmo. Quería que los ayudara con la internación”, relata. “Llamamos al 107, describimos su estado y resaltamos que recién venía de Francia. Dijeron que venían. Bajé a esperar pero no vinieron. Llamamos de vuelta. Y nada. Me dijeron que las ambulancias estaban en desinfección. A la tercera ocasión que llamamos me dijeron que el servicio estaba restringido. ¿Cómo va a estar restringido un servicio de emergencia?”, se queja Luis. 

Guillermo había llegado desde Francia el 25 de febrero. Había ido a visitar a su hija, que nació allí, porque tuvo que exiliarse, junto a su compañera Nelly, para salvar la vida durante la última dictadura cívico-militar. Ambos habían sido secuestrados y torturados. En aquellos tiempos él era recolector de residuos, militaba y vivía en Soldati. Había pasado de la Juventud Peronista al Movimiento Villero Peronista. Ahí se había conocido con Luis, que vivía en la villa 19, en el barrio INTA. “Ellos trabajaron toda su vida en Francia. Allí se jubilaron. Por eso acá no tenía obra social. Volvieron hace unos años”, explica Contreras, antes de retomar el relato de su odisea, que también fue reflejada en El Destape Radio.

Como la ambulancia nunca llegó, Luis decidió cargar a su amigo y trasladarlo al Hospital Argerich en taxi. “Traté de llevarlo como podía. Tardé como 20 minutos en bajar un piso. Paré un taxi y nos fuimos al Argerich. Cuando llegamos vimos que había tres ambulancias del SAME paradas ahí”, cuenta Contreras.

Nelly, la pareja de Guillermo, fue a la guardia a presentarse. “Yo me quede con él, cuidándolo. No nos dieron ni una silla. El hombre de seguridad me ofreció la suya para que se acomode Guillermo. Llegamos a las 12.30 y recién lo atendieron a las 18”, continúa. “Estuvimos en un pasillo lindero a la guardia, donde pasaba mucha gente. Recién cuando ubicamos a una doctora y le explicamos el cuadro, nos dijo ‘no puede ser’, y se lo llevaron para la internación. Siempre en la guardia. Ahí le pusieron una mascarilla”. Hasta entonces, en ningún momento estuvo aislado, tampoco las dos veces anteriores que había asistido a la guarda la semana previa.

“Yo me volví a mi casa”, sigue Contreras. “Al día siguiente lo fui a visitar pero no se podía pasar. Ya estaba en un lugar de acceso restringido. Nelly pasó la noche en sala de espera. Luego, el viernes, lo trasladaron al segundo piso y si bien también era con visita restringida se lo podía ver”. En el Argerich no sabían que el paciente estaba infectado por el coronavirus. El positivo se conoció postmortem.

“Fui la noche del viernes a verlo. Entré y lo vi. Estaba prácticamente inconsciente. La señora me dijo que estaban esperando el desenlace”, cuenta Luis. Es que además del Coronavirus no detectado, Guillermo presentaba otras patologías preexistentes que complicaron su pronóstico. La edad elevada y otras dolencias son los principales factores de riesgo letal en esa pandemia. Gómez falleció el sábado.

Comentarios (2)

  1. Nando Bonatto

    Me lo llevo a las redes ,.es gravisimo

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  2. Bartolomeo

    En el Argerich Larreta le tiró un muerto a Alberto.

    Y en las escuelas Porteñas ya esta circulando el virus, no se controló el cumplimiento de la cuarentena por parte de los alumnos.

    Es muy probable que por la irresponsabilidad de Larreta la circulación descontrolada en CABA comience a verse
    en una o dos semanas
    .

    Responder

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