CORONAVIRUS: ¿Nueva manera de librarse de mandatarios imprevisibles?

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El despótico mamerto que gobierna Brasil, Jair Bolsonaro, contrajo el coronavirus. Pudo habérselo contagiado el secretario de Comunicaciones de su Gobierno, Fabio Wajngarten. Ambos cenaron con el presidente Donald Trump el sábado en su fastuosa residencia de Florida. Trump se niega a que le hagan la prueba para descartar que esté infectado. En la antigüedad, se enveneba a los gobernantes, en la actualidad no hace falta tanto para ponerlos aunque sea momentáneamente fuera de juego. No puede descartarse que alguna facción militar nacionalista haya encontrado la manera de hacerlo. En el planeta hay muchos candidatos, pero yo tengo dos preferidos: Uno, Reccep Erdogan, que se ha pasado de vivo extorsionando al mismo tiempo a Bruselas, Washington y Moscú para que le dejen permanecer adentro de Siria, masacrar a los kurdos y apropiarse del petróleo de esa rica región, y dos –y sobre todo– el príncipe Mohamed bin Salman, que además de ordenar el asesinato, descuartizamiento y desaparición del periodista opositor Yamal Kashogui, esquilmó y metió presos a los miembros de su extensa familia, los Saud, dueños de un país al que incluso le pusieron su nombre. No conozco otros con tantos enemigos.

 

El joven asesino MBS que lleva a cabo un genocidio en Yemen y Erdogan con Vladimir Putin, que aunque le vende armas, se la tiene jurada. 


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