DE DERROTAS Y LEONES que nunca se dieron por vencidos

Abajo de todo, el video de homenaje a Raúl Blanco / Teodoro Boot que rodó la agrupación Compañeros.

Hace un rato desperté de una siesta con la angustia de saber que mi hermano Luis había sido secuestrado y darme cuenta que ni mi madre ni nadie tomaba conciencia que muchos, acaso la mayoría de los secuestrados, jamás aparecería. Algo que fue real allá a mediados de febrero de 1975, poco antes del golpe de Estado (las desapariciones sistemáticas comenzaron en octubre de aquel año). El doloroso recuerdo de Luis (que entonces estaba como preso “RAF” –por estar en el aire, no registrado– en Coordinación Federal, la SSF de la calle Moreno, y a los pocos días, luego de picaneado, fue legalizado y enviado a Villa Devoto), el mismo que nació el mismo día que el comandante Chávez, pasó más de seis años preso y murió el 8 de octubre de 2007), lo tengo claro, está directamente relacionado con la reciente salida de este mundo de Raúl Blanco, más conocido como Teodoro Boot. Ambos pensadores leoninos y eximios escritores, tan nacionales como iconoclastas. Las personas que mas influencia han tenido sobre mi.

Procuraba distraerme cuando, primero la cruda realidad de un gobierno sordo que se encamina hacia una catastrófica derrota electoral sin escuchar a quienes le advierten que ha llegado la hora de dejar de poner las mejillas y el traste al alcance de los enemigos del pueblo y confrontarlos, y luego un bello texto del barcelonés Juan Marsé publicado por La columna vertebral (el muy interesante sitio de Laura Giussani y Nora Anchart) me permitieron salir de la angustia sublimándola. Porque tanto Luis (recordman de los presos políticos en ir a parar al “chancho” –calabozo de castigo– por no rendirle pleitesía a los carceleros) como Raúl, que abandonó la fuerza política cuya dirección integraba y marchó al exilio entrerriano cuando aquella  pactó con el neoliberalismo y devino menemista, tenían el mismo indoblegable sentido del honor, ese que en plena noche negra del menemismo y antes de que Néstor Kirchner reviviera a un peronismo agonizante, decía que quizá no venceríamos nunca, pero nunca nos rendiríamos, siempre molestaríamos.

Comparto con ellos –y ahora veo que también con mi admirado Marsé y su alter ego Pijoaparte– y con León Felipe mi identificación apasionada con Alonso Quijano derrotado en la playa de Barcino, frente al mar.

Los dejó con Marsé, y luego agregó la letra de la poesía de Felipe, otro grande.

Acerca del fracaso y el éxito

Yo creo que, en primer lugar, la apariencia que yo doy, lo que puedan pensar, lo que puedan representar tiene que ver muy poco con la realidad. Solamente una vez en mi vida he dado un puñetazo, cuando tenía quince años y nunca lo he olvidado. Salía con una chica y me molestaba un tipo. Pero, soy consciente de que, a veces, al intentar definirme físicamente, no soy un tipo duro y no voy por la vida de tipo duro, pero entiendo esa apariencia, en cuanto a la masculinidad de mis personajes; no soy totalmente consciente salvo en un aspecto –tal vez la clave está ahí–: yo creo que la derrota define al hombre mucho más que el éxito. Lo creo firmemente. Por eso, en el terreno literario, me interesan más los derrotados que los vencedores. Creo que el derrotado ejerce un tipo de fascinación -a mí por lo menos- un tipo de misterio. De cómo es posible que siendo el derrotado siga siendo mi héroe, me ha pasado con la literatura, con las películas y me pasa en la vida real. Creo que la derrota define, explica al hombre mucho mejor que el éxito. Hemos venido a ser derrotados, finalmente, por la muerte, claro, pero no me quiero poner filosófico. Desde el punto de vista temático, me ha interesado mucho más la derrota que el triunfo. Por eso, porque me permite explicar mejor la condición humana y, tal vez entonces, no sé si eso provoca fascinación o atracción en una mujer. La imagen que has puesto de un hombre en la barra de un bar con un whisky derrotado me sigue gustando más que la de un vencedor en cualquier tipo de lid.

Juan Marsé. Conversación con Arturo Pérez-Reverte, Joan Sagarra y Javier Coma, moderada por Beatriz de Moura

Vencidos

 

Por la manchega llanura

 se vuelve a ver la figura

 de Don Quijote pasar,

 Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,

 y va ocioso el caballero sin peto y sin espaldar,

 va cargado de amargura,

 que allá encontró sepultura su amoroso batallar.

 Va cargado de amargura

 que allá “quedó su ventura”

 en la playa de Barcino, frente al mar.

 Por la manchega llanura

 se vuelve a ver la figura

 de Don Quijote pasar,

 Va cargado de amargura,

 va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

 ¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura

 en horas de desaliento así te miro pasar!

 ¡ Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura

 y llévame a tu lugar;

 hazme un sitio en tu montura,

 caballero derrotado,

 hazme un sitio en tu montura,

 que yo también voy cargado

 de amargura

 y no puedo batallar!

 Ponme a la grupa contigo,

 caballero del honor,

 ponme a la grupa contigo

 y llévame a ser contigo

 pastor.

 Por la manchega llanura

 se vuelve a ver la figura

 de Don Quijote pasar.

 

https://drive.google.com/file/d/1mg8emxppfunCXEqRnqL4Xx3ORTXzbECF/view?usp=drivesdk

(tengan paciencia, hay que bajarlo primero).

 

 

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