DECEPCIONES: Los submarinos alemanes que vinieron a la Argentina y la decadencia del periodismo

La decadencia del periodismo no cesa. Leo una nota sobre Carlos Gesell, fundador de Villa Gesell y las acusaciones, casi siempre no bien fundadas, acerca de sus presuntas simpatías con el nazismo. Es una nota agradable, que se burla de quienes ubicaron a Villa Gesell en medio de las montañas (señala que lo hace una coproducción entre Marvel y 20th Century Fox en “un film plagado de equívocos históricos”), pero incurre en errores de parecida envergadura al abordar el tema de los submarinos alemanes que vinieron a la Argentina al término de la Segunda Guerra Mundial. No quiero cargar las tintas sobre el autor, a quien no conozco, y del que elogio que escriba sobre un tema que suele ser sistemáticamente ninguneado por los grandes medios argentinos. E incluso por Página 12, mi diario de cabecera desde que apareció, luego de que Ernesto Tiffemberg y Jorge Lanata lo pergeñaran desde la pequeña redacción de El Porteño, revista cooperativa que integraba. Estoy muy orgulloso de mi libro Ultramar Sur, la última operación secreta del Tercer Reich, en el que junto al finado Carlos De Nápoli abordé el tema de aquellos submarinos, que en su fuga hacia la Argentina hundieron varios buques, entre ellos al crucero brasileño Bahía, con más víctimas que las que tuvo nuestro General Belgrano torpedeado por la Royal Navy. Aquella fue una operación originalmente planeada para instalar a Adolfo Hitler y su círculo más estrecho en la Patagonia, pero nosotros jamás afirmamos que Hitler hubiera venido en los dos submarinos que se entregaron en la base de Mar del Plata ni en los que fueron hundidos frente a las costas argentinas y todavía no han sido hallados. Sin embargo, un domingo, hace ya muchos años, un periodista de Página 12 que evidentemente no había leído ni siquiera bien la solapa del libro, se mofó de nosotros inventando que habíamos afirmado tal cosa. Le pedí al director de la edición dominical del diario, Martín Granovsky, que me concediera un elemental derecho a réplica pero me lo negó.

Ahora, Página 12 publica una nota que contiene un error que nadie  (no digo ya que haya leído nuestro libro sino que siquiera hubiera consultado sumariamente la wikipedia) con un mínimo de oficio podría cometer. Se trata de que en la base naval de Mar del Plata llegaron, como ya hemos dicho, se entregaron dos U-Boote, el U-530 y el U-977. El autor, sin precisarlo, dice que lo hicieron el 10 y el 31 de julio de 1945. Pero no es así, el U-977 recién se entregó el 17 de agosto de ese año. Antes estivo escondida en alguna cala, presumiblemente entre Miramar y Necochea.

He leído muchas notas que trataban de nazis a todos los tripulantes del Graf Spee que se refugiaron en Argentina en 1939 basándose en que la bandera de Alemania de entonces (y la de la Kriegsmarine) contenían la cruz svástica (de lejana raíz sánscrita). Obvian el hecho de que los marinos alemanes no tenían otra bandera y que aun no se había producido la Shoa u Holocausto, ni se tenían noticias de las atrocidades perpetradas por las SS en los países ocupados (si descontamos el anschluss, la anexión de Austria, el único país ocupado era Polonia). En fin, que muchos alemanes colaboraban con sus fuerzas armadas por patriotismo, sin que tuvieran que ser necesariamente nazis.

Me parece imperdonable que se escriban notas sin utilizar los servicios de buscadores como Google. Yo dudo a menudo y consulto. No entiendo como hay tantos que viven en el error y ni siquiera tienen, como decía cierto militar carapintada, la jactancia de la duda. Por suerte está apareciendo una generación de periodistas jóvenes que van a hacer tabla rasa con quienes creen que el nuestro es un oficio burocrático y mal pago (lo es) que se puede desempeñar “de taquito”.

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