EEUU – Rusia. Al ignorar las “lineas rojas” de Moscú, Washington pone al planeta al borde de la guerra nuclear

Si tienen alguna duda, escuchen al final la rueda de prensa que el pasado miércoles 12 ofreció en Bruselas el secretario general de la OTAN, el hipercoucheado noruego Jens Stoltenbergg, que no tiene más remedio que admitir que Rusia se levantó de las conversaciones sine die; que también levantó su oficina en Bruselas y que clausuró las oficinas de la OTAN en Moscú.

Londres oficia de punta de lanza de la OTAN proveyendo de armas al gobierno filonazi de Kiev

La vida te da sorpresas. Leí y publiqué por primera vez al autor, Paul Craig Roberts gracias a Montserrat Mestre hace ya casi cuatro años. Se trata nada menos que del ex subsecretario del Tesoro de Ronald Reagan y uno de los hacedores de sus políticas económicas neoliberales (conocidas como reaganomics). Es imposible comprender cabalmente como discurre cualquier mente medianamente compleja, y menos aún la de este personaje, que con los años se ha convertido en un crítico feroz del establishment de su país (lo que habitualmente se identifica genéricamente por el nombre de su capital, Washington) y de pilares tan importantes de ese poder como la CIA y el Pentágono. Hasta el punto de que si no fuera ciudadano del declinante imperio, y salido como quien dice del riñón de este, es probable que sufriera parecida suerte a la de Julian Assange o la de los desgraciados islamistas presos en Guantánamo y otras cárceles clandestinas offshore de leyes nacionales e internacionales.

Para mayor contraste, la nota que aquí publicamos, original de The Burning Platform (sitio cuya cabecera se ilustra con un portaviones de la US Navy en llamas y que suele ser etiquetada como conspiranoica, antivacunas y trumpista) fue traducida al castellano y re-publicada por el sitio Tradición viva, hispanista, preconciliar y carlista, lo que mi abuelo y mi padre socialistas hubieran calificado de requetés ultramontanos en la onda Tradición, Familia y Propiedad.

Dicho todo esto, y esperando la reacción a mis palabras de Montserrat, una patriota correntino-catalana, los dejo con Craig Roberts, invitándoles a leerlo sin prejuicios pues lo que expresa no carece de asidero.

Al negarle seguridad a Rusia, Washington abre la puerta a la guerra

 

Como saben los lectores, considero que la negativa de Washington a adaptarse a las preocupaciones de seguridad de Rusia es totalmente irresponsable. Al negar darle garantías de seguridad a Rusia, Washington esencialmente le dijo al Kremlin que Washington tiene la intención de ubicar misiles nucleares en las fronteras de Rusia y usar revoluciones de color en las antiguas provincias soviéticas para desestabilizar la Federación Rusa. En otras palabras, Washington ha demostrado que Estados Unidos es tan hostil que pone en peligro la vida de Rusia.

Rusia no se va a quedar sentada a esperar a que eso suceda. No permitirá que Ucrania se incorpore a la OTAN. Antes reintegrara a Ucrania a la Federación Rusa. No permitirá bases de misiles estadounidenses o de la OTAN en Ucrania. Antes de que puedan funcionar, serán destruidas.

Llegados a este punto, las bases de misiles estadounidenses existentes en Rumania y Polonia también serán destruidas. Rusia puede lograr esto por aire o con misiles. No tiene necesidad de invadir. Sería inútil que la OTAN se movilizara, ya que sus fuerzas convencionales son pequeñas en comparación con las rusas e incapaces de presentar ningún tipo de lucha contra ellas. Rusia podría invadir Europa del Este mucho antes de que Estados Unidos pudiera movilizar fuerzas suficientes para presentar batalla.

Stratfor, que proporciona información de inteligencia geopolítica a clientes corporativos, dice que los cuatro ejércitos en el Distrito Militar del Este de Rusia están en proceso de ser trasladados al frente occidental. No tengo opinión sobre la confiabilidad de la información de Stratfor ni conocimiento de quién podría estar detrás de la organización.

El informe Stratfor quizás sea una indicación de que el Kremlin esperaba que las conversaciones con Occidente no tuvieran éxito y está posicionando a Rusia para hacer retroceder a la OTAN como indicó el viceministro de Relaciones Exteriores ruso. A menos que se resuelvan los problemas de seguridad de Rusia, dijo, habrá consecuencias nefastas.

Antes de usar la fuerza, es probable que Rusia coloque misiles nucleares a 200 millas de las costas de EE.UU en el  Atlántico y el Pacífico como una restricción para que Washington, para salvar las apariencias convierta una acción convencional de bajo perfil en una guerra nuclear. En su arrogancia y estupidez, Washington se ha preparado para una derrota que le resultará difícil de aceptar, que se la habrá buscado.

Putin ha expresado muchas veces su desesperación porque Washington no puede aceptar la soberanía de otros países y aprender a vivir juntos en el mundo. Para mantener la paz, todo lo que Washington necesitaba hacer era desmilitarizar a los miembros de la OTAN que limitan con Rusia y dejar de agregar países a la OTAN. En cambio, demasiado confiado y ahogado en su arrogancia tomó una mala decisión.

Es posible que la guerra nuclear sea el resultado. Pero requeriría más decisiones estúpidas en Washington. No es la intención de Rusia.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexander Grushko, dijo a los periodistas el miércoles (hace una semana, N. del E.) que Rusia y la OTAN no lograron encontrar un terreno común. Resumió los resultados de la reunión que se hizo ese día: “Por decisión de la OTAN, se suspendió toda cooperación práctica entre Rusia y la alianza en áreas de interés común. Hoy no tenemos ninguna agenda positiva unificadora, ninguna en absoluto”.

Grushko dijo que Occidente le ha presentado a Rusia una “amenaza inaceptable” que Rusia se verá obligada a  contrarrestar.

En otras palabras, ni Washington ni su brazo de la OTAN escucharon a los rusos decirles que las bases militares en las fronteras de Rusia son inaceptables. Como el Kremlin ha descubierto que la razón y la diplomacia son inútiles para tratar con Occidente, la perspectiva de construir una seguridad europea común ya no está en el panorama.

Rusia “no tiene más remedio que implementar una política de contracontención y contraintimidación”.

Habiendo negado la seguridad de Rusia, el idiota de Occidente puede esperar la guerra.

Yapa: La perspectiva del Kremlim, muy bien explicada por la periodista rusa Inna Afinogenova en ¡Ahí les va!

 

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