El Lanata de Majul / 2. Página 12, Verbitsky y Gorriarán

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El Lanata de Majul, un Casanova alto, siempre al palo, campeón de las señoras gordas / 2
Página 12, Verbitsky y Gorriarán

Respecto a la creación de Página/12 y seguramente porque Lanata se lo contó así, en la página 279 Majul escribe que «El primer dato, poco conocido, es que (Horacio) Verbistky también estaba trabajando en el proyecto de un nuevo diario cuando Lanata irrumpió con su idea». Majul dice que eso sucedió a fines de 1986 y que Lanata rememoró: «Yo no lo conocía (a Verbitsky). Lo fui a ver a su oficina de Tribunales. Tuvimos una discusión por guita (…) Creo que terminó arreglando por más de lo que ganaba yo».

No fue así. Nunca hubo tal competencia. Y con toda seguridad la discusión por dinero, si se produjo, no tuvo lugar en aquella primera reunión. Porque quién escribe recuerda muy bien su involuntaria y tangencial participación en la creación de Página/12:

Un día llegué a la pequeña y humosa redacción de El Porteño de la calle Perón y comenté que el proyecto de Verbitsky y Eduardo Luis Duhalde de publicar un diario de una sola hoja doble tamaño sábana llamado precisamente «La Hoja» había capotado porque los distribuidores se negaban a cobrar la mitad de su exiguo precio de venta, y exigían cobrar lo mismo que por los grandes diarios de muchísimas páginas. Los distribuidores –nos enteraríamos más tarde– ejecutaban lo dispuesto por el entonces para nada manifiesto eje Clarín-La Nación. Aquel comentario atrajo vivamente la curiosidad de Lanata & Tiffemberg, que días después me pidieron que los acompañara hasta las oficinas de Horacio frente a la plaza de los tribunales (a las que yo solía ir porque ambos éramos compañeros de la misma agrupación de periodistas, la Rodolfo Walsh y, también, porque admiraba a Horacio y lo consultaba) porque no sabían dónde quedaba. Recuerdo que al llegar, Ernesto me dijo que, mejor, no subiera con ellos, que tenían que hablar algo importante, que el Perro tenía un carácter jodido y seguramente no le gustaría que lo fuesen a ver en grupo… Lo importante es que, cuando se produjo esa reunión, una de las que dieron origen a Página, Verbistky y Eduardo Luis Duhalde, que por entonces eran amigos, ya habían desechado la idea de publicar «La Hoja». Dicho de otro modo, «el dato poco conocido» que ofrece Majul es incorrecto y seguramente producto de la imaginación de Lanata, a quien debe complacerle pensar que tuvo éxito en una tarea en la que Verbitsky fracasó.

Continúa el texto de Majul: «Sostiene Salinas, todavía hoy, que jamás pudo ingresar a Página porque Lanata y Verbitsky, entre otros temían que publicara la verdad sobre el vínculo entre Gorriarán y el diario». Y a continuación agrega una supuesta frase dicha por mi:

–Nunca llegué a publicarla porque jamás me enteré–.

No es verdad (si lo fuera, justificaría plenamente el dicho popular: «No aclares que oscurece»). Jamás pude haber dicho algo semejante pues ¡Claro que me enteré de que Gorriarán había sido un fuerte inversor de Página/12 en sus inicios!. Y no porque lo susurraban voceros oficiosos de los servicios como Guillermo Cherashny, a los que no les creía. Me enteré tarde y de manera muy dolorosa, gracias a la feroz persecución del directorio del diario (sobre mi y sobre Julio Villalonga, con quién estaba escribiendo el Gorriarán…) que el proscripto ex jefe militar del ERP había sido un fuerte inversor en el diario. El directorio de Página no sólo había inferido que lo sabíamos, sino también que lo íbamos a publicar. Cuando por fin el Gorriarán… salió a la calle, nos burlamos de esta doble suposición con un acápite de Gilles Perrault[i]: «Nunca he sentido la tentación de unirme a las animosas huestes de los confidentes de la policía». 

Años después, la condición de Enrique Gorriarán Merlo como principal accionista del diario fue hecha pública por Lanata en una entrevista que le hicieron periodistas de la revista Veintitrés, que él mismo había fundado y de la que hoy también abomina.

Habida cuenta de que Lanata había participado personalmente en aquellas negociaciones con representantes de Gorriarán como Francisco «Pancho» Provenzano (capturado vivo y desaparecido en el cuartel de La Tablada) y que incluso se reunió al menos dos veces con el propio Gorriarán (encuentros que se narran en el libro de Majul) los directivos de Página/12 consideraron la  infidencia de Lanata una buchoneada y desde entonces procuran evitar siquiera pronunciar su nombre.

Réprobos e integrados

Deshagamos pues un equívoco. Para conformar Página/12 a fines de 1986 se fueron de El Porteño además de Lanata & Tiffemberbg, entre otros, Zlotogwiadza, Blaustein y Walter Goobar.

Quién escribe no fue convocado a esa aventura porque estaba enfrentado a Lanata.

Otros periodistas, como Alberto Ferrari (uno de los editores de la sección The Posta Post, en la que Lanata dijo haberse inspirado a la hora de pensar Página/12), Ricardo Ragendorfer, Gerardo Yomal (que tiempo después fue contratado como colaborador especializado en entrevistas) y el futuro chupamedias Symms tampoco fueron convocados porque no habían apoyado a Lanata en aquellas tumultuosas asambleas de resistencia a la pretensión de Lanata de que se lo nombrara director.

Página 12 comenzó a salir en 1987, y el cuartel de La Tablada fue atacado a comienzos de 1989. Entonces, ante el silencio estruendoso del diario, Rolando Graña y yo escribimos una serie de notas en El Porteño, en las que demostramos fehacientemente en base a fotos y videos que dos de los incursores que se habían rendido tras saltar del edificio de la guardia en llamas y habían sido llevados manos en alto hacia los fondos del cuartel, estaban desaparecidos.[ii] 

Todavía la animosidad de la dirección del diario contra quienes nos atrevíamos a escribir sobre el asalto no había llegado a la paranoia. Prueba de ello es que Lanata contrató a Graña. Por entonces era claro que Lanata no quería que El Porteño siguiera existiendo al margen de él y saboteaba a la revista reclutando sistemáticamente a quienes integraban su consejo de redacción. Así sucedió también con un rival de Graña en El Porteño, Martín Caparrós, a quien el libro de Majul considera el amigo más íntimo de Lanata entre sus colegas periodistas. 

Gatos, riñones y un Perro bajo la lupa 

El libro de Majul está repleto de color y tiene un aura de farsa. Por ejemplo es sabido que mientras preparaba el lanzamiento de Página/12 y en los primeros tiempos del diario, Lanata, calladamente, tomó lecciones de escritura de Osvaldo Soriano, un maravilloso cronista. Lanata se sintió hermanado con Soriano y copió algunos de sus gustos, por ejemplo, su afición a los gatos. Pero se trató de una copia superficial, pour la galerie, puesto que mientras Soriano daba cobijo a los gatos callejeros (el más conocido de sus felinos era un gato negro al que llamó «Negro vení») Lanata reveló que los compra… de razas exóticas y por internet (pág. 201). 

«A veces me duelen fiero los hígados y el riñón», como si hubiera tomado al pie de la letra la Milonga del peón de campo del gran Atahualpa Yupanqui, el libro de Majul se la pasa haciendo referencia una y otra vez al riñón enfermo, en singular (lo que recién subsana en la página 272), de Lanata, cuando es obvio que si necesitó diálisis es porque no le funcionan bien ninguno de los dos. Es una de las erratas más graciosas de un libro plagado de ellas, cuyo original clamaba por una corrección.

Revela Majul que Lanata le ordenó a su entonces colaboradora y amante Graciela Mochkofsky que investigara a Horacio Verbitsky porque no le cerraba su presencia en la Argentina durante la dictadura habiendo sido miembro de la inteligencia montonera. Majul revela también que Mochkofsky (autora de sendos libros, una biografía de Jacobo Timerman y otro sobre la guerra entre Clarín y el gobierno nacional) abomina de Lanata.

La entrega a Magnetto 

Aunque Majul informa que Mochkofsky no quiso hablar de Lanata, transcribe una supuesta anécdota de la época en que eran pareja que, de ser cierto, lo lapida (y es que Lanata siempre afirmó que Página/12 le fue entregado a Héctor Magnetto a sus espaldas):

«… sucedió el día de su vigésimo séptimo cumpleaños, el 16 de septiembre de 1993. Lanata, muy suelto de cuerpo, le dijo:

–Vendemos Página/12. Se lo tenemos que vender a Clarín.

–¡Pero eso es una cagada!– habría reaccionado ella.

–No sé si es una cagada. Sí sé que no hay otra alternativa. Es una cuestión de negocios».

El libro de Majul da cuenta de los encuentros de entonces entre Magnetto y Lanata, y también de que este no quiso permanecer al frente del diario y renunció tiempo después de que Magnetto hubiera tomado las riendas del mismo.
(Continuará)


[i] Autor, entre otros libros, de una incomparable obra de non fiction, La Orquesta Roja, sobre la red de espionaje que el Ejército Rojo había montado en la Bélgica ocupada por los nazis.
[ii] Años después, curiosamente, Graña descubriría que el oficial responsable de estas desapariciones (entiéndase: asesinatos) era el mismo mayor retirado Jorge Varando que el 19 de diciembre de 2001 disparó desde adentro del banco HSBC de Maipú y Avenida de Mayo y mató a Gustavo Benedetto, de 23 años.  Antes, mientras cubría el juicio a los incursores para el diario Nuevo Sur, quien escribe había encontrado, también en una foto, rindiéndose ileso, al joven Pablo Ramos, cuyo cadáver destrozado había aparecido luego.

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