El programa de Lanata

 Ayer vi por primera vez el nuevo programa de Lanata. Me pareció uno de sus típicos bodrios para gente sugestionable que de los diarios y periódicos opositores leé solo los títulos, si es que leé algo. Lanata está condenado o a ser una versión remozada del dinosaurio Bernie o fracasar a plazo fijo porque (como lo demuestra la agresión de los agrogarcas urbanos de Callao y Santa Fe a 678) no hay espacio para que se haga el liberal de izquierda onda Michael Moore, ni para humoradas tipo Tato Bores (que, además, no le salen bien). El gorilaje está casi tan desencajado como en 1955, sólo que ahora son pocos, no tienen cazabombardeos a su disposición y no parece que puedan llenar, con el apoyo de Clarín y sus medios y aliados) mucho más que un microestadio.  

En fin, que casi todo el programa de Lanata, y en especial su pretenciosa carta abierta a la Presidenta, me parecieron patéticos. No obstante, no deja de tener razón al quejarse de que en la fiesta de las bodas de plata de Página/12 ni siquiera se lo haya nombrado, habiendo sido el uno de sus cofundadores y su director durante una década (si bien de las responsabilidades diarias se ocupó siempre más Ernesto Tiffemberg -a quien le gusta mantener un perfil bajo- por entonces su alter ego y desde hace muchos años su sucesor al frente de Página/12).   
 
También me provocaron escozor las cifras de dinero que, aseguró Lanata (veremos si alguién lo desmiente) subsidian a medios y también a algún blog de pocas visitas. De ser ciertas, confirmarían un trato discriminatorio para otros blogs y pequeños medios kirchneristas de corazón… que viene de lontano. El gobierno nacional parece, en este sentido, un poco sádico: el dinero va para quienes están en venta, los propios, que se las arreglen.


Por fin, me causó desazón corroborar lo que muchas veces se subraya aqui: la enorme cantidad de chupamedias que revolotean alrededor de Cristina. Me refieron al bloque que deschavó a muchos supuestos ciudadanos comunes de provincias que interpelan elogiosamente o directamente felicitan a la Presidenta y que son en realidad funcionarios a los que muy presumiblemente los gobernadores ponen a -como dicen los gaitas- hacerle la pelota a Cris.


Más allá de que estoy absolutamente seguro de que Cris es ajena a estas manipulaciones, no puedo dejar de pensar en que,  si en vez de revolotear, los chupamedias volaran, nunca veríamos el sol.

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