El establishment contiene la respiración, como si no importara tanto el resultado en sí sino lo que vaya a ocurrir inmediatamente después. Sin el pasillo VIP hacia el peronismo que suele representar para los dueños del país Sergio Massa, por estos días recluido y taciturno, los más interesados en la política se entretienen especulando con el relanzamiento oficial que todos imaginan para dentro de diez días. La gran incógnita es qué piezas moverá Cristina Fernández de Kirchner, que pateó el tablero la semana posterior a las PASO pero que ahora es consciente de que tantos propio como extraños esperan de ella algo más que una carta abierta.