EL SAINETE DEL AVIÓN VENEZOLANO: Nos toman por pazguatos

Coronel iraní Khodaei, asesinado por Israel el pasado 22 de mayo.

 

La pretensión de que oponerse al apartheid y demás políticas terroristas de Israel es “terrorista” es un oxímoron que solo puede prosperar en un país en que, como la Argentina, los medios hegemónicos y demás poderes fácticos responden a los dictados de las embajadas de Estados Unidos e Israel, y su gobierno, ya sea por temor, por intrínseca pusilanimeidad o por acendrado cipayismo, se deja forrear sistemáticamente.

Que lo del cargo venezolano retenido y desguazado en Ezeiza es un operativo montado por sionistas y yanquis es harto evidente, y es vergonzoso que no haya funcionarios del gobierno que salgan al paso y se burlen de tan burdas y absurdas acusaciones.

El avión estuvo volando desde enero por el mundo haciendo fletes, visitando decenas de aeropuertos, algunos en países ostensiblemente lamebotas de Washington, no tuvo ningún problema y se abasteció normalmente de combustible.

Pero cuando llegó a la Argentina procedente de México con una carga para Volkswagen y tras descargarla intentó continuar con su plan de vuelo, zas, aparecieron los problemas.

Que Shell -que ya lo había cobrado- le negara el combustible no puede sorprender demasiado porque la compañía angloholandesa suele plegarse natural y automáticamente a los complots pergeñados por el eje Tel Aviv-Washington. Pero que lo haya hecho YPF, cuyo control está en manos del Estado, solo porque alguien oficialmente aún no identificado le advirtió que podría tener problemas en los Estados Unidos si surtía de nafta al avión, clama al cielo, poniendo a la Argentina en el lugar de una colonia tan menesterosa como medrosa.

Luego de aceptar reabastecerlo en el aeropuerto de Carrasco, y cuando el Boeing 747 se encontraba cruzando el Río de La Plata, el gobierno cipayo de Uruguay revocó ese permiso, al parecer por indicación de Israel.

Más alevoso todavía fue el comportamiento del gobierno paraguayo, donde los servicios de inteligencia de EEUU e Israel hacen pata ancha (más allá de lo que se les permite hacer en sus países, donde están sometidos a controles).

Hace un mes, el avión estuvo estacionado tres días en Ciudad del Este, sin que el gobierno de Asunción, pero luego se arrogó haber dijera nada, pero luego se arrogó haber avisado –es de suponer que YPF– del carácter supuestamente terrorista de la tripulación iraní gracias al soplo de un “servicio de inteligencia amigo”, poniéndose así como correveidile del Mossad.

A fin de difuminar la autoría del “instituto” israelí la advertencia habría sido sobre la “restricción” por parte del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sobre la compañía iraní que fue la dueña anterior del avión, en virtud de que alguna vez habría llevado armas al Líbano para abastecer a las milicias de Hezbolá.

Llegados a este punto, es imprescindible recordar verdades de Perogrullo, diga lo que diga el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (no las Naciones Unidas) Hezbolá es parte sustantiva del gobierno de Líbano, con el que Argentina mantiene desde siempre cordiales relaciones.
Del mismo modo, la Guardia Revolucionaria Islámica y su cuerpo de elite, Quds son la crema de las fuerzas armadas iraníes y Argentina mantiene y mantuvo relaciones diplomáticas ininterrumpidas con Teherán.

Digan lo que digan Washington, Tel Aviv, Clarín, La Nación e Imfoembas, no se conocen puntuales acciones terroristas cometidas por esas organizaciones (ni de ningún tipo fuera de Medio Oriente) y si está claro el accionar terrorista de Estados Unidos e Israel a la hora de asesinar con drones y bombas a sus miembros, y no de ahora: Israel asesinó a jefes de Hezbolá y sistemáticamente a científicos nucleares de Irán, veamos algunos de los últimos, resonantes crímenes: en enero de 2020 un dron estadounidense espachurró en el aeropuerto de Bagdad al general iraní Qasem Solemaini (que había derrotado a Daesh, ISIS o Estado Islámico, originalmente prohijado por la CIA para combatir al gobierno de la mayoría chií que sucedió a Sadam Husein, ver foto de presentación) y a diez de sus acompañantes, la mayoría locales que habían acudido a recibirlo, y el pasado 22 de mayo pistoleros al servicio de Israel (que según el New York Times informó de su autoría al presidente Biden) mataron de cinco tiros en Teherán al coronel Hassan Sayad Khodaei, quien había sido uno de los principales colaboradores de Solemaini en Siria.

Al respecto, escribió Horacio Verbitsky en la última edición de El Cohete a la luna:

“Tampoco debe descartarse que la evidente operación de inteligencia en curso apunte contra el Presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, por su intención de renegociar el acuerdo nuclear 5+1 con Irán, y el acercamiento a Venezuela en procura de reemplazar el abastecimiento de petróleo ruso. La tensión entre Israel e Irán creció a raíz del asesinato por dos motociclistas en Teheran, del Coronel de la Guardia Revolucionaria Quds, Hassan Sayyad Khodaei, y la detención de miembros de una red israelí de inteligencia acusados por el crimen”.

Si faltaba algo para completar el sainete, llegó cuando la DAIA primero y enseguida el PRO (Millman y López Murphy) denunciaron que el avión venezolano sería sospechoso de estar haciendo “inteligencia terrorista”.

Para completar el absurdo luego se conoció que George Chaya, un argentino-estadounidense de origen libanés afincado en Miami que la va de analista internacional y que tributa a Israel tan ostensiblemente como la catalana Pilar Rahola, salió a decir que había recibido una amenaza de Hezbolá.

El cuadro se completó hoy cuando la trifecta mediática informa que en el celular del piloto iraní (secuestrado junto a los demás celulares de tripulantes iraníes en una típica -y a mi modo de ver flagrantemente ilegal- “excursión de pesca”) se encontraron, informa La Nación, con “fotos de milicias, tanques, una imagen de un joven con uniforme de la Guardia Revolucionaria de Irán” y “una proclama antiísraelí”.

Y bien: ¿Cuál es el delito?

También en la compu en la que estoy escribiendo hay fotos de tanques, de milicianos de Hezbolá, de guerrilleros y hasta, seguramente, algún desnudo.

¿Y? ¿Cuál es el delito?

Nos toman por pazguatos: gentes de cortas entendederas que se escandaliza por cualquier cosa que ve u oye.

 

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