El segundo hundimiento de la ARA Santísima Trinidad

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Este buque sufrió un atentado de Montoneros, hecho con buzos. Conversando con el capitán de navío Ricardo Leprón, encargado de relaciones de la Armada y quien nos facilitó al difunto Carlos De Nápoli y a mi copia de los interrogatorios en castellano a los comandantes de los U.Boote U-530 y U-977 que se entregaron en la base naval de Mar del Plata a mediados de 1945 (incluídos en Ultramar Sur. La última operación del Tercer Reich) entre otros documentos, saqué a colación el tema, diciéndole con una pizca de maldad que los montoneros «casi» la habían hundido. A lo que Leprón me dijo que, en rigor. la fragata se había hundido, sin «casi», pero que, por suerte la habían  «casipodiodo rescatar porque en ese muelle no había más de siete u ocho metros de profundidad.
Cuento la anécdota por si alguién quiere escribir algo sobre aquel ataque, ya que no recuerdo haber leído nada sobre él.
Y, de paso, les regalo un título.

PS: Escribir sobre estos temas con objetividad es posible de la misma manera en que es posible ir a recibir a la fragata Libertad con alegría a aquella misma base, dónde se cometieron crímenes horrendos (pienso, nomás, en Cecilia Viñas, que todavía hablaba con teléfono con su familia desde allí siendo presidente Alfonsín). Y es posible por la política de Memoria, Verdad y Justicia. Porque los criminales, los exterminadores han sido o están siendo juzgados.


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