EMBAJADA DE ISRAEL: Canevari, el «Nisman» de la causa, miente con descaro y la menguada Corte Suprema lo respalda

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El presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, mintió abiertamente cuando dijo que la causa estaba cerrada, de lo que luego el cuerpo debió rectificarse. Y miente ahora al respaldar la difusión de una versión falsa de cabo a rabo, una fabricación de servicios de inteligencia israelíes, único producto de la la (des) investigación de Esteban Canevari, el equivalente de «Nisman» en la causa abierta por el primer atentado.

Parece un chiste. Hace poco más de un mes, a principios de septiembre la Embajada de Israel le dio «información» a Canevari de que un libanés de nombre Suleiman detenido en Jordania en 2001, hace 14 años, habría dicho que el introdujo en la Argentina los explosivos que se utilizaron para volar la vieja sede de aquella misma Embajada en la calle Arroyo, hace más de 23 años. Canevari se lo lleva a Lorenzetti, que parece que de inmediato (entre los firmantes aparece el eterno Fayt, que renunció a mediados de septiembre) lo hizo refrendar por los demás ministros de la meguada Corte, que del tema no entienden nada. O son corruptos, o Lotrenzetti los tomó por boludos. Como a todos nosotros.

De inmediato la Embajada de Israel -cuyos servicios cocinaron el asunto- se congratula públicamente del «avance» en el esclarecimiento.

Lo dicho: nos toman por boludos.

Suleiman (o Soliman) es el nombre del sultán Turco, apodado «El Magnífico» que en el siglo XVI llevó al Imperio Otomano a su máximo esplendor. Era musulmán sunní y enemigo declarado de los chiís o chiítas, por lo que atacó a los «herejes» persas, conquistando Tabriz, Bagdad y la mayor parte de Mesopotamia (1534) y extendiendo recién luego sus dominios por las costas de Arabia.

Es harto difícil que un ex de Hezbolá,  la milicia shií del Líbano, se llame así. Aunque más no fuera por eso, no debería tragarse y digerirse así comom así un embuste semejante.

Canevari, como Nisman, no sólo hizo la plancha durante 18 años (¡desde agosto de 1997!) dándose la buena vida a costa del erario público. También, como Galeano y Nisman, ha prevaricado a lo pavote como le es evidente a cualquiera que se haya interesado en la causa, que es mucho más diáfana que la de la AMIA, y que por eso mismo jamás se ha abierto al escrutinio público:  porque es la llave del esclarecimiento de la voladura de la AMIA, en la que los asesinos tomaron nota de sus metidas de pata y procuraron no repetirlas.

No hay más fotos de Canevari en internet que la borrosa que aquí se publica. Se diría que huye de los medios, que vive clandestino. Y es que no puede resistir un interrogatorio por parte de cualquier periodista que tenga un mínimo de conocimientos.

Hagan la prueba de intentar reportearlo, aunque sea por teléfono.Cuando lo nombraron lo intenté, sus colaboradores me dijeron que enseguida saldría a recibirme y pasé horas juntando orines frente a su despacho, de donde se las ingenió para irse sin salir por la puerta principal, como quien huye de un acreedor.

Me ofrezco tanto para hacerle preguntas como para darle letra al colega que me lo pida.

Es un desafío

La nota de INFOBAE:

La Corte Suprema ratificó que está probado «cómo ocurrió el atentado» a la embajada de Israel

El máximo tribunal emitió un comunicado firmado por un secretario en el que precisó que la causa «continúa» abierta, pese a que un fallo de 1999 determinó «la responsabilidad penal de sus autores»

«En estos autos, está probada la materialidad de los hechos –cómo ocurrió el atentado– y también señalada la responsabilidad penal de sus autores», subrayó un informe oficial, difundido hoy por el Centro de Información Judicial (CIJ), que cita una resolución de la Corte Suprema del 23 de diciembre de 1999. «Ambas circunstancias (pilares de la investigación) han sido consentidas por las partes, y sobre esa base firme se continúa con la pertinente investigación, para lo cual se ha solicitado la necesaria colaboración internacional», añadió el texto.

Después del reclamo que le formuló la presidente Cristina Kirchner el domingo en la Asamblea Legislativa, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, defendió ayer el accionar de ese tribunal en la causa por el atentado contra la Embajada de Israel y dijo que es «cosa juzgada».

En un documento firmado hoy por el secretario Esteban Canevari, a cargo de la causa, se indicó que «la Corte tuvo por probado que el hecho fue causado por la explosión de una carga de pentrita y trinitrotolueno que había sido acondicionada en la parte posterior derecha del interior de una camioneta Ford F 100». De esta forma, ratificó que se trató de un coche bomba, una tesis que dividió a los peritos.

El máximo tribunal insistió, además, en que «fallecieron 22 personas», como se determinó 7 años después del ataque, y no 29, como se suele afirmar.

El documento publicado este miércoles recuerda que en la resolución de 1999 la Corte Suprema atribuyó el ataque al grupo terrorista denominado Jihad Islámica, brazo armado del Hezbollah. Y responsabilizó a Abbas Musawi, secretario del grupo terrorista, y a Imad Mughniyah, quien dirigía el aparato de seguridad central y exterior del Hezbollah y era el responsable de la Jihad Islámica.

Esa hipótesis, según la Corte Suprema, fue reforzada por la confesión de un miembro de Hezbollah arrestado en 2001 en Jordania, Hussein Mohamad Ibrahim Suleiman, quien admitió que a principios de 1992 transportó los explosivos usados en el ataque desde Foz do Iguazú hasta Argentina.

El último movimiento que tuvo el expediente, según el informe del secretario Canevari, fue el 20 de diciembre de 2006, cuando se reiteraron las órdenes de captura internacional para Mughniyah –fallecido en 2008 en un atentado en Damasco– y José Salman El Reda, un comerciante de la Triple Frontera vinculado a Hezbollah.

 

 

 


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