Estado o muerte, Venceremos.

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Recordaba haber leído en un librito de Lenin la idea de la «extinción» del Estado («withering away» en inglés queda mucho más lindo, no tengo ni idea cómo se dice en ruso o en alemán). La noción viene de Engels. Es así más o menos:

El proletariado toma en sus manos el Poder del Estado y comienza por convertir los medios de producción en propiedad del Estado. Pero con este mismo acto se destruye a sí mismo como proletariado y destruye toda diferencia y todo antagonismo de clases, y, con ello mismo, el Estado como tal. La sociedad hasta el presente, movida entre los antagonismos de clase, ha necesitado del Estado, o sea de una organización de la correspondiente clase explotadora para mantener las condiciones exteriores de producción, (…) Cuando el Estado se convierta finalmente en representante efectivo de toda la sociedad, será por sí mismo superfluo. Cuando ya no exista ninguna clase social a la que haya que mantener en la opresión; cuando desaparezcan, junto con la dominación de clase, junto con la lucha por la existencia individual, engendrada por la actual anarquía de la producción, los choques y los excesos resultantes de esta lucha, no habra ya nada que reprimir ni hará falta, por tanto, esa fuerza especial de represión, el Estado. (…) El Estado no será ‘abolido’; se extingue. («Anti-Dühring » o «La subversión de la ciencia por el señor Eugenio Dühring», págs. 301-303 de la tercera edición alemana, -dice la cita en el capítulo 4 de El Estado y la Revolución, de Lenin).

Es una idea hermosa del Estado dejando de existir por haber llegado la sociedad al punto en que no lo necesita más. «El modelo agotado por exitoso», como decía el Duhalde del 98.

Y me acordaba porque me parece que en el oficialismo y adyacencias tenemos un problema que, muy remotamente se vincula con esa (romántica) idea. Con una economía en crecimiento y hasta «recalentada» (para los economistas opositores) y en medio de la salida a la superficie de los miles que o bien no están enojados (Bicentenario) o bien apoyan con decisión a la Presidenta (funerales de Kirchner) había como una idea de «punto de llegada». De «hemos iniciado el descenso sobre el aeropuerto de 2011″. La idea de que con el consumo funcionando la cosa va.

2010 será otro año de crecimiento, con los salarios creciendo en dólares al 17 %, arrimándole al pleno empleo. ¿Y todo se acomodará? La pregunta es: ¿el Estado que se fue reconstruyendo hasta ahora con tanto esfuerzo será suficiente o hasta será menos necesario que antes para manejar la cosa?

Por Basualdo (2008) sabemos que en 2007, las «condiciones de vida de la clase tabajadora» eran «mejores que durante la crisis e incluso que antes de ella (2001)», pero que «su participación en el valor agregado (en la distribución del ingreso) es menor, porque el PBI creció más que la masa salarial». Dicho de otro modo, las gente vivía mejor, pero la masa salarial estaba apenas llegando a los niveles del último menemismo.

¿Con un Estado que es más «pequeño», que hace «menos cosas» que cuando asumió Menem en 1989, vamos a poder superar sus «años felices» (?!)? Más que llegando, estamos arrancando entonces.

Dicho de oooooootra forma. Ahora que se han empezado a solucionar algunas cosas necesitamos no menos, sino mucho, muchísimo más Estado que antes.

Se me ocurre que tenemos a esta altura conflictos por «abundancia» (de dólares, de precio de la tierra, de reservas, de presupuesto, de recaudación). Y que encauzarlos requiere de un Estado un poco más Welter Junior que cuando tuvimos conflictos por «escasez».

Quizás necesitamos (metáfora) poner en cada manzana un tipo con una camiseta que diga «hola soy el Estado». Buenas tardes, señora, ¿necesita Estado? Sí, saque número, ya la vamos a antender. Tranquilícese. No es necesario levantar la voz. Ya la vamos a atender, ya la vamos a atender. Pero a no colarse, eh. Hay para todos pero a no colarse. ¿Un cafecito?

El tema es que estamos hablando de otra escala para eso, eh. ¿Nos la bancamos?

Y si no estuvimos ahí para regular o construir suficiente vivienda social cuando uno en una villa consiguió materiales para la construcción y construyó arriba de su casa y alquiló la pieza y alguien empezó a pagar ese alquiler pero luego decidió que podía salir a reclamar por una casa para él y su familia. Y si no estuvimos ahí cuando un tercerizado se avivó de que había plata para dejar de ser tercerizado (no sólo que tenía el derecho, sino que había plata). Y si no estuvimos ahí… Bueno. Hay que estar ahí. La pregunta es ¿alcanza con este Estado para estar ahí?

Porque por otra parte, más allá de todo el dolor y el apretuje que uno siente en el corazón en estos días, es momento de celebrar la existencia de tanto garca suelto pidiendo «presencia del Estado». ¿Quién les va a dar «presencia del Estado»? ¿El Estado apenas-gendarme y constructor de bicisendas de Macri? ¿La señora que manda cartas a las embajadas de los otros Estados? ¿El dirigente radical que dice que la asignación por hijo se patina en tetra y bingo? ¿El viejito que me habla del Estado-de-far-west en poblaciones de dos habitantes por kilómetro cuadrado? Está claro que el único que tiene Estado en las alacenas para resolver los conflictos que vemos por estos días es el oficialismo.

¿Querés Estado, campeón? Tengo. Tengo muchísimo más Estado. Agarrate.

Y otra: ese Estado que necesitamos necesita de instituciones. No se puede estar en todo. No se puede estar todo el tiempo en la ventanilla de la negociación y el tironeo con todos. El ejemplo de la Asignación Universal por Hijo es claro. No se puede estar como con el Argentina Trabaja en el desgaste de te-doy-no-te-doy. Traé el DNI y te damos la AUH, chau. Néstor Kirchner trató de estar en todo y no pudo. ¿Nos cagaron un concejal en Trenque Lauquen? ¿Entonces les sacamos la obra de cordón cuneta y se la damos al pueblo de al lado para que aprendan? ¿Entonces le mandamos el Plan Federal de Viviendas al intendente x pero al y en realidad ya se lo vamos a mandar después de que se arregle el tema de la colectora de…? Instituciones. No como las pide la derecha para negarle cosas a la gente y encima cagarla a palos. Para que ese Estado de nueva escala que necesitamos llegue. Llegue de verdad.

Así que: Estado o muerte. Venceremos. O seremos vencidos. Ojo.


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