Ética y periodismo: Lanata, el caso Ángeles, la muerte de Carlos Menem junior, el ascenso del general Milani y la nacionalidad de Artigas

Compartí

PESCADO in fraganti. Ya se sabe, por la boca muere…Una imagen que, al agrandarse, revela.


En su nota del sábado en Clarín, «Ángeles y el reino de la noticia deseada», Jorge Lanata se pone a sanatear sobre ética periodística. Apunta que «el caso (del asesinato de la joven) Ángeles (Rawson) sufre de exceso de detalles» y continúa: «Lleva semanas en la prensa y representa lo que Miguel Wiñazki bautizó como La noticia deseada en el libro que lleva ese titulo. En el ensayo, Wiñazki analiza tres casos: el asesinato de Alfredo Yabrán, la muerte de Carlos Menem Junior y el caso de los hijos del ex presidente Fernando De la Rúa.  En los tres, el público generó una noticia direrente a la realidad (…) hay quienes piensan que Yabrán está vivo y disfrutando de sus millones. En el caso de Junior, se demostró que los impactos de bala en el helicóptero en el que viajaba se habían producido después del accidente, pero muchos sostienen aún hoy que se trató de una venganza contra su padre.»

Lanata, confía ciegamente en nuestra amnesia y nos toma por lelos. Porque el 18 de septiembre de 2003, no hace todavía una década, presentó en su programa ¿Por qué? (Ámerica TV) un documental titulado Los tres golpes, en el que aseguró, muy suelto de cuerpo, que Junior había sido asesinado, y que ese crimen formaba parte y era el remate de una serie iniciada con el atentado a la Embajada de Israel y continuada con el ataque a la AMIA, serie cuyo objetivo era doblegar a Carlos Menem… es decir, lo mismo de lo que ahora se burla.

Lanata, que esta semana fue denunciado ante el INADI por sus expresiones antiárabes, inició aquel documental con este parlamento: «Un secreto debe formar parte de tu sangre, dicen los árabes, convencidos de que el hombre no puede saltar fuera de su sombra. La venganza se come fría, y tiene para la mafia árabe una lógica ancestral. Deben pegarse tres golpes alrededor de la víctima, cada uno más cerca de ella. La embajada de Israel, la AMIA, el asesinato de Junior fueron cada uno de esos tres mensajes. La víctima que los comprendió, y sobrevivió para llegar a un acuerdo, fue Carlos Menem».

Por lo que queda claro que el Lanata actual considera que él mismo, hace diez años, era un  majadero.

A confesión de parte, relevo de pruebas.

 Si desean ver un claro ejemplo de como Lanata publicó «exclusivas» sabiendo perfectamente que eran mentira, cliqueen aquí y aqui.

PPT (Periodismo Para Tontos) 

No soy tan masoquista para ver completo el programa de Lanata (lo dejé para ver con mi hijo un compendio de los partidos que hicieron que hace más de una década San Lorenzo ganara la Copa Sudamericana) pero si lo suficiente como para ver el el larguísimo introito que arma -supongo- con la asistencia del hijo pavo de Tato Bores y de Marcelo Birmajer, que no puede hacer milagros. Empezó tomándole el pelo a la carta nada formal que Cristina (ex militante de «la gloriosa jotapé» le envió al Papa (ex militante de la Guardia de Hierro que en su decadencia terminó siendo instrumento de Massera) y que termina con un críptico «Tome mate. Usted me entiende» que evidentemente hace alusión a algo que ambos conversaron y no conocemos.

Después, sin que viniera mucho a cuento de nada, y para cumplir con el objetivo de ensuciar al finado Néstor, dijo que al lado de San Martín era «el soldado Chamamé» (también dijo que Cristina, al lado de Evita era Esther Goris, y de vivir Evita hubiera dicho que al lado de Libertad Lamarque era …). Después hizo una broma acerca de que Boudou podía imprimir dinero cuando quiere (por la ex Ciccone), otra sobre que Guillermo Moreno hable del amor como motor de la política (dijo que era lo mismo que si Máximo hablara de trabajo), reflotó una viejísima cámara oculta en la cual aparece un supuesto influyente que supuestamente pedía coimas en nombre de Martín Insaurralde. Después apareció la suequita, que dijo que había curtido con Insaurralde, pero que había roto porque «los peronistas se la ponen a todo el mundo»,tras lo cual Lanata negó haber hecho comentarios antiárabes y, en lo que ya constituye un estilo, acusó a su denunciante de Fearab, un tal Assad, de haber sido menemista, y pasó un chivo de su libro «La guerra de las piedras», sugiriendo que era propalestino. Después se hizo el historiador y criticó a la Presidenta por decir que Artigas quiso ser argentino y no lo dejamos. Dijo que eso había provocado un incidente con el Uruguay y que los uruguayos porque Artigas nunca había dicho que quería ser argentino sino de las Provincias Unidas del Río de la Plata, lo que no era lo mismo, siguió diciendo, y aprovechó para pedirle a Cristina que estudiara… evidentemente, a pesar de su calidad de supuesto historiador, no sabe que el testamento de Artigas comienza así: «Yo, Gervasio de Artigas, argentino, de la Banda Oriental…». En fin, no hay nada peor que un burro petulante. 

Después se las tomó contra el canciller Timerman, con un actor que hace que lo imita pero en realidad imita a Lanata, ya que putea y dice groserías sin parar, y seguidamente criticó el ascenso del general Milani a la jefatura del Ejército diciendo que lo habían puesto Verbitsky y Fernado Pocino (de la Secretaría de Inteligencia) no sea cosa de perder la oportunidad de esmerilar a Cristina y de paso al Chivo Rossi (al que no nombró, acaso porque le teme) y dijo, con seguridad, como si fuera Cacho Fontana en «Odol Pregunta», que es la primera vez que en la jefatura del Ejército hay un experto en inteligencia… me pregunto en que sería experto Francisco Gassino, que presidió la Conferencía de Ejércitos Americanos que se celebró en Mar del Plata en 1987. Y que no me diga que Gassino es del arma de Infantería, porque Milani es del arma de Ingeniería. Inteligencia no es un arma sino una especialidad.
Después saltó a Miriam Quiroga, que ahora se atrevió a decir que una vez le dijeron que un bolso que era muy pesado estaba lleno de «verdes», una denuncia terrorífica. Después le tomó un poco al pelo al juez Oyarbide. Seguidamente se quejó de que a Lorenzetti lo quiera investigar la Afip (¿que? ¿tiene coronita?) y dijo que la CGT de Caló no tiene razón porque «una CGT sin Lescano y sin Moyano es como una vedetonga sin tetas». Después, en lo que quizá haya sido el punto más alo de su monólogo, dijo que era evidente que el dinero destinado a la Educación se gastaba mal porque la Argentina había quedado en el puesto 58 sobre 65 en una encuenta realizada por el PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) de la OCDE (Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico), un club de los países ricos en el que Argentina no participa y por lo tanto no tiene ni voz ni voto.
Seguidamente, Lanata dijo que mientras el Estado le dará 70 millones de pesos para su propaganda electoral para las PASO, se ha gastado 114 millones en auspiciar actividades culturales…comparando chanchos con limones.
Acto seguido, y a fin de serguir atentado contra la imagen de Néstor Kirchner, dijo que se venía una tercera película sobre el ex Presidente, y que ofrecía un adelanto… que comenzó previsiblemente con la broma olmediana de Néstor acerca de su amor por las cajas fuertes.
Por último, remedó a Fito Paéz , a quien criticó por cobrar cachet para tocar con su grupo en reuniones oficialistas.
Llegado este momento, viendo como Lanata se ensañaba con quien hace unos años decía que era su amigo del alma, no aguante más y me fui a ver a Acosta, Romagnoli, Chatruc, Zavalía, Saja y otros taitas del San Lorenzo del 2002. El fútbol es, por suerte, un territorio que Lanata no suele hollar. En pleno mundial del 86, recuerdo, fue a La Rioja a entrevistar al entonces gobernador Carlos Menem, que presidía un concurso de belleza femenina. Al escribir la entrevista, dio cuenta de que Menem preguntaba cómo iba un partido y cómo estaba «Baldano». En la redacción de El Porteño de la calle Sarmiento le advertí que era «Valdano», con «ve corta» y me contestó «¿Y quien es Valdano?». Argentina estaba a punto de coronarse campeona mundial de fútbol y Lanata no sabía que Jorge Valdano era su ariete, su nº 9.    


Compartí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *