Firmenich como «emergente bastardo de una generación»

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Lo que me resultó más interesante de esta entrevista es un aspecto lateral: la hipótesis de los autores acerca de por qué la Triple A mató al cura Mugica: «Acepta ser asesor ad honorem del Ministerio de Desarrollo Social y estar bajo la órbita de López Rega para hacer un trabajo concreto con los villeros, que tiene que ver con la radicación de la villa. Un proceso de radicación, con la cantidad de organizaciones sociales existentes, era un poder muy importante dentro de la propia capital, por eso el lopezreguismo se opone. Entonces, cuando eso avanza y no hay un acuerdo y Perón define por la erradicación, ahí recién Mugica rompe. Y lo matan…».

Felipe Celesia y Pablo Waisberg

“Firmenich fue un emergente bastardo de su generación”

Publicado el 20 de Octubre de 2010

Por Tomás Forster / Tiempo Argentino

Diálogo con los autores de la primera biografía del líder Montonero, que abarca desde sus épocas de estudiante hasta el autoimpuesto destierro. Un libro que contribuye a derribar el mito del doble agente y a aclarar puntos oscuros.

Pese a la constante proliferación de escritos de diversa raigambre sobre la década de 1970, persistía un vacío llamativo, un silencio sonoro, entre reconocidos historiadores, periodistas e intelectuales que no se molestaban en impedir que los piratas de la palabra, puestos al servicio de los mismos sectores económicos y comunicacionales que propiciaron el genocidio dictatorial, sigan imponiendo su ignominioso retrato de época. Dicho vacío se sintetizaba en un nombre paradigmático de aquellos años: Mario Eduardo Firmenich.

Como si un dirigente de su relevancia fuera ajeno a las condiciones sociales y políticas que lo hicieron emerger, la doctrina liberal pareció imponerse en detrimento de la reflexión crítica sobre el polémico rol que ejerció el líder Montonero. Evidente sintonía con la mirada dominante enarbolada por la socialdemocracia alfonisinista, que buscó desligar a la sociedad argentina de todos sus “demonios”. Y Firmenich se prestaba como un cancerbero ideal para maquillar las responsabilidades colectivas.


Quizás esto explique las razones que provocaron que hasta la fecha no hubiera surgido ninguna biografía integral de quien hace ya varios años optó por recluirse en un pueblito catalán, como un reflejo de su desprestigio absoluto. Pero Felipe Celesia y Pablo Waisberg, dos jóvenes periodistas, decidieron irrumpir en el debate histórico y plasmaron Firmenich, la historia jamás contada del jefe montonero, editado por Aguilar y primer libro que recorre el devenir de Firmenich  desde los tiempos en el Nacional Buenos Aires, su aprendizaje decisivo con el padre Mugica hasta adentrarse en Montoneros, y los avatares en la relación con Perón y el Movimiento, los años de plomo, las dos contraofensivas, para llegar finalmente a su decisión de blanquearse, y con ella, la cárcel, el indulto menemista y el autoimpuesto destierro. Sin lograr contar con el testimonio actual del propio protagonista, el libro echa luz sobre algunos sucesos poco esclarecidos en la historia de la Organización y, sobre todo, de la vida de Firmenich. El escrito se propone –y lo consigue– motivar una reflexión que ponga sobre el tapete los matices y claroscuros que atravesaron las distintas decisiones que tomó la conducción montonera, expresando los cuestionamientos fundamentales, pero siempre reconociendo a la guerrilla peronista como referente insoslayable del fenómeno histórico, político y social que significó la confluencia entre peronismo y socialismo.

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