¡FUERA ESTA CORTE DELINCUENTE! La protesta colmó la Plaza Lavalle y otras plazas en el interior del país

En la Capital Federal una movilización de organizaciones políticas, judiciales, gremiales, y de derechos humanos exigió frente a Tribunales la remoción de al menos tres de los cuatro ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación,  “el fin del lawfare” y la reforma del Poder Judicial. El juez del Tribunal Oral Criminal 29, Juan Ramos Padilla, uno de los promotores de la manifestación, dijo que los jueces del alto Tribunal son “delincuentes” y que “no quieren que entren los morochos al Poder Judicial”, desnudando su extremo clasismo. Acá podés escuchar su discurso completo:

Ramos Padilla, el juez radical que allá por 1987 declaró inconstitucionales las inicuas leyes de Punto Final y Obediencia Deida, y “el peor de todos”, el compañero Luis D’Elía, fueron los iniciadores de esta epopeya. Escúchenlo.

Luego, las actrices Cristina Banegas y Luisa Kuliok leyeron el documento consensuado por las organizaciones en el que se afirmó que “esta Corte se tiene que ir porque sólo se ha interesado en resguardar sus propios privilegios” mientras “se demolían derechos y se hipotecaba la Nación mediante la imposición de una deuda externa impagable con el FMI”. También se pidió por “una Corte democrática” y “con integrantes que provengan de su pueblo, no de las élites”.

La abogada Graciana Peñafort señaló que “los últimos años en Argentina hubo ausencia de Estado de derecho debido a un Poder Judicial más ocupado en hacer política que en impartir justicia”. El dirigente sindical Luis D’ Elía sostuvo que “la Corte tiene que renunciar y las instituciones de la democracia tendrán que reflexionar cómo devolver una justicia independiente”. La histórica militante feminista Nelly Minyersky consideró que el “día pasará a la historia, porque muchos dijimos basta a un poder del Estado”. Escuchalos: https://bit.ly/3ogxk7K

Una “marcha deslucida”

 

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POR EDUARDO DE LA SERNA

Debo confesar que ese era el título que esperaba de Clarín – NaZión – Infobae (“nado sincronizado”) después de la marcha de ayer… “Esperaba” no quiere decir deseaba, ciertamente. Pero, sin saber qué ocurriría, si sería una marcha “multitudinaria” o no, debo decir que me lo temía. Y, por cierto, fui a la marcha. Y vi mucha gente. Tanta que (como suele ser el caso) no pude encontrarme con amigos que estaban (obviamente, si en la marcha hay “cinco gatos” todos nos encontramos…). Pero sé de amigos, muchos amigos, que fueron y a los que no encontré. Buen indicio.

Un periodista me preguntó por qué estaba, por qué creía que era importante estar. “Porque un país no funciona sin justicia”, fue mi respuesta. Que eso que este cuarteto perverso administra, en nada se parece a la justicia. Para peor, para convocarnos con más convicción, ayer mismo, el “poder” judicial traspasó a Comodoro Pus las causas de escucha y espionaje ilegal, y – sorteo mediante (¡quién pudiera!) recayó en Ercolini (que es Bonadío redivivo). ¿Cómo no ir a la marcha? ¿Cómo no reclamar? No estar, ¿no sería ser cómplice?

Claro… Clarín y sus secuaces reclamaron “independencia” (si hasta pareciera que, hablando de exigencia, de respeto a las instituciones) lo cual es como si la Gestapo lo fuera, como si Magneto las defendiera o como si la Corte suprema, de algo parecido a la justicia hablara. Lo cierto es que lo que vi en la marcha (y fue notable la cantidad de carteles escritos a mano, no “con tiza y carbón” sino con “cartón y marcador”) …  fue un reclamo persistente por justicia. Esa que no existe, claro. Esa que para “el Evita” no forma parte de la agenda de la gente, lo que significa que no se ha de morder la mano que te da de comer (al “Evita”, que evita todo lo que sea nacional y popular, por cierto) … pero sí había gente. Simplemente “gente”. Otros lo llamamos “pueblo”.

Sencillamente… celebro la marcha, celebro la gente, celebro el acto (por más que el sonido era un desastre), no había grandes “columnas” … lo que indica que la gente que estaba, no era por ser “X” sino por ser “gente”. Nada menos… Es decir, no sé qué va a pasar con los de teflón (la Corte suprema). Quienes creemos que en democracia el único supremo es el “demos” (= pueblo) tenemos un problema con estos delincuentes. A lo mejor no esperamos demasiado de ellos (supondría dignidad, algo que es evidente que desconocen) pero sí podemos, al menos, esperar, proponer, pretender, exigir, simplemente “justicia” … Algo que, con estos perversos, es, sencillamente, un oxímoron. Pero, como decían muchos, se debe “militar lo imposible hasta que se vuelva inevitable”. Claro que en ese futuro que soñamos, ni Maqueda, ni Lorenzetti, ni Rosetti ni Rosenkratz tienen cabida. ¡Ninguna cabida! ¡Será justicia! (debería serlo).

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