FÚTBOL. La “justicia” de la FIFA es un bochorno con sobrados antecedentes

La FIFA es una organización mafiosa que no sólo protege a Mauricio Macri, sino que ha tenido entre sus directivos nada menos que a Henry Kissinger, acaso el mayor genocida de la mitad del siglo pasado y, a la vez, Premio Nobel de la Paz (concedido antes y después a otros asesinos, como Menajem Beguin y Barack Obama), y que organizó el mundial de 1934 en la Italia fascista; el Mundial de 1978 en complicidad con la dictadura genocida (inaugurado y clausurado en el estadio Monumental, a escasas cuadras de la ESMA, el principal centro clandestino de detención y exterminio de la ciudad de Buenos Aires), el mundial de 1994 en EEUU mientras sus tropas invadían Haití, y ahora lo hará en Qatar (luego de un proceso clamorosamente amañanado) dónde se construyen estadios con migrantes.

El mundial siguiente está planeado ocurra en México. Viendo lo que ocurrio en Querétaro, váyase a saber qué resolverá la FIFA.

esclavizados.

Pero hay un episodio que involucra de lleno al equipo de la Unión Soviética, del que el actual, sancionado, de la Federación Rusa es continuador. Sucedió en noviembre de 1973, dos meses y monedas después de que un cruento golpe de estado cívico-militar depusiera al presidente Salvador Allende. El 21 de noviembre de 1973 debía jugarse en el Estadio Nacional de Santiago, el segundo partido del repechaje entre Chile y la Unión Soviética que definía a uno de los pocos candidatos que faltaban clasificar para ocupar un lugar en el Campeonato Mundial de Alemania (1974). Era un escenario más que incómodo, porque el estadio de Santiago era, como todo el mundo sabía, literalmente un campo de concentración en el que, además, se había asesinado a prisioneros (por ejemplo, al cantautor Victor Jara, del que ofrecemos aquí el álbum que comienza por su canción más emblemática, Te recuerdo Amanda). Para entonces, aún permanecían allí más de 5.000 chilenos prisioneros/rehenes/secuestrados/desaparecidos. En estas circunstancias, La Federación de Fútbol de la URSS se negó a jugar en Chile proponiendo la alternativa de jugar en otro país. Pero la FIFA se negó rotundamente, envió comisión observadora al estadio Nacional de Santiago, comisión que dictaminó que el césped estaba en buen estado pero que no sintió necesario averiguar qué hacía tanta gente sentada en las tribunas un día que no había partido.

Así fue que el partido “se jugó” nomás en el estadio Nacional, luego de que se llevara a los prisioneros a pasar unas vacaciones forzosas en el desierto de Atacama. Se “jugó” con un solo equipo de once casacas rojas, las de la selección de Chile (se sabría tiempo después que tres jugadores que no querían prestarse a la farsa, fueron amenazados para que no desertaran). Se “jugaron” apenas 30 segundos, hasta que un jugador chileno introdujo la pelota en un arco desguarnecido y no hubo abrazos entre los avergonzados futbolistas. Y hablando de vegüenza, el “encuentro” quedó estigmatizado así: como “el partido de la vergüenza”, Lo cierto es que Chile participó del mundial de Alemania y la URSS no.

Esa es “la justicia” de la FIFA, que desde hace siete años, cuando eclosionó el Fifagate está controlada por los Estados Unidos.

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Amenizamos (es un decir) este posteo con el último álbum del cantautor Víctor Jara (ver abajo), que se inicia con su canción más emblemática, Te recuerdo Amanda. Jara fue asesinado en el Estadio Nacional de Chile luego de que le quebraran los dedos con los que tocaba la guitarra.

 

 

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