GOLPE SILENTE. Su objetivo de máxima sigue siendo Cristina

Muchos compañeres no terminan de creer que está en curso un golpe de estado silente, basado en la disparada del dólar ilegal y la búsqueda de una devaluación que pulverice aún más los salarios, y que una parte relevante del mismo, un objetivo de máxima, es tratar de meter presa o al menos invalidarla para su presentación como candidata la líder del movimiento nacional. Hugo Muleiro lo tiene claro.

Todo listo para el gran golpe judicial

Los medios opositores festejan con algarabía el fallo de la Corte, que conocieron y anticiparon hace varios meses, de rechazó todas las presentaciones de la defensa de Cristina Kirchner en el juicio por la obra pública, y ahora se regodean con tramos del alegato del fiscal y la condena que, anuncian una y otra vez, será dictada antes de fin de año.

El despliegue de este dispositivo de poder no contiene nada muy novedoso o  no visto en el periodismo de guerra: la colusión entre corporaciones mediáticas y una porción significativa de la justicia tiene largo y probado recorrido, pero esta vez traerá la muy esperada condena a la Vicepresidenta, para impactar en el proceso electoral hacia 2023.

Los mecanismos están a la vista con cierta alevosía: el fallo supremo había sido anunciado en títulos y columnas y solo faltaba la determinación del momento político más rendidor. Pero, producida la tan previsible resolución, la redactora Salinas se permitió titular: “Lo había anticipado Clarín”.

El funcionamiento como banda organizada, que empieza con publicaciones acusatorias y, más que eso, sentencias mediáticas, sigue con acciones y resoluciones de fiscales, jueces y tribunales que van cumpliendo puntillosamente los pasos previstos.

La estrella del momento es el fiscal Diego Luciani, quien o bien proporciona al batallón mediático los párrafos que va escribiendo o acaso los recibe al mismo tiempo que las y los redactores. Ya no parece un mito que los dictámenes contra el kirchnerismo salen de cuevas abogadiles al servicio de grandes oligarcas, entre ellos los mediáticos, que alivian el trabajo de jueces y fiscales.

Diego Luciani. Diríase que tiene telepatía con Magnetto y los editores de Clarín.

La Corte “despejó el camino” (título de tapa de Clarín), “allanó el camino” (título de tapa de La Nación), dio un “poderoso mensaje”, escribió Clarín, copiando aquello de la “gran señal de poder” que La Nación festejó cuando los supremos se apropiaron del Consejo de la Magistratura, en el golpe institucional que pisoteó las potestades del Congreso.

Una vez que los cortesanos orientaron acciones “hacia la dirección correcta”, en palabras del talibán Roa, de Clarín, entra en acción el peón Luciani, quien “está preparando una conmovedora exposición”, escribió Morales Solá. De esta supuesta sagacidad salta al grotesco cuando, sin contener sus anhelos, dice que “el alegato será una condena” (un abogado a la derecha, por favor).

Pero ni siquiera es original. Hace más de dos meses Van der Kooy había saboreado también que la acusación significará un golpe político del que la Vicepresidenta no podrá recuperarse. Y varias y varios columnistas ya saben que está decidida la condena, “antes de fin de año”.

Ella está “acorralada” (Morales Solá) y “empezará su pesadilla” (Di Marco) por el “severo alegato” (Van der Kooy) del fiscal, que hablará de sobreprecios de 65 por ciento en las obra adjudicadas (Salinas).

Amistades en el partido judicial para hacer oposición al Gobierno no le faltan a los tanques mediáticos: El juez y la fiscal que intervienen en el caso del “avión sospechoso”, “avión fantasma”, “avión terrorista” de Venezuela no paran de proporcionarles textos e imágenes, sin el menor sigilo en este asunto que sin embargo es definido como grave, “espionaje y terrorismo internacional”.

En este tema sí hubo un matiz diferenciado entre Clarín, La Nación e Infobae: Carlos Pagni publicó que esta es una operación destinada a impedir que Joe Biden avance en un acuerdo con Irán por el programa nuclear, que desde hace dos décadas es usado para mantener viva la hipótesis de conflicto en la región, en tándem con los sucesivos regímenes israelíes. También para que los halcones –sin distinción de partidos- le corten el paso en el acercamiento a Venezuela. Si Pagni acierta con su inteligencia, los daños causados al Gobierno argentino serían apenas un beneficio colateral.

La intervención de Cristina Kirchner en la CTA tuvo las reacciones que siempre recibe “esa mujer”, como la llama Van der Kooy: todo cuanto dijo, y en especial las definiciones sobre planes sociales, fue para hacerle daño a amigos del Presidente, o para ayudar a La Cámpora, o ambas cosas. Es que el “doctor” de TN ya lo había diagnosticado: ella es mala, mala, mala.

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