Gran acto de contricción y reconciliación con todos los santos del cielo

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Padre, arrepiéntome de haber dejado en los últimos tiempos de lado a tus intermediarios e intercesores por meras cuestiones mundanas. Estoy arrepentido y prometo redimirme seguidamente con una entrega ómnibus de sus vidas ejemplares. Y vosotros, pecadores, seguidme en la contricción y visitad Todos los santos del cielo si quereís evitar ser arrojados al fuego del averno y ganaros de yapa una indulgencia plenaria, un pasaporte a la vera del Señor. Amén.  JJS

27 de octubre

Ivo Helory

Abogado de los pobres, m. hacia 1303

 

Santo por mandato familiar, a los 14 años pudo asistir a la Universidad de París, donde sus disolutos compañeros de estudio pretendieron seducirlo, llevarlo por el camino de la perdición y vaya uno a saber qué, pero todos sus intentos fueron vanos, de manera que regresó a su Bretaña natal convertido en letrado y sacerdote.

 

Párroco en  de Louannec, debido a su especial preocupación por los débiles y humildes, a quienes defendía sin exigir contraprestación, fue pronto conocido como «abogado de los pobres».

 

 

En una ocasión llegó a su parroquia un mendigo leproso. Ivo lo invitó a su mesa, para darle de comer y beber. De repente, el mendigo resplandeció como una estrella y desapareció con estas palabras: «La paz sea contigo». A nadie cupo la menor duda de que se trataba del mismísimo Jesucristo.

 

Patrono de los abogados, notarios y párrocos, protege a los pobres y a los huérfanos y se lo invoca para el buen resultado de un proceso judicial.

 


Comparte su día con el monje Abban, que hambriento de santidad, fundó tres monasterios en Irlanda, lo que demuestra que jamás estuvo ahíto, y con Vicente, joven castellano martirizado en Ávila de quien sus hermanas Cristeta y Sabina podrían habernos contado su vida, de no haber muerto junto a él.

 

Publicado por Abelardo Santiago 

26 de octubre

Amando 

Obispo, 594-684

 

De noble linaje, en plena juventud abandonó su casa y, pese a la oposición familiar, se hizo monje cerca de Tours. Tras una inspiración divina, se acercó a Bourges donde a fin de aplacar su incontrolable sensualidad, vivió quince años encerrado en una celda junto a los muros de la ciudad, en contemplación y ascesis, alimentándose sólo a base de agua y pan de cebada. Cuando ya no tenía deseos de nada, una Voz le ordenó predicar el evangelio entre las clases bajas del pueblo galo, percudidas por el paganismo.

 

A pesar de que el rey Clotario II reconoció sus dotes y lo invistió con la dignidad episcopal, el endurecido ánimo de los paganos resultó impermeable a cualquier enseñanza. Luego de ser insultado, escarnecido, maltratado y arrojado por enésima vez al río Escalda, Amando se construyó una celda junto a las murallas de la ciudad de Tournay y retomó su antigua vida eremítica.

 


Vegetó ahí varios años ante la indiferencia general hasta que en una oportunidad, en la que le fuera negado el indulto que pidió para un condenado a muerte, en la noche de la ejecución cortó la cuerda de la que pendía el infeliz y llevó el cadáver a su celda. Lejos de comérselo, como hubiera hecho cualquier otro sometido a su misma dieta, oró hasta la mañana, cuando al contacto del primer rayo de luz, el difunto comenzó a respirar y pronto abandonó la celda. Si bien nadie pudo dar con el ahorcado, que había huido prestamente de la región, el acontecimiento impresionó tan profundamente al pueblo que a partir de entonces las conversiones se hicieron numerorísimas.

 

Patrono de los cerveceros, su día es también el 6 de febrero, y no debe confundírselo con otro Amando, también obispo, pero de Worms, cuya fiesta se celebra también el 26 de octubre, pero no el 6 de febrero.

Publicado por Abelardo Santiago 

25 de octubre

Crispín y Crispiniano 

Mártires, m. en 287

 

Diestros zapateros cristianos a los que la leyenda sigue sus pasos de Roma a Soissons, donde pronto los clientes comenzaron a acudir en masa a su taller. Siempre dispuestos a bromear, contaban divertidas historias en las que acababan ridiculizando la idolatría. Tanta era su habilidad que en poco tiempo, hombres y mujeres de diversa condición estuvieron dispuestos a bautizarse y constituyeron una comunidad.

 

Denunciados por los sacerdotes paganos, Crispín y Crispiniano confesaron su fe ante el prefecto Riccio Varo, quien ordenó flagelarlos, sumergirlos en plomo hirviendo y decapitarlos, para finalmente arrojar lo que quedara de ellos a las alimañas. Sin embargo, un piadoso cristiano recogió sus cuerpos intactos y les dio sepultura, en el lugar exacto en el que siglos después fue erigida de iglesia de Soissons.

Su veneración fue impulsada en el siglo XVII por Enrique Buch, que creó una piadosa hermandad de zapateros remendones, poniéndola bajo la protección de Crispín y Crispián

 


Patronos de los zapateros, sastres y tejedores, por extensión protegen también a guanteros, peleteros y curtidores de piel.

 


Comparten el día con Tabita, tejedora de Jaffa resucitada por san Pedro y con Crisanto, a quien la filosofía condujo al evangelio y el evangelio al martirio, no sin que antes él mismo condujera por ese camino a sus amigos Darío, Claudio y Jasón.

 

Publicado por Abelardo Santiago 

24 de octubre

Antonio María Claret

Obispo y fundador, 1807 – 1870

 

 

Tejedor catalán, hijo y nieto de tejedores catalanes, alumno en la escuela nocturna de Sallent, aprendió latín, francés y el oficio de impresor antes de cursar sus estudios superiores en la escuela de Cristo, en la que había hecho su preescolar a los cinco años. Fue entonces que propició su primer milagro: cuando debido a su delicada salud tomaba baños de mar, una ola lo arrastró hacia las profundidades, hasta que se le apareció la Virgen, quien, tras subirlo a la superficie, lo subió a su manto y lo trasladó de regreso a la playa.

 

A los veinte años dejó su profesión de tejedor y se trasladó a Roma con la idea de hacerse sacerdote y misionero. No pudiendo profesar los votos de la Compañía de Jesús, regresó a Sallent y fundó la congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, más conocidos como padres claretianos.

 


A poco de la fundación, el Demonio le dejó una carta autógrafa en la que le decía: «Estarás contento, ladrón: te han hecho obispo».

 


Dicho y hecho: a pesar de todos sus esfuerzos por renunciar a la dignidad episcopal, lo que era lógico y razonable sabiendo de donde venía, el papa en persona le ordenó aceptar el nombramiento de arzobispo de Santiago de Cuba.

 


Su predicación en el decadente ambiente de la isla le granjeó numerosos enemigos y varios intentos de acabar con su vida, entre ellos el ocurrido en Holguín, donde un embozado le apuñaló la cara y el brazo con el que había procurado defenderse. No sólo no murió sino que al notar que la cicatriz fue tomando la forma de la imagen de la Inmaculada, su espíritu apostólico se enardeció aún más.

 

Se libró de sus potenciales homicidad cuando se lo llamó a Madrid como confesor de la reina Isabel III de Borbón, quien fue destronada diez años después, obligando al santo a buscar refugio en Francia.

 

Tuvo todavía tiempo de participar del Concilio Vaticano I, pero totalmente consumido a la edad de sesenta y dos años, entregó su espíritu al Señor y su cuerpo a los gusanos en la abadía de Fonfroide un 24 de octubre de 1870.

 


Beatificado por Pío XI el 25 de febrero de 1934 y canonizado por Pío XII el 7 de mayo de 1950, protege a los hilanderos y tejedores casi tanto como a los misioneros claretianos, a la Congregación de las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas y, sin que se sepa muy bien por qué, a las islas Canarias.

 

Lo que queda de él descansa en la catedral de Vic.

 

 

23 de octubre

Pedro Pascual

Obispo y mártir,  1227 – 1300

Bautizado Pedro en homenaje a Pedro Nolasco, a quien sus padres –estériles ambos– se encomendaron en el acto de concebirlo, se ordenó sacerdote en París, donde fue compañero de estudios de san Buenaventura y Santo Tomás de Aquino.

 


De regreso en España, ingresó en la orden de la Merced y se dedicó a la redención de cristianos que habían sido cautivos por los árabes. Obispo electo en 1294 por la diócesis de Jaen y confirmado por el papa Bonifacio VIII en 1296, concibió tan acuciante como irracional necesidad de convertir a los musulmanes, que éstos no tuvieron más remedio que cerrarle la boca cortándole la cabeza. Ocurrió en Granada un 6 de diciembre del año 1300.

 


Desde que fue canonizado el 14 de agosto de 1670 por Clemente X es tenido por patrono de los estudiantes mercedarios y, por extensión, protege a los estudiantes en general, sin distinción de orden religiosa.

 

Publicado por Abelardo Santiago

22 de octubre

Cordula

Virgen y mártir, m. hacia 238, 386 o 453

 

Una de las once mil vírgenes que acompañaban a santa Úrsula, durante la masacre de sus compañeras se ocultó en las cámaras inferiores del barco que las transportaba. A la mañana siguiente, avergonzada de su temor y arrepentida de su proceder, se presentó voluntariamente ante los hunos, que la mataron con la misma saña y alevosía que a las otras vírgenes.

 

Dícese que uno de los cadáveres hallados siglos después en las cercanías de Colonia le fue entregado a un abad de la ciudad como regalo de una abadesa. El religioso había prometido enterrar las sagradas reliquias en un féretro de plata, pero, en su indolencia, las dejó un año entero en un ataúd de madera sobre el altar, hasta que un día, durante los maitines, se abrió la tapa del ataúd, la osamenta descendió del altar y, tras abrirse camino por entre los espantados monjes, desapareció.

 

El abad, arrepentido de su desidia y negligencia, prometió humildemente que encargaría el féretro de plata si la abadesa le devolvía aquella o alguna otra de las once mil vírgenes, más todo fue en vano.

 

Pudo comprobarse que se trataba de sus restos y no de otra virgen cuando Cordula se apareció ante santa Helmtrudis de Neuenheerse y le pidió que su festividad se celebrara el día siguiente al de santa Úrsula, ya que había muerto un día más tarde.

 

Comparte su día y la veneración de los fieles con la virgen Cándida, con quien también compartió el martirio.

 

El culto de Cordula comenzó en Colonia en el siglo X, pero sea porque huyó de su féretro o por cualquier otro motivo, las reliquias se perdieron y volvieron a descubrir más de una vez, de modo que en el siglo XVII hasta doce iglesias diferentes decían tener el cuerpo o la cabeza de la santa, entre ellas el Tempio Malatestiano de Rimini, la catedral de Lanciano y la catedral de Tortosa, donde se asegura que los cráneos de ambas mártires yacen en la sacristía luego de que en 1351 fueran remitidos por el arzobispo de Colonia.

 

Patronas de Tortosa, protegieron la ciudad en 1605 durante una espectacular crecida del Ebro.

 


Se la invoca para encontrar personas, objetos y animales perdidos, rogándole con devoción: «Santa Cordulita, santa Cordulita, haz que se me aparezca ahorita».

Publicado por Abelardo Santiago

 

21 de octubre

Úrsula y las once mil vírgenes

 

Mártires, m. hacia 238, 386 o 453

 

Es la de la bella princesa bretona Úrsula una historia sorprendente que da acabada cuenta del poder de la Fe.
Prometida en casamiento a un poderoso y pagano príncipe inglés, ella puso condiciones: diez vírgenes inglesas, acompañadas cada una de mil castas asistentas, debían convertirse al cristianismo y marchar con ella en peregrinación a Roma. Además, los ingleses debían proveerle mil criadas (también vírgenes) para su servicio personal. Para sorpresa de Ursula, el príncipe aceptó.

Reunir semejante contingente no ha de haber sido tarea fácil, pero la voz había corrido más allá de las fronteras, y vírgenes de todos los países comenzaron a llegar a la corte britana. Una vez que todas se hubieran convertido a la Fe y pacientemente verificada su condición, Úrsula dio orden de partir.

El rumbo elegido resulta harto sospechoso, ya que en vez de ir
hacia el sur y entrar al Mediterráneo, las vírgenes zarparon rumbo al norte. Pero el piloto era nada menos que un ángel, y en apenas un día las llevó hasta Colonia.
En Colonia, el ángel informó secretamente a Úrsula del trágico final que el Señor había reservado a las vírgenes. Úrsula guardó el secreto, revelando la confidencia únicamente al papa Ciriaco. Pero eso ocurrió recién al día siguiente, en Roma, a la que llegaron en tiempo record después de remontar el Rin hasta Basilea y de ahí marchar un par de miles de kilómetros a pie hasta el Vaticano.

Ciriaco, quien sería eliminado de la lista de papas por «impulsivo», decidió sumarse a la comitiva de vírgenes y sufrir con ellas el
martirio anunciado. Éste tuvo lugar cuando en el viaje de regreso encontraron Colonia asediada por un ejército de hunos. Ver a las once mil vírgenes y ponerse a aullar fue para los hunos un solo acto, mas las doncellas defendieron a brazo partido su inocencia y fueron salvajemente asesinadas en una matanza poco menos que espectacular.

 

De Ciriaco nada se sabe, pero es de presumir que también se resistió. Sólo Ursula salió ilesa: admirados de su hermosura, los hunos la habían reservado para su príncipe, quien figura en La Leyenda Dorada con el nombre de Julio, pero siendo huno debía llamarse de cualquier otra forma.

El huno intentó consolar a Úrsula de la muerte de sus compañeras y, con engañosas palabras intentó hacerla suya. La santa rechazó enérgicamente la proposición, por lo que el huno sacó una flecha de su carcaj y la asesinó. Ocurrió entonces que, presa de un repentino pánico, la horda asiática emprendió la huída, salvándose así Colonia de una segura destrucción.

Los agradecidos habitantes dieron sepultura a los cuerpos de las mártires y erigieron una iglesia en ese mismo sitio.

 

Siempre existieron dudas respecto a la veracidad de esta edificante historia (la propia Leyenda Dorada no sabe si datarla en el año 258 o en el 452) pero en 1155 muchos miles de huesos fueron descubiertos en el sitio donde la masacre habría tenido lugar.

Debido al éxito con que veló por las muchachas a su cuidado, Ursula es venerada como protectora de las jóvenes estudiantes de las escuelas religiosas.


Se la invoca para un matrimonio favorable y una muerte bienaventurada. Su intervención es decisiva en casos de guerra, enfermedad infantil y penas del purgatorio.

 


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