GUERRA EN UCRANIA: Declaración del Embajador de Rusia en Argentina Dmitry Feoktistov acerca de  la censura y las mentiras mediaticas

y el masivo envóo de armamento de los Estados Unidos y sus estados vasallos a los neonazis ucranianos. Yapa: La propuesta del Instituto del Libro de Ucrania de eliminar todos los libros en ruso.

Últimamente los medios de comunicación mundiales, incluyendo los argentinos, escriben mucho sobre la situación en Ucrania. Sin embargo, a menudo hacen caso omiso de la cuestión de los amplios suministros de armas modernas a este país por parte de los Estados Unidos y otros estados occidentales.La Embajada de la Federación de Rusia elaboró una información detallada al respecto con el fin de difundirla posteriormente en los medios de comunicación. Sin embargo, los periódicos centrales y los portales digitales, a los que remitimos dicho material, rechazaron su publicación.Teniendo en cuenta la importancia excepcional del mencionado asunto quisiera señalarlo a la atención de las autoridades y el público de la República Argentina.

Desde el inicio de la crisis en Ucrania en 2014, Estados Unidos y sus aliados han tomado una decisión peligrosa y criminal. En vez de instar al régimen de Kiev, que asumió al poder tras el golpe de estado, a que cumpla estrictamente los acuerdos de Minsk, decidieron usar todos los medios para ponerlo en contra de Rusia y al mismo tiempo “bombearlo” (entiendo que quiere decir aprovisionarlo, N. del E.) con armas modernas.Precisamente con el uso de estas mismas armas se cometieron actos de genocidio contra la población civil de Donetsk y Lugansk durante ocho largos años. Hemos entregado pruebas documentales de los crímenes de los nacionalistas ucranianos a nuestros socios extranjeros, incluida Argentina.Desde 2014, los Estados Unidos han estado enviando activamente sistemas para contrarrestar el fuego de mortero y vehículos militares a Ucrania. Desde 2018, el volumen de entregas ha aumentado, las armas letales han entrado en el país, incluidos los sistemas de misiles antitanque Javelin.

Después de que Rusia inició la operación militar especial para proteger Donbás en febrero de 2022, Kiev comenzó a aceptar armas, municiones y equipos militares occidentales casi a diario.

Hasta el 6 de mayo, solo los estadounidenses han enviado ayuda militar por valor de 3.800 millones de dólares a Ucrania. Se establecieron entregas periódicas de sistemas antitanques y antiaéreos, armas pequeñas, municiones, chalecos antibalas y equipo relacionado. A éstos siguieron los transportes blindados de personal M113, los helicópteros Mi-8, los drones “kamikaze” Switchblade, los radares de contrabatería AN/TPQ-36 y los obuses M777 de 155 mm.

El 22 de abril, Washington anunció la entrega a Ucrania de los sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad HIMARS y M270 MLRS, y el 2 de mayo, alrededor de 5 mil sistemas antitanque Javelin.

Los países de la Unión Europea también se han convertido en una generosa fuente de ayuda militar para Ucrania. Este mes, se anunció la intención de llevar el monto total de la ayuda relevante de la UE a 2 mil millones de euros.

La cooperación activa se lleva a cabo a través de canales bilaterales. Alemania, Australia, Canadá, Polonia, la República Checa, Dinamarca, Suecia, Noruega y otros estados occidentales entregan regularmente armas, incluidas armas letales, equipos y municiones a los militantes del régimen neonazi.

Los volúmenes son asombrosos: junto con sus aliados los EE. UU. ya han suministrado más de 60 000 sistemas antitanque y más de 25 000 sistemas portátiles de defensa aérea a Ucrania.Pero para algunos, esto parece no ser suficiente. Cada día se anuncian más y más nuevos créditos. El 7 de mayo de 2022, el Reino Unido anunció un paquete de 1.300 millones de libras esterlinas a Kiev para gastar en artillería de largo alcance, misiles antibuque y vehículos aéreos no tripulados.

El 21 de mayo, el presidente de los Estados Unidos firmó un proyecto de ley sobre un paquete de Ayuda Récord de 40.000 millones de dólares para Ucrania. De este monto, 20 mil millones serán dirigidos directamente a las necesidades militares: artillería de largo alcance, radares y otros equipos. Hay información sobre los planes de Washington para suministrar a Kiev los modernos misiles antibuque Harpoon y Naval Strike Missile.

Habiendo acelerado el volante del complejo industrial militar, Estados Unidos recordó tal herramienta como Lend-Lease. Durante la Segunda Guerra Mundial, este programa tenía como objetivo ayudar a los aliados de la coalición anti-Hitler, incluida la URSS. Paradójicamente, hoy en día el Lend-Lease se utiliza para apoyar a los herederos ideológicos de Hitler que literalmente son los nazis ucranianos.

El Occidente colectivo aboga por la paz y un arreglo político en Ucrania solo con palabras. En realidad, sigue echando leña al fuego de la conflagración iniciada por las autoridades de Kiev. Es evidente la falta de escrúpulos, hipocresía e inmoralidad de los políticos, cuyo verdadero objetivo es prolongar la “guerra proxy” contra nuestro país, llevada a cabo por las manos de los ucranianos.

Pero han olvidado en las capitales occidentales que Rusia nunca pierde.

Las autoridades de Ucrania proponen eliminar 100 millones de libros rusos de sus bibliotecas

La iniciativa, que incluye obras de “propaganda rusa” pero también clásicos de la literatura universal, significaría la pérdida de la mitad de los libros del acervo público del país.

Guerra y paz, la novela anti-bélica del autor ruso Lev Tolstoi, sería uno de los títulos censurados por decisión del Instituto del Libro de Ucrania.La novela anti-bélica del autor ruso de Tolstoi, sería uno de los títulos censurados por decisión del Instituto del Libro de Ucrania.

EFE

“Los libros son un arma: tanto para atacar como para defenderse”, dijo este lunes Oleksandra Koval, la directora del Instituto del Libro de Ucrania, en una entrevista con la agencia Interfax en la que defendió la necesidad de retirar de las bibliotecas públicas del país “más de 100 millones” de libros de autores rusos, entre ellos clásicos de la literatura mundial.

Ante la invasión rusa de Ucrania, de la que este martes se cumplen ya tres meses y que generó, entre otras cosas, más de 5 millones de ciudadanos desplazados, Koval afirmó que lo más urgente es confiscar volúmenes que contengan “narrativas imperiales y propaganda a favor de la violencia y de políticas chovinistas prorrusas”.

Desde su cargo como directora del Instituto del Libro de Ucrania, que depende del Ministerio de Cultura de ese país, aspira a que la “literatura ideológicamente dañina” de tiempos soviéticos, tanto en ruso como en ucraniano, así como los libros “anti-ucranianos”, sea retirada antes de fin de año.

De todos modos, a pesar de la fuerte oposición que una medida de semejante magnitud pueda generar, Koval sostiene que, en una segunda ronda, también deberían ser retirados libros de autores contemporáneos rusos publicados después de 1991, inclusive aquellos de géneros como la novela romántica, las historias de detectives o los libros infantiles.

Oleksandra Koval, directora del Instituto del Libro de UcraniaOleksandra Koval, directora del Instituto del Libro de Ucrania

 

También apuntó contra obras consideradas clásicos de la literatura, como las de Pushkin, Dostoyevski o Tolstoi, cuyo libro más conocido es, irónicamente, la novela anti-bélica Guerra y paz. Para Koval, “no es cierto” que se trate de libros “en el pináculo de la literatura mundial”, creencia que atribuye a su inclusión en las currículas escolares. “Es un requisito evidente de nuestro tiempo”, argumentó.

Según la directora del Instituto del Libro, se trata de libros “muy dañinos”, que pueden “afectar los puntos de vista de la gente”, por lo que su opinión personal es que habría que retirarlos de las bibliotecas públicas y de las escuelas y en todo caso ser estudiados por “expertos”.

De llevarse a cabo, la retirada de obras de “propaganda rusa” reduciría los catálogos de las bibliotecas públicas en unos 100 millones de volúmenes, lo que representa la mitad del total. De acuerdo con Interfax, el Ministerio de Cultura de Ucrania está trabajando en la retirada de las obras clasificadas como propaganda prorrusa de las bibliotecas, que serán catalogadas como papel de desecho.

Para justificar la censura, Koval afirmó que durante la guerra no es recomendable que exista acceso a volúmenes “con connotaciones ideológicas” cuyos autores adopten “posturas anti-ucranianas”, ya que podrían empujar a los lectores a aprobar estas posiciones.

En la entrevista, Koval denunció que, desde el comienzo de la guerra el 24 de febrero, la invasión rusa “destruyó al menos 60 librerías en Ucrania y ocupó otras 4 mil”. De todos modos, aunque la directora del Instituto del Libro cree que los números son incluso más alarmantes, sostiene que son solo una aproximación ya que no todos los gobiernos locales, en particular los más afectados por la guerra, pudieron brindar la información necesaria.

“En las noticias vi cómo los rusos entran a las librerías y se llevan, a quién sabe dónde, todos los libros escritos en ucraniano. Pero ahora no es momento de reunir estadísticas porque la situación cambia a cada minuto. Lo que está claro es que quienes pretenden ocupar Ucrania ven la literatura como una amenaza en sí misma, lo cual solo refuerza el poder de los libros”, dijo Koval.

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