CONFLICTO RUSIA – UCRANIA. “Iniciar una guerra nuclear es una locura” dice ex senador republicano y coronel retirado de la US Army

Dueño de una envidiable capacidad de trabajo, Gabriel Fernández se ha abocado en los últimos tiempos a estudiar, analizar y exponer las implicancias de la guerra en Europa. En estas notas (la segunda y todavía más de fondo, preludió a la que aquí publicamos primera, y la ponemos a continuación, es imperdible y concluye de una manera tan veraz como sobrecogedora) se dedica a las consecuencias más obvias de las repercusiones económicas del conflicto y al peligro –muy real y concreto– de que derive en una conflagración nuclear. Que es como decir en el fin de la vida en el planeta, al menos tal cual la hemos conocido: Porque dicen que las cucarachas y otros insectos sobrevivirán.

FUENTES SEGURAS

Lo que debe salir a la luz

Rusia y China construyen una infraestructura que potenciará la Multipolaridad. La amenaza nuclear, vigente

 

Petróleo, gas, carbón. Los datos reales. La infraestructura alternativa que construye Rusia. El apoyo de China para garantizar la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El sentido profundo de la acción del bloque anglosajón, narrado por un militar estadounidense.

 

POR GABRIEL FERNÁNDEZ / RADIO GRÁFICA / LA SEÑAL MEDIOS / SINDICAL FEDERAL

Un recorrido con datos precisos puede brindar claridad al panorama económico del conflicto en Eurasia. La mirada facilitará a los interesados, sea cual fuere su preferencia, elementos destinados a comprender el potencial de los involucrados y su influencia sobre el resto. Los interrogantes se dirigen a dos temas básicos: cómo puede conseguir Europa reemplazar los combustibles rusos y cómo lograría la Federación de Rusia nuevos mercados si el vínculo comercial se quiebra por bastante tiempo. En el cierre, una explosión desde adentro.

CALIDEZ. En la ecuación hay muchos factores. China –desde ya-, Turquía, Alemania, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Qatar, las naciones de Asia Central y hasta Oceanía, entre tantos. Es que el asunto del cambio climático (y su ariete, el calentamiento global), suena bien etéreo e inasible cuando cae la noche y es preciso calefaccionar millones de hogares. En la misma dirección, las energías alternas y las más potentes en desarrollo no alcanzan para relevar de un saque los combustibles fósiles a la hora de poner en marcha la producción.

The Washington Post admitió días atrás que en realidad “no hay suficientes alternativas a corto plazo para los hidrocarburos rusos” y no se podrá “evitar un gran dolor económico durante el próximo invierno si Moscú corta los suministros”. En este punto, blanco sobre negro: “En casi todos los escenarios, los próximos 18 meses van a ser una época angustiosa para Europa, ya que las repercusiones de los altos precios afectan en todo el mundo y los gobiernos luchan por alimentar sus fábricas, calentar sus hogares y mantener sus centrales eléctricas en funcionamiento”.

La Comisión Europea, que cuando deja de lado el festival de declaraciones extemporáneas aporta algunas certezas, estimó que seguirá dependiendo de los hidrocarburos rusos hasta 2027, pese a las sanciones destinadas a cesar cuanto antes los negocios con Moscú. Sus expertos apuntaron que no se podrá reducir la dependencia de gas ruso en más del 20 por ciento este año. En consonancia, la Agencia Internacional de Energía indicó que con grandes esfuerzos económicos, el Viejo Continente podría obtener 30 millones de metros cúbicos de fuentes no rusas. Si, un gran esfuerzo, porque además tendrá que abonar gas y petróleo a precio de oro.

La idea deslizada por los propagandistas para insuflar optimismo a la acción de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) impulsada por el bloque anglosajón contra Rusia en Ucrania es que la potencia liderada por Vladimir Putin se quedará sin recursos al carecer de compradores. Sin embargo, ya se acordó alzar los suministros a China a través del gasoducto Power of Siberia: de los 10.000 millones de metros cúbicos actuales se crecerá hacia los 38.000. El gigante energético ruso Gazrprom ya informó este mes que las exportaciones por esa vía crecieron casi en un 60 % entre enero y abril, en comparación con el mismo plazo del año pasado.

En simultáneo, Gazprom firmó días atrás un contrato para el diseño de un gasoducto que permitirá suministrar a China a través de Mongolia cerca de 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año. Se estima que los trabajos de construcción arrancarán en 2024, mientras que su lanzamiento está previsto para 2027-2028. “Los volúmenes de las exportaciones rusas que actualmente fluyen hacia Europa pueden redirigirse a la región de Asia-Pacífico en su totalidad, lo cual exigirá un desarrollo activo de la infraestructura de exportación: la construcción de nuevos gasoductos y plantas de gas licuado”, informó el experto de Vygon Consulting, Iván Timonin. Vygon Consulting es un think tank moscovita que asesora al Gobierno.

Además del cambio en la política energética de Europa, han surgido factores de mercado que empujan a esa reorientación afirma Timonin: en 2025 más de la mitad del crecimiento de la demanda mundial de gas natural procederá de los países asiáticos, en especial de China e India, señala. En total, el consumo de gas en Asia-Pacífico aumentará en unos 160.000 millones de metros cúbicos con respecto a los niveles actuales hasta 2025, precisó.

Durante el promocionado cónclave virtual efectuado la semana pasada por el presidente norteamericano con el ASEAN, Joseph Biden afirmó que sus miembros podrán contar con gas… si lo abonan a un precio conveniente.

Pero hay más. El gasoducto Soyuz Vostok, que conectará a Rusia con China atravesando el territorio de Mongolia, permitirá suministrar anualmente millones de metros cúbicos de gas al gigante asiático, anticipó el miércoles reciente el jefe de Gazprom, Alexéi Miller: “El proyecto del gasoducto Soyuz Vostok es de una escala muy grande. Será la extensión del gasoducto ruso Power of Siberia 2 y permitirá suministrar cerca de 50.000 millones de metros cúbicos de gas anualmente al mercado chino, que es el que crece más rápidamente en el mundo”, aseguró.

En este contexto, el presidente mongol, Ujnaagiin Jurelsuj, subrayó que el proyecto ofrece beneficios económicos para las tres partes. “Este proyecto es mutuamente beneficioso tanto para Rusia como para China y Mongolia. En otras palabras, es un proyecto de escala euroasiática y sin duda tiene una gran importancia, dado que puede suministrar las riquezas naturales de Rusia a su socio económico: China”, indicó. Con ideas más claras que su nombre, señaló que el gas ruso no solamente supondrá una nueva dirección en la cooperación energética entre los países, sino que ayudará también a luchar contra los efectos negativos del cambio climático.

Según Gazprom, la longitud total del gasoducto Soyuz Vostok será de 962,9 kilómetros. El proyecto prevé también la construcción de cinco instalaciones de compresión. “Con la conclusión del estudio de viabilidad, hemos pasado una etapa muy importante para la realización del proyecto y, al mismo tiempo, es el inicio de una nueva etapa. Es la transición hacia la fase de planificación”, señaló Miller. El presidente de Mongolia detalló que la conducción pasará por el territorio de cinco provincias del país, incluidas las proximidades de la capital, Ulán Bator, por lo que impulsará también el desarrollo regional.

Otra de las opciones para Moscú en caso de perder el mercado europeo, es aumentar los suministros a Turquía, país que desdeñó las sanciones antirrusas y rechaza la ampliación de la OTAN. Las capacidades de los gasoductos Turkish Stream y Blue Stream, que atraviesan el mar Negro, ya fueron cargados con 27.000 millones de metros cúbicos.

 

FOCOS. Como observará el lector, cuando se apaga la luz de la propaganda occidental, se enciende el poder de la realidad. Mientras toda esta planificación se despliega, la OTAN sigue presionando para que las naciones rechacen las importaciones de combustibles desde Rusia. El otro problema es que la Unión Europea depende en más de un 40 % de Rusia en su consumo de petróleo, según la Agencia Internacional de Energía. El bloque está considerando prohibir las importaciones de petróleo ruso y se ha comprometido a reducir en dos tercios su dependencia del gas ruso este año, y de forma completa para antes de 2030, sustituyéndolo con suministros de otros proveedores y energías renovables.

En promedio, la UE consume cerca de 400.000 millones de metros cúbicos al año, de los cuales recibe unos 155.000 por gasoductos desde Rusia. El segundo mayor proveedor es Noruega que normalmente satisface entre el 20 % y el 25 % del consumo europeo. El país escandinavo transportó 114.000 millones de metros cúbicos desde el mar del Norte el año pasado. Europa también recibe gas natural licuado de Qatar, los Estados Unidos, Nigeria, Argelia y Azerbaiyán.

Nadie se queda quieto. Según un borrador de estrategia energética de la UE al que tuvo acceso Bloomberg, el bloque planea reforzar su cooperación energética con varios países de África con el fin de sustituir las importaciones de gas y petróleo rusos. Conforme al documento, países como Nigeria, Senegal y Angola disponen de un gran potencial aún sin explotar de gas natural licuado. La Comisión Europea –órgano ejecutivo de la UE– planea comunicar este compromiso energético externo en breve.

 

NÚMEROS. Veamos los datos duros surgidos del ascenso de las potencias multipolares y las dificultades de las economías gobernadas por las corporaciones financieras. El lector podrá observar que el relevo de destinos configurará un enorme desafío de construcción de infraestructuras para Rusia y debe incluir en el análisis que China necesita el despliegue de esas obras para garantizar la plasmación de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que ya cuenta con enorme cantidad de adherentes. Si las presiones del bloque anglosajón persisten, es probable que entre la trama de aprovisionamiento que está construyendo Rusia y la red comercial que viene emplazando China, el resultado de la guerra de Ucrania sea una potenciación del bloque euroasiático y un fortalecimiento de la Multipolaridad.

De allí que en la edición anterior de nuestras Fuentes hayamos indicado que, con el curso de los acontecimientos y la ausencia de opciones plenas para la OTAN, el intento de cortar de un tajo nuclear el proceso en marcha (léase utilizar armas nucleares, ver la nota siguiente abajo. N. del E.) se encuentre dentro de las posibilidades barajadas por Occidente.

PRINCIPALES PRODUCTORES DE PETRÓLEO. En 2020, Rusia era el tercer mayor productor mundial de petróleo crudo después de Estados Unidos y Arabia Saudita. Sobre 2021 pasó a ser el segundo al producir 9,7 millones de barriles. La nación euroasiática exporta casi la mitad del total de petróleo que produce: 5 millones de barriles diarios fueron enviados al extranjero en 2020.

Europa es el principal mercado de Rusia para sus exportaciones de petróleo y gas natural y, por ende, su principal fuente de ingresos. En 2020, Rusia exportó 48 por ciento de su crudo a los países europeos, particularmente a Alemania (11%), Países Bajos (11%) y Polonia (7%). Otros receptores importantes del petróleo ruso son Finlandia (4%), Eslovaquia (2%), Italia (2%), Lituania (2%) y Hungría (2%).

Mientras que el 42% fue enviado a Asia y Oceanía y 31% a China. En la misma región, Corea del Sur recibió el 6% de las exportaciones de petróleo de Rusia, y Japón el 2%.

Otros países de Europa y Eurasia recibieron el 9%.

Y alrededor del 1% de las exportaciones totales de crudo de Rusia en 2020 fueron a Estados Unidos.

COMPRAS DE LA UE A RUSIA. Al mismo tiempo, en 2021 una parte significativa de las importaciones de petróleo y gas de la UE  provinieron de Rusia: el 27% de las importaciones de petróleo del bloque de 27 países. Rusia también suministra el 46% de las importaciones de carbón de la UE.

Europa también fue ese año el destino del 72 por ciento de las exportaciones de gas de Rusia. Alemania (16%), Italia (12%) y Francia (8%) lideraron el consumo, seguidos por Turquía (6%), Países Bajos (5%), Austria (5%), Polonia (4%), Reino Unido (4%) y Hungría (4%).

Asia y Oceanía recibieron el 11% de las exportaciones, destacándose China (5%) y Japón (4%).

Mientras, el resto de Europa y Eurasia recibieron el 17% de las exportaciones de gas rusas, destacándose Belarús (8%) y Kazajistán (5%).

EXPORTACIONES DE CARBÓN. En 2019 Rusia produjo 482 millones de toneladas de carbón. Es el sexto mayor productor del mundo, por detrás de China, India, Estados Unidos e Indonesia. Sus reservas, estimadas en 179.000 millones de toneladas, son las segundas más importantes del planeta.

Rusia exporta este combustible a Asia y Oceanía (54% del total). Entre los principales compradores se destacan China (17%), Corea del Sur (12%) y Japón (10%).

Europa recibe el 31% de las exportaciones rusas de carbón, destacándose entre los compradores Turquía (7%), Alemania (7%), Países Bajos (5%) y también Ucrania (5%), ahora en guerra con Rusia.

EL PETRÓLEO IMPORTADO POR ESTADOS UNIDOS. Aproximadamente el 8 por ciento de las importaciones de hidrocarburos de EE.UU. provinieron de Rusia en 2021, de las cuáles solo alrededor del 3% era petróleo crudo. Ese año, EE.UU. le compró cerca de 245,2 millones de barriles de crudo y productos petroleros, su mayor nivel desde 1995, cuando comenzaron a registrarse esas operaciones.

El Departamento de Energía informó que en las últimas dos semanas de febrero las importaciones de petróleo ruso cayeron a cero debido a que las empresas estadounidenses cortaron los lazos con Rusia, implementando efectivamente su propia prohibición.

Ex senador y coronel retirado del cuerpo de Marines Richard Black: verdades de a puño.

UNA BOMBA INTERIOR. La situación interna norteamericana es bien compleja. Como sucede habitualmente, nadie pone el foco de la cámara en sus vicisitudes y toda la información queda barnizada por una fatigosa secuencia de declamaciones articuladas sobre la democracia, los derechos humanos, y vituperios lanzados contra los eventuales rivales. De vez en cuando, algunas voces se filtran desde su interior y alcanzan, parcialmente, a difundirse por el mundo. Lo logran con sordina, claro, y acompañadas por calificativos que buscan relativizar la autoridad del emisor.

El coronel y ex senador norteamericano Richard Black, acaba de hacer referencia a la actual estrategia militar estadounidense en coalición con Gran Bretaña: “Lo intentaron en Oriente Medio, y ahora lo están haciendo en Eurasia”. El coronel describió lo que significaría para su país hoy en día una guerra nuclear. “Teníamos razón en asumir el riesgo durante la crisis de los misiles en Cuba, en los 60, pero empezar una guerra mundial por Ucrania es una auténtica locura”.

Black fue entrevistado el pasado 26 de abril por “Executive Intelligence Review” (EIR)  a lo largo de una hora. Entre otras cosas denunció que los Estados Unidos inició la guerra en Siria, entregando armas a los terroristas de al-Qaeda, y haciendo que se desplegaran allí como “fuerzas sustitutas” para derrocar al gobierno de Bashar Al Assad a través de operaciones terroristas, tal y como lo habían hecho con anterioridad en Libia contra el gobierno de Muamar el Gadafi.

En contraste, este coronel retirado del Ejército estadounidense sostuvo que Rusia aportó la fuerza aérea a solicitud del Gobierno legítimo de Siria con la finalidad de detener el avance de los terroristas. Pero no desplegó tropas de combate, mientras que los Estados Unidos ocuparon  ilegalmente el noroeste y las zonas petroleras, “robando los recursos sirios con la deliberada intención de matar de hambre y frío a la población”. Y remató: “Alepo fue totalmente destruida por los terroristas antes de que los rusos entraran en Siria. Lo mismo que  está sucediendo ahora en Ucrania con los neonazis con la intención de culpar a Rusia.

Tropas de EEUU ocupan el NE de Siria. Quienes se escandalizan por el ingreso de Rusia en Ucrania suelen silenciarlo.

 

El ex senadorr estimó que los argumentos públicos norteamericanos carecen de sustento.“Rusia ya no es comunista. Es la nación más cristiana de Europa”. Los Estados Unidos, precisó, disponen de una estrategia militar para tratar de expandir su imperio en alianza con los británicos. “Lo intentaron en Oriente Medio, y ahora lo están haciendo en Eurasia. Según Black, “Rusia movilizó sus fuerzas a Ucrania por extrema necesidad, justo en el momento en el que el Ejército ucraniano movilizó a una fuerza inmensa para invadir a las repúblicas autoproclamadas del Donbás”.

Su conocimiento de los conceptos bélicos sostienen el análisis. “Una fuerza invasora, como regla general, debe tener tres veces las fuerzas del país que está invadiendo, en tanques, aviones, tropas, etc., pero las fuerzas rusas tenían solo 160.000 en comparación con los 250.000 de Ucrania. A pesar de contar con el apoyo total de la aviación, se han negado a atacar Kiev, o cualquier infraestructura como energía, agua, trenes, etc., ya que las quieren intactas cuando completen su tarea declarada de desnazificación e impedir la ocupación de la OTAN. Su objetivo es liberar el Donbás”.

Qué interesante. Quien manifiesta su respaldo al gobierno sirio, quien considera justificada la acción anti nazi de la nación euroasiática, quien condena la acción imperial anglosajona, es miembro activo del Partido Republicano y respaldó la política internacional desplegada por Donald Trump en el período previo. Esto no resultó obstáculo para que los entrevistadores, temerosos de semejantes apreciaciones, lo calificaran como “derechista”. Es evidente que los mapas políticos necesitan una revisión acelerada.

Avancemos. El coronel (R) Black manifestó en la entrevista, que sospecha que los misiles que hundieron el buque insignia Moskva fueron disparados por militares franceses desde  Mariúpol, ya que no se habrían confiado armas tan sofisticadas a los ucranianos. También señaló que el suministro masivo de armas que inunda a Ucrania acabará, como en otras guerras, “circulando hacia operadores terroristas de todo el mundo”. Desde aquí completamos: eso ya está sucediendo.

Luego develó aquello que advertimos recien temente: Denunció que dos senadores han propuesto en los Estados Unidos que se amenace a Rusia con un ataque nuclear, “lo  cual sería una  auténtica locura”.

El militar explicó, además, lo que  significaría una guerra termonuclear en términos de la total destrucción de ciudades de Estados Unidos,en particular las zonas de Washington D.C. y el norte de Virginia, convertidas en una“masa incandescente de arena fundida sin vida”, y la destrucción de la reserva naval de portaviones y submarinos nucleares de Norfolk.“Tenemos que entender la gravedad de lo que estamos haciendo. Teníamos razóndijoen asumir el riesgo durante la crisis de los misiles en Cuba  en los 60, pero empezar una guerra mundial por Ucrania es una locura”.

Muy claro: A los Estados Unidos les importa un bledo Ucrania y el pueblo ucraniano. Su objetivo es RusiaY fue más lejos: estimó que las muertes en Bucha se debieron a que los ucranianos mataron a quienes consideraban “colaboradores” de Rusia, ya que Rusia  no tenía motivo para disparar a nadie mientras se retiraba. El video de los soldados ucranianos ejecutando a los prisioneros de guerra rusos atados es una muestra de quién realmente está cometiendo atrocidades. Dijo que había escuchado al administrador de un hospital ucraniano decir que su política era “castrar a cualquier soldado ruso herido que llevaran a su hospital”.

Al ser indagado sobre la razón por la cual ningún oficial retirado de alta graduación estadounidense había realizado una advertencia similar a la que él realiza, el coronel Black respondió que la calidad de los oficiales de alta graduación estadounidenses se ha deteriorado gravemente desde la década de 1990. En parte porque los presidentes los han investigado cuidadosamente paraescoger belicistas (Trump -dice- fue una pausa parcial en ese sentido), pero también porque no quieren arriesgar las posiciones cómodas dentro del complejo militar industrial después de su retiro. Es decir, su jubilación.

Desde los números planteados al comienzo hasta las apreciaciones político militares esbozadas sobre el tramo final de esta nota, deben formar parte del análisis.

FUENTES SEGURAS

Apuntes sobre el fin de la humanidad

Los datos reales acerca de la posibilidad de una conflagración nuclear.

Los arsenales nucleares. El Tratado de No Proliferación Nuclear. Los poseedores de la tecnología. La energía nuclear y el uso pacífico. Respuestas razonables y dudas razonables. Las vías propagandísticas. La OTAN y Rusia. El suprapoder y los Estados. ¿Puede concretarse un ataque nuclear?

 

Existe un elemento en la conflictiva realidad internacional que está quedando fuera del radar público. Se percibe como un asunto tangencial, alejado del fragor aunque también de la difusión. Y ya lo sabe, lector: cuando la información es controlada por un reducido cenáculo, las posibilidades de su utilización aviesa, crecen. El año en curso, empero, es crucial para el tema y el tema es crucial para la humanidad. Ya lo veremos.

TNP SIN ACUERDO. En agosto de este agitado 2022 se concretará la décima Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Prevista para el 2020 –medio siglo de su entrada en vigor-, fue suspendida por la pandemia. Ahora, ante los tironeos presentes, se analiza la dificultad para emitir un documento final; si no hay acuerdos firmes, se puede llegar a optar por la emisión de varios pronunciamientos que sinceren el estado de la situación. También se establecerá un nuevo formato: el de los Compromisos Voluntarios Conjuntos para que grupos de Estados coincidentes acuerden libremente sobre puntos conflictivos.

Las modificaciones configuran una evidencia de la división existente. Entre las posturas, se registran diferencias en la reducción de riesgos, la transparencia en la información sobre los arsenales y –claro- las iniciativas de desarme. Previamente, en Viena, se concretará un cónclave de los Estados que forman parte del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares (TPNW); son 69 naciones sobre las 194 que configuran el planeta. También en la capital austríaca se concretará una Conferencia de Revisión destinada a adecuar e implementar el TNP y a integrar nuevos miembros para “sintonizar con realismo la negociación diplomática nuclear”, según la convocatoria.

LOS DUEÑOS. Pero ¿quiénes son? Veamos. El reciente 3 de enero, los Estados con armas nucleares “legales” según el TNP emitieron una declaración conjunta que pretendió mostrar la voluntad de prevenir una guerra nuclear, frenar la carrera armamentística  y garantizar la seguridad de los arsenales. Bajo la consigna “Una guerra nuclear no puede ser ganada y nunca debe ser librada”, firmaron el documento los Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido. En línea, se ratificó el Nuevo START, instrumento jurídico de control. Todo bien, pero en realidad los protagonistas sólo consiguen permitirse un cese en la fabricación (¿para qué más?) pero ni ebrios ni dormidos una reducción que retraiga su poderío.

No son esos cinco los únicos que portan las llamas de la destrucción. En la actualidad hay ocho países que han detonado con éxito armas nucleares. Además de los citados, cabe mencionar a India, Pakistán y Corea del Norte. Y el asunto no concluye allí. Israel se niega a confirmar o a desmentir si existen las doscientas armas nucleares que los auditores del TNP aseguran haber detectado. En un nivel similar, incluyen a Irán, Arabia Saudita y Armenia.

Como puede comprenderse a simple vista, algunas potencias enfatizan el riesgo que implica Israel, mientras otras ponen el foco sobre Irán. Vale detenerse en esos casos, aunque el resto también ofrece perfiles significativos.

Israel no es miembro del TNP. Posee el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, cerca de Dimona; ni un solo dato se ha conocido sobre las labores allí desarrolladas. Sin embargo, los analistas de imágenes identificaron bunkers de armas, lanzadores de misiles móviles y rampas de lanzamiento. Se sospecha que Israel ha probado un arma nuclear junto con Sudáfrica pero esto nunca ha sido confirmado. Lo cierto es que la Federación de Científicos Estadounidenses, entre otros organismos, afirma que Israel cuenta con un arsenal superior a las 200 armas nucleares. 

Irán viene desarrollando la tecnología de enriquecimiento de uranio y ha sido acusado por las naciones occidentales de hacerlo con fines armamentísticos. La República Islámica insiste que sus intenciones están limitadas a la generación de energía nuclear interna con fines pacíficos; se le objeta que se han detectado trazas de plutonio. Desde el 4 de febrero de 2006 el Organismo Internacional de Energía Atómica suspendió a Irán del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en respuesta a las preocupaciones occidentales sobre sus posibles programas nucleares. A diferencia del caso de Israel, no se han detectado instalaciones.

Pero hay otros “dueños”, como veremos en el tramo final de esta nota.

 

CIENCIA, TÉCNICA Y ENERGÍA. El problema de la ecuación entre investigación y armamentos es muy complejo y abre las puertas a un debate en el cual es habitual posicionarse a la izquierda y concluir a la derecha. Desde hace tiempo se han extendido los argumentos antinucleares: con la atractiva bandera de la paz niegan a las naciones la posibilidad de elaborar energía limpia y de enorme efectividad. Debido a los avances científicos y a las ostensibles necesidades energéticas de la humanidad, la generación nucleoeléctrica ha crecido a un ritmo sostenido y se estima que contribuirá con el 25% del consumo mundial para 2050. A los casi 450 reactores nucleares que producen electricidad en 30 naciones, se suman otros 60 en construcción en los Estados Unidos, China, Finlandia, Francia, Corea del Sur, la India y Rusia.

En la Argentina, la energía nuclear tiene una historia de más de 60 años, con respetada y admirada continuidad. La actividad nuclear ha sido un polo de desarrollo de la industria nacional y ha funcionado como incubadora de empresas públicas y privadas, comenzando por el INVAP. El país exporta en paridad con las potencias mundiales y hoy construye un reactor de potencia muy avanzado, el Carem-25, cuya concreción abre grandes oportunidades comerciales en el orden mundial. Como se sabe, los recientes acuerdos con China facilitarán la construcción de la planta Atucha III. ¿Por qué resignar ese potencial?

Veamos. Para cubrir las exigencias energéticas en forma racional, la mayoría de las naciones opta por una mezcla de fuentes. En el panorama actual, la combinación de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), la energía nuclear y la hidroeléctrica son aptas para sostener el desarrollo industrial de un país. Las energías renovables, solar y eólica, en su estado de desarrollo, además de ser costosas, no pueden sustituir a las anteriores, sino en usos reducidos. La energía nuclear permite la obtención de energía eléctrica, térmica y mecánica a partir de reacciones atómicas. Los reactores funcionan con la fisión de Uranio-235. Sin ella, es imposible diseñar una industria a gran escala.

LOS PERFILES DE UNA PROPAGANDA DUAL. Como evidencia de la complejidad del panorama, un puñado de países proclamó el cierre de sus reactores de potencia, pero algunos como Suecia y los Países Bajos se han vuelto atrás. El caso de Alemania es interesante, ya que hasta ahora mantiene esa postura pese a que le exige fuertes compras de electricidad de origen nuclear a Francia. Resulta asimismo paradójico que dicho país siga albergando en su territorio armas nucleares por los acuerdos con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Es claro que estos objetores no han abandonado la tecnología nuclear al mantener en operación sus reactores de investigación y producción de radioisótopos. Los especialistas meten el dedo en la llaga y les recuerdan que esa acción representa una continuidad con idéntico nivel de supuesto riesgo que el que pretenden reducir al abolir la generación de energía por medios nucleares.

A pesar de la radicalidad del planteo de los llamados ideólogos antinucleares, el interés genuino de los Estados por esta fuente de energía existe y crecerá. Se asienta en la baja contaminación, los altos niveles de seguridad y también en costos competitivos.

Se pueden presentar distintos perfiles políticos para evaluar el comportamiento de cada protagonista, pero hay coincidencias en un diagnóstico emitido por la Agencia Internacional de Energía (IEA): sin energía nuclear para numerosos países sería imposible cumplir con las metas del Acuerdo de París, destinado a morigerar el cambio climático. Aunque se ha estigmatizado esta actividad, sobre todo después de Chernobyl y Fukushima, los mayores desastres industriales de la historia fueron generados por otras industrias.

En estas páginas fue planteado. El ser humano es parte de la naturaleza y sus creaciones no tienen por qué ser evaluadas como dañinas para el planeta. En vez de retraer el desarrollo hacia la anulación, es razonable que la peligrosidad de cualquier industria se reduzca con tecnología, inversiones y operación responsable. Lo cual necesita aplicarse a la gestión de los residuos nucleares, campo en el que existen tecnologías avanzadas para reducir los riesgos.

Cuando este periodista consultó a expertos del INVAP, recibió una respuesta a considerar: “Cabe reflexionar si vale descartar la energía nuclear en su totalidad por cuestionar un acuerdo o por promover otras fuentes de energía. Nuestro país no se puede dar el lujo de eliminar sus logros tecnológicos. Tiene que profundizarlos. El Gobierno debe arbitrar los medios para informar a la sociedad y alejarla del prejuicio, del temor y la manipulación, misión que los demás actores del área nuclear deberían hacer suya. Se trata de desmantelar falsedades sobre la base de verdades. Las fuentes en el mundo de hoy están al alcance de la mano”.

 

EL FUTURO DEFINE EL PRESENTE. Dentro de la gigantesca campaña mediática desatada ante la situación ucraniana, emergió en las jornadas recientes la versión, lanzada al azar, sobre planes rusos para utilizar armas nucleares para resolver el conflicto. De poco sirvió la terminante desmentida del Kremlin. El análisis a fondo del panorama en despliegue evidencia que el peligro puede provenir de zonas político económicas en baja, y no de la responsabilidad evidenciada durante los años recientes por las potencias emergentes. En buena medida porque estas visualizan el futuro al alcance de la mano. Entonces ¿por qué destruirlo?

Días atrás Moscú rechazó los rumores dispersos por la OTAN sobre su pretensión de usar armas nucleares en Ucrania. El jefe de la delegación rusa en las consultas sobre seguridad militar y control de armas en Viena, Konstantín Gavrílov, fue contundente. “Últimamente escuchamos en Occidente las declaraciones provocadoras sobre los planes de Rusia de usar armas nucleares en Ucrania. No tienen la menor base racional”. Según el alto diplomático, la Federación de Rusia “se guía firmemente por el principio de que no puede haber ganadores en una guerra nuclear y nunca debe desencadenarse”. Vale: no perdió la oportunidad de evocar que estas acusaciones provienen de los Estados Unidos, que lanzó en 1945 bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

Serguéi Lavrov, ahondó y duplicó la apuesta. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, declaró que es inaceptable que las armas nucleares de los Estados Unidos estén en Europa, y añadió que es hora de devolverlas a casa. “Es inaceptable para nosotros que, contrariamente a las disposiciones fundamentales del Tratado sobre la no Proliferación Nuclear, las armas nucleares estadounidenses todavía se encuentran en el territorio de varios países europeos. (…) Ya es hora de que esas armas nucleares se retiren y la infraestructura asociada en Europa se desmantele por completo”, apuntó.

En la misma dirección, la portavoz de esa Cancillería, María Zajárova, explicó con su habitual tono irónico que “Este guión apocalíptico no va a realizarse bajo ningún pretexto, en ningunas condiciones. Creo que nos confunden con otra gente; en cuanto al uso de armas nucleares hemos reconfirmado nuestra postura desde el principio. A lo mejor nos confunden con EEUU, la Federación de Rusia nunca ha hablado de esto”.

Luego, enfocó sobre los espacios periodísticos que reproducen la voz del poder: “Es extremadamente primitivo y al mismo tiempo terrible: los rusos amenazan con una guerra nuclear, los rusos agitan un bastón nuclear. ¿Es necesario decir que esta tesis es extremadamente falsa? Aparentemente es necesario”, aseveró para añadir que “nuestro país está en contra de la guerra nuclear, esto es exactamente lo que afirma el Ministro de exteriores ruso, y esto es lo que guía nuestra diplomacia en sus actividades”. Zajárova deslizó que no deberían haber desconectado sus fuentes alternativas de información, entonces habrían escuchado las declaraciones de Rusia, “y no la interpretación de sus propios medios, que lo hacen según la propia metodología de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”.

RAZONES SIN PODER. PERO RAZONES. Hay más voces, puesto que existen otros intereses. Los Estados sin armas nucleares, la mayoría, han manifestado su preocupación por el visible rechazo al desarme de quienes portan el haz de la muerte. Así nació el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares, cuyo puntapié inicial se registró en enero de 2021. Allí el tajo es fuerte, ya que ningún propietario de arsenales participa del mismo. El realismo agudo de analistas asiáticos pero también occidentales coincide, casi con las mismas palabras en sus respectivos idiomas, que la nueva formación “tiene exclusivamente el carácter de simbólica condena moral”.

Los fundamentos propuestos por estos críticos, de todos modos, son sólidos. A la evidente amenaza de extinción le añaden los costos de mantenimiento. El cuidado, el control y el mejoramiento de las instalaciones destinadas al armamento nuclear consumen, anualmente, 72 mil millones de dólares. Esa inversión es imprescindible, pues no parece recomendable dejar algún enchufe en corto circuito cuando de su buen funcionamiento depende que las cúpulas estén bien cerradas. Los Estados sin armas nucleares evalúan que ese gasto debe anularse a través de la eliminación de los misiles, pues se trata de una erogación destinada a un armamento que nadie quiere utilizar.

La ausencia de poder para plasmar esta idea no debería confundirse con las habituales pugnas locales. El Viejo Topo, piensa. A veces, genera impulso a partir de un pensamiento exacto, con proyección.

 

¿ES POSIBLE QUE ALGUIEN UTILICE ARMAS NUCLEARES? Como verá, lector, el problema no es sencillo. Por un lado las naciones ligadas a la OTAN se consideran las únicas autorizadas por algún designio trascendente a poseer armamento nuclear. Aquellas regiones que alcanzaron capacidad para elaborar esas lanzas atómicas pero discrepan con la orientación atlantista son caracterizadas como una amenaza y las que poseen tecnología que les facilite su elaboración deben ser bloqueadas o absorbidas. En sintonía, la humanidad debería confiar en una dirigencia tradicionalmente belicista y. en cambio, objetar conducciones surgidas de Estados que se han mostrado sobrios y responsables a la hora de utilizar la violencia.

La derivación de esta esgrima, sin embargo, puede ser aún peor. Lo que se intenta por estos tiempos es la difusión de dos líneas argumentales, parcialmente contrapuestas y dirigidas a distintos espacios. La primera queda indicada en el segmento anterior, y su fase “polémica” está orientada a un activismo humanista que compra productos conceptuales sin averiguar su origen ni constatar su veracidad: se trata de la equiparación de la energía nuclear en toda la línea con la realización de armamentos apocalípticos. Esta variante, de resultar exitosa, privaría a más de la mitad del planeta de generadores energéticos que la dejarían inerme ante los poseedores de esa capacidad de elaboración.

Se podrá percibir en los encuentros anunciados para el año en curso y descriptos en el primer tramo de este artículo: nadie piensa desarmarse y ninguno considera la posibilidad de admitir la vara del otro para ejercer control sobre lo ya existente.

Este planteo no se despega de la línea de trabajo sostenida en las Fuentes previas. Pensemos juntos. Cuando hablamos del bloque anglosajón y la OTAN es preciso recordar que desde hace pocas décadas el poder concentrado se des territorializó parcialmente. Los Estados “políticos” fueron debilitados y puestos a disposición de las grandes corporaciones financieras con múltiples variantes. La Defensa, para el Norte, quedó articulada en base al financiamiento público de empresas de armamentos y mercenarios que remiten sobre sí mismas, no sobre la opinión pública y el voto de la sociedad.

Por eso, entre otras cosas, se han realizado acciones difíciles de aprehender: ajustes económicos sobre las propias poblaciones, ataques militares sobre los propios objetivos. ¿Qué importa? Sirven para victimizar a los victimarios. La población norteamericana, por caso, no decide el rumbo del gobierno de su país. En las recientes elecciones presidenciales ni siquiera se adoptaron recaudos para que la maniobra resultara creíble. Las decisiones estratégicas ya no se adoptan en las cumbres oficiales. Se está eliminando la política en las zonas controladas por el antiguo régimen.

Entonces, resuelto el problema de quién toma la decisión, la pregunta es si resulta técnicamente posible efectuar un ataque nuclear y lograr algún porcentaje de supervivencia.

Numerosos expertos indican que un ataque y su réplica iniciarían un deterioro planetario indetenible. Ni hablar si se producen contra réplicas. Pero hay varios trabajando en silencio para las corporaciones más empinadas (las que decidieron el avance hacia el Este para rodear al Oso, las que intentan frenar el sendero multipolar), que ponen en duda el aserto.

Esos científicos piensan que un ataque nuclear acotado, muy mensurado y a la vez “mesurado”, puede devastar una región pero dejar en pie otras. Sus jefes estiman que la responsabilidad y el espíritu de supervivencia de las dirigencias de las naciones emergentes las llevarán a dejar de lado la contienda y aceptar nuevas condiciones.

El mundo es de los audaces, sentencia el refrán popular.

Quizás, asimilando los antecedentes, esas jefaturas corporativas piensen en una nueva falsa bandera.

Reformulemos el interrogante desde otra perspectiva.

DIGRESIÓN FINAL. (Cono del silencio) ¿Alguno de los portadores de destrucción piensa realmente en utilizar armas nucleares? A diferencia de otras instancias guerreras, la perspectiva de aniquilación integral de la vida conlleva a la presentación de una respuesta negativa. Una sana respuesta negativa.

Sin embargo, ciertos comportamientos previos permiten la instalación de alarmas en el corazón de la especie. Podríamos preguntarnos, por caso, si algún imaginador pudo prever que el supra poder resolvería atacar las propias torres, símbolo del vigor financiero, y hasta el Pentágono, emblema de su sostén militar. Sin embargo, lo hizo.

Para sorpresa de todo el planeta, lo hizo.

Así que nada puede descartarse. El estadista precavido, duerme con una ojiva nuclear bajo su almohada.

 

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