HELLER y la madre de todas las batallas (muy recomendable)

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Carlos Heller me cae muy bien. Como me pasa con algunos, pocos políticos (por ejemplo, con Juliana Di Tullio) me da impresión de estar en paz consigo mismo, satisfecho con lo que hace. Y esta entrevista ratificó esa impresión. Me pareció muy pertinente, muy atinada. Que, como decíamos los chochamus de ayer, bate la posta. Les doy un suculento aperitivo para despertar el apetito: «El sociólogo Ricardo Rouvier dijo algo muy importante: ‘Tenemos que asumir que, en materia comunicacional, la oposición somos nosotros y ellos son el oficialismo’. ¿Por qué? Porque ellos tienen el poder dominante y establecen la agenda de todos los días, construyen ese sentido común del que hablaba. El sentido común es siempre una construcción (…) La batalla cultural son las ideas. Si no ganamos la batalla de las ideas es imposible ganar las otras batallas, y por eso cité a Rouvier: no logramos ser gobierno desde el punto de vista comunicacional (…) Ninguna conquista es definitiva si no se puede garantizar su continuidad. Creo que es un error creer que hay logros irreversibles. La historia demuestra que no es así  (…) hay que avanzar en una reforma financiera o, así como se pensó en crear una empresa estatal de hidrocarburos, habría que crear una empresa estatal del litio, que es un recurso que va a ser de enorme futuro (…)  en la época de la Junta Nacional de Granos los puertos eran estatales y disponíamos de una flota mercante. Hoy resulta que las grandes cerealeras tienen puerto propio y que, entre paréntesis, liquidan por declaración jurada (…) El futuro de nuestro proyecto depende -y por eso la ofensiva feroz- de si el año 2015 es un año de concreciones, de avances, de consolidaciones (Ahora) tenemos que encontrar la manera de sintetizar esa diversidad de precandidaturas que parecen tener denominadores comunes para ir a unas elecciones PASO y confrontar con los que no plantean cosas similares. No ir atomizados sino lo más consolidados posible…».
Mi única duda se centra en que no sé si es posible que el kirchnerismo suplante al peronismo, más bien, me parece, es su continuidad. Por lo pronto, me alucina de los jóvenes militantes de Nuevo Encuentro que se hayan apropiado de prácticamente todo el folclore setentista del peronismo combativo, y que incluso sepan de memoria la marcha ‘Los muchachos peronistas», Mejor que muchos afiliados al Pejota.

Ahora si, la entrevista completa:

Entrevista. Carlos Heller. Diputado nacional por Nuevo Encuentro

“Los medios pretenden instalar que el tipo de cambio está atrasado”


Por Francisco Balázs / Página 12


Usted afirmó que la gestión de Alejandro Vanoli al frente del Banco Central tendrá un sesgo más normativo para el control de cambios ilegal. ¿Qué instrumentos están disponibles que no se hayan utilizado hasta ahora?

–En primer lugar, existe una operatoria legal y otra que no lo es. Luego, tenemos una corporación de medios con una enorme capacidad de instalación de sentido común, que quiere revertir la cuestión económica y dice que el tipo de cambio oficial está atrasado midiendo la diferencia que hay entre el valor del dólar ilegal y el oficial. Desde allí se establece el supuesto atraso cambiario que, desde luego, tiene un peso muy grande en la economía, porque todo eso actúa sobre los agentes económicos y en las famosas expectativas. Hay operatorias legales que tendrían que ser modificadas desde el punto de vista de la normativa, por ejemplo, el famoso “contado con liqui”. Esa es una norma que le permite a alguien sacar dólares del país sin moverse de su sillón y sin tocar un solo dólar, es decir, comprando con pesos un bono dolarizado. Los bonos no se venden, todo es una operación electrónica. Y así se fuga una gran cantidad de dólares.

–Además de la fuga, esa operación empuja a la suba el dólar ilegal…
–Así es, y también actúa sobre la famosa brecha. Trabajar sobre estas cuestiones permitiría que la economía se desenvuelva sobre patrones más normales. La verdad es que todo lo que se importa y exporta en la Argentina se hace con el dólar oficial, pero los fijadores de precios, cuando analizan el costo de los componentes importados, toman como referencia al dólar ilegal o al de “contado con liqui”, con lo cual aumentan artificialmente los precios en una economía que tiene en muchos rubros una alta proporción de componentes e insumos importados.

–¿Qué medidas se podrían adoptar para limitar las operaciones de “contado con liqui”?
–Los bonos argentinos se cotizan en las bolsas internacionales, por lo que, al hacerlo se dificulta su limitación. Hay que encontrar medidas. Por ejemplo, una norma que diga que los bonos en dólares sólo se pueden comprar en dólares. Eso terminaría con la especulación. ¿Quieren bonos?, bueno, cómprenlos en dólares billetes.

–Otro punto es el referido a las operaciones que utilizan mecanismos de comercio exterior para hacerse de dólares…
–Hay maniobras especulativas en ese terreno que se corrigieron pero tuvieron poca a casi nula difusión. Algunos mencionan entre dos o tres millones de dólares de exportaciones realizadas que no fueron liquidadas en término. ¿Por qué no lo hicieron? Porque los exportadores están especulando con una posible devaluación y hacen el cálculo: la multa que se les va a aplicar es insignificante frente al beneficio que podrán tener frente a una posible devaluación. ¿Qué hizo el Banco Central? Sacó una simple resolución que dice que las exportaciones liquidadas fuera de término se harán al tipo de cambio más bajo que va desde el día en que tenían que haber liquidado hasta el día en que lo hacen. Esa es una medida concreta que neutraliza una maniobra especulativa. En enero se verificó que hubo importadores que anticiparon pago de importaciones que luego no realizaron o cancelaron. Sacaron dólares a seis pesos y los ingresaron al país a ocho: la maniobra, feroz, era legal porque respetaba una norma vigente. Esto motivó una modificación del Central que no permitió más ese tipo de maniobras. Las divisas que ingresan por importaciones no realizadas deben hacerse al tipo de cambio de cuando salieron. Ahí se cortó con esa maniobra.

–A partir de la dictadura, el BCRA fue el botín del neoliberalismo. ¿Qué cambios observa que se produjeron desde 2003?
–Hay un cambio fundamental respecto de ese período que fue la reforma de la Carta Orgánica del Central, que ya había sido reformada por la dictadura y luego por el menemismo afianzando el criterio de la independencia del BCRA en el más puro dictado del Consenso de Washington. No casualmente, en Brasil, el sindicato de los bancarios hizo un paro el viernes pasado en protesta contra la postura de los candidatos opositores a Dilma Rousseff, candidatos que dicen que si ganan volverían a la independencia de su Banco Central. Esa independencia es uno de los botines más preciados de los neoliberales porque es lo que les permite administrar la política monetaria y financiera desde los organismos de créditos internacionales bajo esa idea de la autonomía, como si se tratara de un Estado dentro del Estado. Cuando la Argentina tomó la decisión soberana en 2010, aprobada por el Parlamento, de utilizar reservas para el pago de deuda externa, Martín Redrado, presidente por entonces del BCRA, dijo: “Yo no voy a permitir que se toquen las reservas que son de todos los argentinos”. Y al día siguiente, un diario hegemónico tituló “Conflicto de poderes”, poniendo en un mismo plano al Poder Ejecutivo con el presidente del Central.
La reforma de la Carta Orgánica cambió profundamente esa lógica. El BCRA sigue teniendo independencia en varias cuestiones que le son propias, pero coordina los ejes de su accionar con las políticas macroeconómicas del Ejecutivo. Me gustaría destacar que entre los presidentes del BCRA de este período, estuvo Mercedes Marcó del Pont, que es una persona intachable, de procedencia contraria a los intereses neoliberales. Prat Gay fue una herencia. Uno podría ser crítico con la designación de Redrado, y creo que también con la de Fábrega. Yo tengo amistad con él, compartimos décadas de trabajo en el Banco Nación y en el Credicoop. Puedo discutir su vocación para avanzar con medidas regulatorias más fuertes o sanciones más duras, pero no creo sinceramente que su pensamiento tuviera contradicciones significativas con la línea política del Gobierno en lo esencial. Lo veo perteneciendo al ámbito del kirchnerismo.

–¿En cuánto ayudaría disponer de una nueva ley de entidades financieras, como la que usted trabajó tanto tiempo, para limitar el accionar especulativo?
–Yo soy parte de este proyecto político, y, como tal, aporto opiniones, propuestas, ideas y también acepto que los proyectos tienen la conducción que es la que fija la oportunidad, los límites. Dicho esto, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central incluyó y contiene muchos de los aspectos y puntos de nuestro proyecto. Más aún, recuerdo que Mercedes Marcó del Pont, cuando se planteó esa reforma, me llamó y me pidió leerla. Y allí estaban incluidos muchos de esos puntos y aspectos relativos a la terminología y letra. Aparecían términos como “usuarios de servicios financieros”, se creaba la comisión de defensa del consumidor de servicios financieros.

–Cuál sería la diferencia entre la Carta Orgánica y la Ley de entidades financieras?
–Tratando de simplificarlo, la Carta Orgánica establece un montón de “podrá”, mientras que nuestro proyecto establece un montón de “deberá”. En esa situación, como la planteada con Redrado cuando el debate era si quería o podía ir más allá, la ley hubiera sido un marco más específico. Creo que ésa es la diferencia conceptual más importante.

–Usted planteó en varias oportunidades las maniobras en la liquidación de divisas del complejo agroexportador acerca de cuál es el límite que les permite hacer lo que quieran…

–Esta es una discusión muy de fondo. La semana pasada, en la comisión de presupuesto de la Cámara de Diputados, llevé un debate, incluso polemizando sobre este tema, con los diputados opositores. Dije que no me sorprendía lo que decían porque ya se los había escuchado decir antes que Kicillof presentara el presupuesto. Es decir, no sólo había un presupuesto sino un preconcepto. Luego hablaron de dibujos de las cifras y de otras tantas falacias, y discutimos intentado hacerles entender que el presupuesto, justamente, presupone algunos puntos, que no es un balance. Ni siquiera es una determinación cuantitativa de valores, es una expectativa. El Gobierno dice que su expectativa es que el año próximo la inflación y el tipo de cambio, por ejemplo, se encuentren en determinados valores. Es un anuncio de todas las medidas que se van a adoptar para llegar a ese objetivo. Ahora bien, uno supone que el que planta soja no lo hace para coleccionarla, ni para ponerla en una maceta en el patio de su casa. Entonces, si hay una cosecha de 54 millones de toneladas de soja y el precio, en el momento de la cosecha y venta, está a 540 dólares la tonelada valor puerto de Rosario, el Gobierno presupuesta que le van a ingresar tal cantidad de dólares, no que se va a encontrar con que se vendió la mitad y se quedaron con 27 millones de toneladas sin vender. Si multiplico 27 millones de toneladas por 500 y pico de dólares, habrá 13 mil y pico de millones de dólares que no formarán parte de nuestras reservas. Los políticos y economistas que están preocupados por la caída de reservas podrían estar muy tranquilos si eso no sucediera. Esos mismos políticos y economistas que dicen que están preocupados por el déficit fiscal estarían mucho menos preocupados si hubieran ingresado más de 3.000 millones de dólares en concepto de retenciones que hubieran engrosado los ingresos fiscales. De eso no dicen una palabra. Como tampoco dicen el daño que le produjeron a los productores aconsejándolos mal, generándoles una pérdida irrecuperable por los 200 dólares que bajó el precio de la tonelada. Ahí perdieron todos, el país, los productores, las reservas, las cuentas fiscales. Y ahí aparece el sentido social de la propiedad. En el debate de la comisión les dije que les recomendaba leer el Evangelio gaudium donde el Papa Francisco habla del límite del derecho privado. Una cosa es “mi” casa, “mi” auto, y otra pretender circular a contramano o estacionar donde quiera.
–Argumento que las grandes cámaras empresariales vienen utilizando, como en el caso reciente, contra las leyes de defensa al consumidor…
–Bueno, ahí está el otro tema. Por ejemplo la Asociación Empresaria Argentina (AEA),  que es uno de los rostros que utilizan las corporaciones para hacer sus presentaciones corporativas, como lo es el Grupo de los 6 o después el Foro de Convergencia Económico, son las mismas empresas de siempre, son los formadores de precios, los medios de comunicación hegemónicos, son todos los mismos. Son los dueños del aluminio, de las galletitas, de casi todo. El documento fundacional de AEA establece algo que yo me aburrí de repetir y no tuve eco todavía. Hablar de la intangibilidad de la propiedad privada muchos lo hacen, pero no los que avanzan y resaltan la intangibilidad de la propiedad privada y de la rentabilidad empresaria. Con lo cual te dicen, esta es cosa nuestra. Por eso se opusieron a las leyes de defensa al consumidor promulgadas dos semanas atrás, o al observatorio de precios. Ahí dicen esto es cosa nuestra, ustedes no tienen derecho a meterse con nuestros números. Nadie les está planteando socializar las empresas. Queremos, de una buena vez, saber cómo es esta historia de que los productores se quejen de que cobran poco y los consumidores de que pagan mucho. Parece que el problema está en el medio. Por eso, si es verdad lo que dicen que la rentabilidad es insuficiente, miren que fantástica oportunidad que tienen para conseguir que eso se pueda corregir. Ahora, si aparecen rentabilidades injustificadas, intermediaciones innecesarias, transferencias entre sectores de los mismos grupos económicos con cargas de margen en cada uno de esos pases, es probable que alguien le diga, bueno muchachos, así no es, dejen de quejarse de la inflación y contribuyan un poco a que los precios no aumenten.

La respuesta a las causas de la inflación caen siempre en el lugar de la emisión monetaria y el gasto público…
–Bueno, esto es lo que les pregunté el otro día: ¿me pueden explicar por qué aumentan los precios porque hay más emisión monetaria? ¿Por qué? Porque la gente tiene más plata, es decir, lo que ellos están queriendo decir y no dicen es que quieren que caiga el poder adquisitivo, que haya menos demanda, que se enfrié la economía y, por esa vía, que los salarios bajen o haya menos empleo y por lo tanto las paritarias se discutirán en otro marco. En síntesis, quieren otro modelo. Les decía también que la contabilidad tiene partida doble, si están hablando de rebajar impuestos y retenciones, no deben olvidarse de decir que también van a bajar los gastos. Si el 58% del gasto del Estado es gasto social, no veo como puede bajarse el impuesto a las ganancias, el IVA, las retenciones sin tocar el gasto social y sin volver a privatizar lo público. Quiero que digan el programa completo, no sólo lo que algunos quieren escuchar.

–Este tipo de disputas sobre la política económica del Gobierno es también observable en Brasil…
–Hay un artículo de esta semana publicado en Ámbito Financiero que comienza diciendo: “La inflación ya se hizo insoportable”, “Esto es puro populismo”, “El intervencionismo está matando la inversión privada”, “El gasto público está fuera de control”, “Avasallan al Banco Central”, “Fraguan las estadísticas”, “Con la ley de medios y con los controles impositivos a cada compra y movimiento que realizan los turistas en el exterior la Presidenta demuestra que es una chavista”. Esto es lo mismo que dicen los medios, no en la Argentina, sino en Brasil, para castigar al gobierno de Dilma Rousseff, un calco de lo que dice la prensa opositora en la Argentina. Esta es la construcción de sentido común. Una semana atrás, en el programa de radio de Eduardo Aliverti, el sociólogo Ricardo Rouvier dijo algo muy importante: “Nosotros tenemos que asumir que, en materia comunicacional, la oposición somos nosotros y ellos son el oficialismo”. ¿Por qué? Porque ellos tienen el poder dominante y establecen la agenda de todos los días, construyen ese sentido común del que hablaba. El sentido común es siempre una construcción, no es lo mismo el sentido común de un iraní que el nuestro. Si tuviéramos el poder de instalación de otros sentidos sería muy diferente. Doy un ejemplo. Hoy en día hay gente que utiliza el 20% de su sueldo para comprar dólares a través del mercado oficial para luego venderlos en una cueva en el mercado ilegal y hacerse un sobresueldo. Esa gente no cree que esté cometiendo un ilícito. Piensa que es algo normal, ya que esa práctica está acompañada por una instalación de legitimación. Si la sociedad instalara que eso está mal, muchos no lo harían. Yo hablo con gente que te dice “pero los medios no pueden estar mintiendo todo el día todos los días; puede que estén exagerando, pero algo de verdad debe haber”. Hace una semana fue lo de las restricciones para viajar, y era todo mentira, lo mismo con esa burda mentira que decía que los importadores tenían que comprar dólares al valor del ilegal para importar insumos. Así es todos los días. Así funciona esto, claramente es algo contra lo que se debe seguir peleando.

–En las tantas veces mencionada batalla cultural, ¿qué lugar ocupa lo referido a la economía?
–Esta semana se cumplen diez años del fallecimiento de Floreal Gorini. Entre las muchísimas cosas que hizo y las muchísimas cosas por las que luchó, una de las últimas fue la creación del CCC, en donde hay una placa que dice “La madre de todas las batallas es la cultural”. Cuando hablamos de batalla cultural, en el ideario de Gorini, que es el nuestro, no se está hablando de la cultura sólo de las artes, la literatura, el teatro. Aunque sí son parte, la batalla cultural son las ideas. Si no ganamos la batalla de las ideas es imposible ganar las otras batallas, y por eso cité la frase de Rouvier sobre ser la oposición: no logramos ser gobierno desde el punto de vista comunicacional.

–La agenda informativa la siguen imponiendo los grandes medios hegemónicos y la contrapartida es salir a discutirla. ¿Por qué no es también luchar por imponer la propia, la de los intereses nacionales y populares?
–Lo que sucede es que al imponer una agenda a través de la cantidad de medios y con el enorme poder del que disponen, lo que se espera es que se salga a responder o desmentir este tipo de agendas. Dominan la agenda y actúan casi en simultáneo. Incluso los títulos son los mismos, con alguna palabra cambiada, lo que lleva a pensar que hay una usina común de establecer cuál es el tema central de la agenda. 

–A once años del actual proyecto político, ¿qué lectura tiene de todos estos años con vistas a futuro, más precisamente, al proceso electoral del año próximo?
–Que se ha avanzado muchísimo en un gran número de aspectos y, al mismo tiempo, digo que ninguna conquista es definitiva si no se puede garantizar su continuidad. Creo que es un error creer que hay logros irreversibles. La historia demuestra que no es así. Creo que ha habido una importante revalorización en la sociedad del papel del Estado, no al punto que uno desearía pero sí muy considerable. Hay un avance enorme en el terreno de los derechos, en la gran amplitud que se ha hecho en estos once años. Es algo fantástico, incluso hay muchos derechos que no están ejercitados a pleno, porque luego de aprobada la ley vienen la regulación y las normativas. Lograr su aplicación requiere de un largo proceso. El caso del Código Civil y Comercial que terminamos de aprobar el miércoles, más allá de cuestiones puntuales con las que podemos diferir, es un cambio cualitativo fenomenal en lo relativo a los derechos de las personas, de la familia. Y abarca el derecho a llevar el nombre que quiera, a tener la pareja que cada uno decida, a resolver el tema de las adopciones, hasta el tema de las discusiones en los consorcios de departamentos o en los conflictos de medianeras. Es decir, es una herramienta que simplifica la vida cotidiana y que, sobre todo, modifica cosas que fueron pensadas hace 150 años por una administración que concibió estos códigos de una manera elitista. El cambio cultural que significa el nuevo código, a partir de los profundos cambios que dispone, va a comenzar a regir a partir del 1° de enero del año 2016. Los cambios de esta década son notables. Néstor Kirchner decía en los primero años de su gobierno que teníamos que salir del infierno. En los posteriores, que fueron de consolidación, nos encontramos con la crisis del sistema capitalista global de Lehman Brothers, crisis de la que el mundo todavía no se recuperó. En el debate parlamentario de la semana pasada, les preguntaba a los representantes de la oposición si no leían los diarios, las noticias de los países que, como los Estados Unidos, redujeron en lo que va del año tres veces la expectativa de crecimiento. El FMI lo mismo. El Banco Central Europeo también. Su presidente dijo que la economía europea está en punto muerto. Brasil rebajó su expectativa  de crecimiento. Es decir, la crisis del año 2008 no fue digerida por todos esos países, y eso nos influye: no estamos fuera del mundo. Este es un escenario de complejidades igual para todos. Ante este escenario mundial, se puede recurrir al ajuste o hacer lo que hace este Gobierno, este proyecto, que es decir tomemos más medidas contracíclicas para paliar los efectos negativos que esta crisis externa nos genera. Entonces, aumentemos el gasto social, los planes destinados a aumentar la demanda interna para que a través del aumento de la demanda se produzca lo que debemos sustituir en lugar de importarlo. La diferencia no es la caracterización, sino qué hago frente a la caracterización.

–¿Cómo entiende el comportamiento del arco opositor, de constante defensa de los intereses de las grandes cámaras empresariales?
–Cuando uno escucha a un líder socialista decir que cree en la mano invisible del mercado se explica todo. Cito este ejemplo para simplificar el análisis porque alcanza con ese tipo de afirmaciones. Esto implica no creer en el papel del Estado regulador sino en que el mercado se encarga de reestablecer el orden que les convenga. Eso es neoliberalismo.

–Eso es el deseo de que se produzca el “fin de ciclo” del Gobierno Nacional instalado por los medios hegemónicos…
–Yo no creo que esto sea así como instalan los medios. Volvamos al tema Brasil, que es un ejemplo notable en dirección a responder la pregunta. Hace dos meses Dilma perdía, y las últimas mediciones de esta semana la estaban dando como ganadora, incluso, en primera vuelta; que Marina Silva se caía. Entonces, ¿cuánto hay de instalación por parte de los medios en sus deseos de que las cosas sucedan como ellos quieren? En el caso de la Argentina, es fantástico leer hoy las declaraciones de Mauricio Macri y de otros referentes de la oposición en el año 2010, diciendo que el kirchnerismo estaba terminado y que había que pensar en el país que venía a partir de 2011, y luego la realidad confirmaba que Cristina triunfaba con el 54%. Allí se observa la misma estrategia que siempre utilizan, como lo irreversible de ciertos resultados. Y también está el tema de las percepciones que realizan los encuestadores respecto de lo que es un barrio como Palermo como lo que es el tercer cordón del conurbano bonaerense. Esto explica cómo erraron tantas veces durante los procesos electorales en Venezuela, cuando arrojaban datos que no representaban a la totalidad de la población, y cómo el voto es lo más democrático que hay y todos valen por uno, el del morochito, el del pobre, el del rico, el de la clase media. Por eso sigo creyendo que lo que ha hecho este proyecto político en materia de inclusión social no puede no tener un correlato en el reconocimiento de esos logros, en los millones de puestos de trabajo, en los también millones de nuevos jubilados, en los que tienen agua corriente, cloacas, gas. Si eso es reconocido, no sé si cuando llegue el momento de tomar una decisión van a querer cambiar. Desde luego que todo también va a depender, y por eso la ofensiva feroz, de si el año 2015 es un año de concreciones, de avances, de consolidaciones.Eso tiene una respuesta que es la que están dando al afirmar que esto se desboca, y que hay que ajustar porque no hay más remedio. Por eso me quedo con el discurso de Cristina del pasado martes, cuando dijo que ella era el dique de contención, la barrera infranqueable. Que a ella le quedaba poco más de un año al frente del gobierno pero lo que este proyecto necesita es extenderlo, llegar a 2020. Y agregó que “hay que seguir construyendo nuestra fuerza”.

–¿Cómo ve el proceso electoral hacia 2015 dentro del Frente para la Victoria, las diversas precandidaturas y las afirmaciones de “continuidad con profundización” o “continuidad con cambio”?
–Creo que si bien no es tiempo de hablar de candidaturas, lo que sí es importante es que quienes aspiran a ser candidatos definan qué quiere decir cada cosa. Sería bueno que digan qué piensan en materia de política exterior, si seguirán profundizando las construcciones de alianzas con el bloque regional, con la Patria Grande, o si intentarían volver a entrar en el mundo que piden los opositores, el mundo de las relaciones carnales, mundo que arranca y termina en cómo nos va con los Estados Unidos.

–Para esos sectores, el ingreso al mundo es volver a la órbita de los organismos de crédito, al sistema financiero internacional y la toma de deuda…
–Estar en ese mundo es Menem en la asamblea del FMI diciéndoles “acá está el presidente que tuvo el coraje de hacer las reformas que había que hacer”. Entrar en el mundo es volver a privatizar lo estatizado, es abrirse a los mercados sin regulaciones. No es buscar socios que acepten determinadas condiciones para aportar recursos, es entregar. Como cuando Macri dice que si fuera presidente volvería a las AFJP, privatizaría Aerolíneas Argentinas. Eso es volver a estar en el mundo para ellos. A mí me gustaría que los que aspiran a ser candidatos de este espacio dijeran con claridad qué políticas que este gobierno llevó adelante están dispuestos a sostener y qué harían que este gobierno no hizo, lo que sería muy positivo. Uno podría decir que creemos que hay que avanzar en una reforma financiera o, así como se pensó en crear una empresa estatal de hidrocarburos, si no habría que crear una empresa estatal del litio, que es un recurso que va a ser de enorme futuro.

–¿Incluiría al sector del comercio exterior?

–Sí, claro. Pero no quiero decir cosas fáciles, del estilo “hay que crear una Junta Nacional de Granos”, porque el mundo y la Argentina cambiaron. Resulta que en aquella época de la JNG, los puertos eran estatales y disponíamos de una flota mercante. Hoy resulta que las grandes cerealeras tienen puerto propio y que, entre paréntesis, liquidan por declaración jurada. Lo que deberíamos es volver a discutir programas y no consignas en los laboratorios de marketing que les dicen a los candidatos qué es lo que hay que decir de acuerdo a la encuesta del día. Por eso creo que sería un gran paso que nuestros candidatos pudieran imponer la agenda de los temas en debate para que los otros también se vean obligados a decir qué van a hacer. La otra cosa que creo es que en algún punto deberíamos encontrar la manera de poder sintetizar esa diversidad de candidaturas que parecieran tener denominadores comunes para ir a unas elecciones PASO y confrontar con los que no plantean cosas similares. No ir atomizados sino lo más consolidados posible. Y vuelvo a Cristina: hay que trabajar en la unidad.

Luego del acto de Atlanta, donde se reunió la militancia de Nuevo Encuentro, Carlos Heller reflexiona: “Uno de los grandes déficit que tiene este proyecto, y que Néstor Kirchner empezó a plantear desde el inicio, cuando planteó la idea de la transversalidad es construir la fuerza política que le dé sustentabilidad. Néstor decía que sin el PJ no se puede y con el PJ no alcanza. Hay que construir la gran fuerza política, nutrida por distintos afluentes históricos del pensamiento nacional y popular y democrático que le den carnadura al nacimiento de una nueva fuerza. Hay un debate planteado y es si el kirchnerismo es una corriente interna del peronismo o si es una fase superadora que contiene al peronismo y también a las expresiones de otras corrientes del campo popular que lo enriquecen y que hacen parir a esa nueva realidad que llamamos “kirchnerismo”. Desde luego, nosotros bregamos por esta segunda concepción, y esa es la idea que llevamos a nuestro acto. Contribuir en esa dirección, así como lo hizo La Cámpora en Argentinos Juniors, el Movimiento Evita en Ferrocarril Oeste. Los objetivos son similares. Trabajamos para seguir construyendo militancia y fuerza política propia. Y se resume en eso que se llama Unidos y Organizados y que pretende ser la fuerza política que le dé sustentabilidad al proyecto que lidera Cristina.

–¿Cómo definiría a Nuevo Encuentro?
–Creo que somos un ámbito de confluencia entre mucha juventud, de trasvasamiento generacional en el que podemos convivir los que acumulamos más juventud con los que tenemos menos, porque me siento joven desde el punto de vista del espíritu, de las ganas de hacer y del entusiasmo, aunque me duelan las rodillas de vez en cuando. Nos resulta fácil dialogar con los jóvenes porque nuestra propuesta es muy transparente y porque, aunque parezca autorreferencial, cuando yo fui candidato a diputado, mi consigna era “resiste los archivos”, y no hay demasiados exponentes de la política que puedan aceptar el desafío de resistir archivos. Creo que la nuestra es una buena puerta de entrada para todos esos jóvenes que se entusiasman con la política a partir de lo que representa el kirchnerismo. Sin duda, uno de los grandes logros de Néstor y Cristina fue el cultural, triunfando frente a los años de discursos que decían que la política era corrupción, negociados y que en la política estaban todos los males.


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