HIJOS DE VANDOR Y FIRMENICH. “Podemos conversar gracias al amor de nuestras madres”

Marcela y Roberto Vandor.

PUENTES. Tender puentes es la obsesión del diputado nacional Eduardo Valdés, “frentetodista al palo” y uno de los que más hizo para acercar a Cristina Fernández de Kirchner con Alberrto Fernández (obsesión contagiosa al punto de que quien escribe hizo durante 2020, antes de la pandemia, un programa de TV junto a Pablo Moyano, el cineasta, llamado precisamente así, “El Puente”). Alguna vez le dije socarrón a otro gran constructor de puentes, Martin García, que organizaba las famosas cenas de la Agrupación Oesterheld en el Hotel Bauen cooperativo, que tuviera cuidado a la hora de colgar los posters de destacados militantes del movimiento nacional (afiches que una peluda mano negra de gorila robó) cosa de no poner el de Rucci junto a un ex dirigente de la Ctera que integró el comando que lo mató, pero humor negro aparte, lo de ambos, Valdés y Martín García, es muy meritorio en momentos en que nuestros enemigos favorecen de mil maneras las tendencias centrífugas y Cristina y el presidente Alberto Fernández coinciden en apreciar que es fundamental mantener la unidad del Frente de Todos.

Valdés ha entrrevistado a los hijos de Augusto Timoteo Vandor, ejecutado en 1969 por guerrilleros peronistas que lo consideraron traidor y seguidamente al hijo mayor de Mario Eduardo Firmenich, el principal jefe sobreviviente de Montoneros, a cuyas filas se incorporaron luego, via Descamisados, varios de los  victimarios de Vandor y Rucci.

Mario Javier Firmenich en una foto de mediados de la década pasada.

Una de las cosas que se desprenden de estas entrevistas es el papel que han desempeñado las madres, que reafirma lo que ya sabemos gracias al protagonismo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Particularmente interesante es la personalidad de la esposa de Firmenich y madre de sus hijos, Maróa Elpidia Torres Agüero, quien fue una militante muy activa pero siempre permaneció en segundo plano (lo que le permitió conservar la vida cuando fue detenida, gracias a una falsa identidad) y tiene fama de ser la memoria viva de la experiencia de la que fue la mayor guerrilla urbana de la historia.

Los dejo con la introducción al audio de esas entrevistas:

Los hijos de Augusto Timoteo Vandor y Mario Eduardo Firmenich dialogaron en “Puentes en el Café Las Palabras”, el nuevo Podcast conducido por Eduardo Valdés. En un encuentro a corazón abierto, los hijos de los dirigentes políticos compartieron sus experiencias de vida y las dificultades que atravesaron relacionadas a sus historias familiares. Marcela y Roberto Vandor relataron la historia de sus padres, que se conocieron siendo delegados de Fábrica de Phillips, y hablaron del miedo con el que vivieron durante su infancia. Dijo Marcela: “Tuvimos que vivir cosas difíciles, mi madre tuvo problemas en inscribirnos en la escuela, recuerdo que sufríamos amenazas telefónicas y amenazas de bomba en el colegio. Hemos ido en patrullero al colegio”.

“Vivíamos con guardaespaldas, no íbamos solos a ningún lado”, agregó su hermano Roberto Vandor. “Mi mamá sacaba fiado, crecimos en una casa de trabajadores” destacó, desmintiendo el mito de la supuesta fortuna que habría acumulado supadre, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica.

Ante la pregunta sobre qué significó llevar el apellido Vandor, Marcela afirmó: “Orgullo y gratitud, a mi papá no lo conocí, pero si a mi madre, una persona maravillosa”. Roberto por su parte, se refirió a la filiación política de su familia *“Nosotros somos peronistas por tradición, por mamá y papá, crecimos en una familia peronista, de trabajo y esfuerzo”.

En esta edición, Valdés fue acompañado por el historiador Facundo Giampaolo, que reflexionó sobre los fusilamientos en José León Suarez  y el anonimato del que gozaron los responsables de estos asesinatos. “Ninguno fue juzgado, ninguno recibió la estigmatización que sufrieron sus víctimas. Casi nadie sabe quien fue Desiderio Fernández Suárez o el General (Juan Carlos) Lorio, ambos responsables de los asesinatos en José León Suárez”.

Mario Javier Firmenich relató su historia de vida y cómo fue salvado por un sacerdote cordobés. “Nací en la cárcel de Devoto en el año 76, mi madre y mi abuela pudieron evitar que sea un chico apropiado al conseguir que el sacerdote Luchesse, muy conocido en Córdoba, me llevara a su orfanato en esa provincia, donde me crió”, relató.

Describió lo mucho que el sacerdote cordobés hizo para evitar que siendo niño fuera reconocido por los esbirros del general Menéndez. “El cura, por una cuestión de seguridad, me cortó el lunar en la comisura, similar al de mi padre, para que no me reconocieran”. A su vez relató el reencuentro con su familia: “A finales de 1981 mi madre volvió a buscarme, ahí es cuando el cura Luchesse me contó quién era mi mamá, tuve que construir todo ese vínculo con ella”.

Los hijos de los dirigentes políticos coincidieron en la importancia de crecer sin rencores y en el papel fundamental que cumplieron sus madres para que esto se lograra. “Me siento identificada con vos, cómo contás tu vivencia sin pedir explicaciones, sin rencor. Es difícil ser Firmenich o Vandor, en algunas situaciones seguro nos ha pasado lo mismo”, destacó Marcela. “Esto de vivir sin rencores es gracias al amor de nuestras madres, ese amor hacia la vida ha hecho que nosotros no andemos pidiendo explicaciones o echando rabia a ajenos*” respondió Mario.

Para finalizar, Eduardo Valdés resaltó el papel de las madres de ambas familias. “Las madres de ustedes pueden estar orgullosas de los hijos que criaron. A los padres los podremos seguir polemizando, pero que sus madres pueden estar orgullosas, eso seguro”.

Entrevistas completas aquí:

https://open.spotify.com/episode/16ZMF4uehyXkguz8rXEMAS?si=yuto3npMTUOSiHcY95ktoA&utm_source=whatsapp

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