INDUSTRIA PELETERA Y CORONAVIRUS: Dinamarca, los visones y las mutaciones del SARS-CoV-2

 

Algo huele a podrido en Dinamarca

 

Ireland: mink to be culled and not replaced after Covid-19 mink mutation

Dinamarca, con 5,8 millones de habitantes humanos y 17 millones de visones repartidos en más de 1.100 granjas peleteras,  es el segundo productor mundial de pieles de visón. Estos mustélidos, que en la naturaleza necesitan entre 10 y 14 km de río para vivir, son criados hacinados en pequeñas jaulas del tamaño de un microondas, con suelo de red de alambre, bajo las cuales se acumulan los excrementos que son recogidos una o dos veces al año.

En junio, Dinamarca informó por primera vez que había descubierto visones enfermos de Covid-19 en sus granjas de cría. En ese momento se creyó que los trabajadores humanos estaban transmitiendo el virus a los visones. A principios de noviembre el Departamento de Epidemiología del Statens Serum Institut (SSI)  -la institución científica danesa  encargada de la vigilancia y seguimiento de los brotes de enfermedades infecciosas en el país- informó a las autoridades que se habían observado nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 de los visones, tanto en las personas que trabajan con visones como en la población local. Entre las variantes del virus del visón observaron siete mutaciones diferentes en la proteína espiga, y hasta cuatro cambios diferentes en la proteína espiga del mismo virus, lo que pondría en riesgo la eficacia de las vacunas que se están desarrollando. El 3 de noviembre el SSI envió una nueva evaluación de riesgos al Ministerio de Salud, señalando que “continuar la cría de visones durante la epidemia de COVID-19 en curso, implica un riesgo significativo para la salud pública, incluidas las posibilidades de prevenir de forma óptima el COVID-19 con vacunas”.

El gobierno de Dinamarca (una coalición de izquierdas) hizo caso a sus científicos y ordenó el sacrificio de todos los visones de las granjas peleteras. Inmediatamente, pusieron el grito en el cielo los criadores, los diputados conservadores, la asociación de veterinarios del visón y los medios corporativos que se horrorizaron por el sacrificio masivo de los animales por motivos de salud pública, pero nunca se han escandalizado porque los visones sean desollados para que el humano que pueda pagarlo se vista con su piel.  La presión tuvo efecto sobre el gobierno: el ministro de agricultura acabó renunciando y la primera ministra pidiendo perdón sumisamente a la industria peletera en el parlamento. MM

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