IOSI, EL ESPÍA ARREPENTIDO. Un producto rioplatense que rompe los moldes

No es frecuente que un producto tan promocionado sea bueno. Por suerte, tenemos una excepción a lar regla. Es muy bueno. Y encima, pone el dedo en la llaga, Ojalá continúe y continúe así.

Luego de haberme referido largamente a la historia real que la ha inspirado (ver aquí) había prometido escribir sobre la serie Iosi, el espía arrepentido, el buque insignia de Amazon-Prime en estas playas apenas terminara de ver los ocho capítulos. Por diversas razones no lo he hecho. Procuro ahora, tarde, remediar esa omisión. Conste que no conozco personalmente ni al director ni al guionista ni a los actores (ver ficha de la producción cliqueando aquí); que no tengo relación con Amazon; y que suelo tener una animadversión instintiva a todo lo mainstream y que no tengo información acerca de los capitales argentino-uruguayos que solventaron la producción. Hechas estas necesarias salvedades repito: ¡la serie es muy buena!

Y lo es, porque a pesar de ser una ficción*, se basa en hechos reales y describe con valentía y precisión dos hechos que son casi sistemáticamente o bien negados o bien tergiversados por los medios hegemónicos. El primero y más importante es que por primera vez un producto de alcance masivo pone blanco sobre negro que fueron efectivos de la Policía Federal quienes participaron activamente no sólo en el encubrimiento, sino también en la ejecución de ambos atentados (en esta primera temporada se aborda solo el que tuvo como objetivo a la Embajada de Israel de la calle Arroyo, pero es imposible que se obvie esa participación también en el segundo atentado).

Puede aducirse que luego de haber perdido el control del territorio de una Capital Federal nuevamente usurpada por la oligarquía portuaria, la Federal ya no es la misma pues el grueso de sus peores elementos migraron a la policía citadina, y se ha convertido en un remedo misho del FBI, pero aun así, atreverse a explicitar una verdad tan incómoda tiene mucho mérito.

Por otra parte, tanto el director como el guionista conocen de primera mano a la colectividad judía la han descrito a la perfección con sus luces y sus sombras, dejando descolocados tanto a los judeófobos que suelen ver siempre conspiraciones sionistas (como el llamado Plan Andinia) como a quienes esperaban una convalidación a libro cerrado de una Historia Oficial pergeñada en a cuatro manos por los asesinos y sus supuestas víctimas (esos que estuvieron lejos de ser quienes murieron o fueron mutilados) con el invalorable apoyo de una justicia putrefacta y servicios de inteligencia locales y extranjeros.

Y aunque no se internan en el berenjenal que hubiera supuesto indagar en por qué los dirigentes de “la cole” llegaron incluso a premiar a policías que habían participado del complot, guionista y director dejan claro que esa relación derivó no pocas veces en el secuestro por parte de custodios de la Federal (recordar, por ejemplo, los dos secuestros de Osvaldo Sivak o los perpetrados por la llamada “banda de los comisarios”) de empresarios judíos –que no pocas veces fueron asesinados– y sus familiares.

Casi sin excepción el casting ha sido exitoso y las actuaciones memorables, recayendo el peso en Gustavo Bassani como Iosi, y en Natalia Oreiro como Claudia, su “controladora”, pero a mi gusto quien más descuella es Alejandro Awada en el papel de Saúl Manajem, que sintetiza en uno a varios personajes reales, banqueros y traficantes de armas. El engordado Awada llega a recordar, y no es ditirambo, a el más insigne engordado, Marlon Brando, en su capolavoro de El Padrino.

Sobre el final, un detalle no me convenció. Y es que en referencia al atentado a la Embajada, donde la mañana del atentado se celebró una reunión muy importante, en la serie se narra que a último momento esa reunión se trasladó misteriosamente a un hotel importante de la zona de Retiro cuando en realidad la reunión se hizo en la Embajada, y recién luego de que terminara explotó la bomba. Quienes si abandonaron la sede para ir a reunirse al Sheraton con colegas que custodiaban otras embajadas de Israel en países vecinos fueron casi todos los miembros de la seguridad (bitajon) de la embajada. Podría tratarse de una casualidad que los miembros de la seguridad de la sede diplomática se ausentaran a la vez que hacían lo propio los policías federales que debían custodiarla… si no fuera porque el jefe de esa custodia ausente, el israelí Roni Gorni, fue un gran protagonista del desvío de la investigación al plantear enfáticamente contra toda evidencia que el ataque había sido consumado por una camioneta-bomba. Vehículo que nadie vio y cuya existencia, luego de estudiar concienzudamente el caso in situ, puso en duda el mismísimo jefe de los artificieros de la Policía de Tel Aviv, Jacob Levy.

Para mayor escarnio, cuando los agentes enviados por el Mossad pidieron centrar la investigación en la familia y allegados del presidente Menem, desde Tel Aviv les ordenaron que regresaran de inmediato a Israel, según reveló el galés Gordon Thomas en su Mossad. Historia Secreta (Gideon Spies).

Pero esto no quita que esta primera temporada de Iosi… sea… imperdible. Ojalá pronto haya otras y mantengan el mismo sentido y calidad. A pesar de las presiones que, vaticino, director y guionista habrán de recibir.

Nota:

*Lo que recuerda a otra serie magnífica, The Americans, sobre los espías soviéticos que lograron hacerse pasar en Washington como ciudadanos estadounidenses arquetípicos, cuya principal protagonista, Elena Vavilova, al igual que el Iosi real, no tuvo una vida taaaaaaaan ajetreada pero aun así no se sintió traicionada. Compruébenlo aquí: https://pajarorojo.com.ar/historias-del-espionaje-los-clandestinos-la-elite-de-la-inteligencia-sovietica/

PS: Si les interesa ver paso a paso como se consumó el atentado a la Embajada de Israel, pueden ir leyendo estas notas:

PRIMERA NOTA

SEGUNDA NOTA

TERCERA NOTA

CUARTA NOTA

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