JUSTICIA POÉTICA. Como su madre, María, Jesús fue asesinado en la AMIA

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Jesus

 

Una medida pedida por Sergio Burstein y que el fiscal Nisman había rehusado tomar, (“Según Nisman, nada se podía hacerse con esos restos, pues todo se había hecho ya”, explicó Burstein a Pájaro Rojo) demuestra hasta que punto el fallido fiscal incumplía con sus deberes más elementales. La identificación del muerto número 85 a causa de los bombazos que demolieron la AMIA deja claro también (luego de que durante años un cocinero paraguayo vivísimo pasara por el inexistente fallecido nº 86 y su “viuda” cobrara la pertinente indemnización) la pésima calidad de la investigación de Galeano & Nisman, sólo superada por la Corte Suprema en el caso de la Embajada de Israel, en la que siempre se habló de 29 muertos pero solo están identificados 22 y el verdadero número no se puede establecer porque entonces (marzo de 1992) se le dejó a Israel llevarse todo lo que quiso sin revisión, incluso quizá -como se dijo entonces- algún ataúd. Oficialmente, de los 22 muertos (incluyendo a un sacerdote católico) sólo 4 fueron israelíes: tres empleados y la esposa de un vicecónsul que estaba de visita.

La identificación del muerto nº 85 de la AMIA además echa por tierra las pretensiones de que su cadáver podría haberse tratado del supuesto conductor suicida de la supuesta Trafic fantasma que habría subido las escaleras y embestido la puerta de la AMIA, penetrado parcialmente y explosionado sin que nadie viera la maniobra. Conductor que -según está alambicada hipótesis- a último momento se habría arrepentido e intentado huir, ya que su cuerpo estaba prácticamente intacto.

El cadáver del veinteañero Jesús, que así se apellidaba el muerto, había sido insólitamente profanado: el FBI le habían cortado tres falanges de la mano derecha y se las habría llevado (apuerto que el FBI va a decir que fue la Policía Federal, que ellos no tuvieron nada que ver) a causa de lo cual no se podían cotejar sus huellas dactilares, pero aun así el equipo de Antropología Forense logró identificarlo por el ADN, ya que tenía muestras de su madre, María, que también murió en el atentado.

Aunque no soy creyente, siempre dije que ni Dios ni las religiones tuvieron nada que ver con los atentados hechos en Buenos Aires, que fueron de neto corte mafioso, así como que hubo descendientes de árabes y de judíos tanto entre las víctimas como entre los victimarios.

Que el muerto nº 85 se llame Jesús (que según los romanos era el nombre del “rey de los judíos), cuya religión -si es que la tenía- y ascendencia aún ignoro al escribir estas líneas, y que su madre también muerta allí se llamara María, y que ambos fueran sorprendidos por la bomba interna mientras hacían un curso para aprender a atender y curar enfermos… me parece de tantísima justicia poética… que por un instante tembló mi agnosticismo al resonarme una frase que solía decir mi catolicísima madre: “Dios escribe derecho en renglones torcidos”.

Los dejo con el despacho de la agencia Télam:

A 22 años, identifican a la víctima número 85 del atentado a la AMIA

 

TÉLAM

Se trata de Augusto Daniel Jesús, quien entonces tenía 20 años. Su madre tambien murió en el ataque. 

A 22 años del atentado contra el edificio de la mutual judía, la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) AMIA/DAIA reveló la identidad de la víctima número 85 fallecida aquel 18 de julio de 1994. Se trata de Augusto Daniel Jesús, quien tenía entonces apenas 20 años.

Así lo determinaron los exámenes genéticos peritados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EEAF), el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial y el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

Augusto Daniel Jesús era hijo de María Lourdes Jesús. Ambos asistían a un curso para el cuidado de enfermos en la sede de la calle Pasteur al 600.

Los análisis fueron impulsados por los fiscales Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini, sobre las muestras que se conservaron del cadáver de una de las víctimas y que todavía no había podido ser identificado. Augusto Daniel Jesús era hijo de María Lourdes Jesús, quien también perdió la vida en el ataque. Ambos asistían a un curso para el cuidado de enfermos en la sede de la calle Pasteur al 600.

El informe del EAAF indica que la probabilidad de que los perfiles genéticos extraídos de las muestras que no habían sido identificadas pertenezcan a un hijo biológico de la persona cuya muestra corresponde a María Lourdes Jesús, equivale a un 99,9999 por ciento. A similar conclusión arribó el informe de la UBA.

La identificación de Augusto Daniel Jesús cierra una indagación de más de dos décadas. En 2002, a partir del hallazgo de su DNI y su cédula de identidad en el lugar del atentado, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3 había encomendado a la policía localizar su paradero, para eventualmente convocarlo como testigo en el marco del primer juicio por el atentado.

Los fiscales habían detectado irregularidades en el resguardo del cuerpo de Jesús. Pocos días después de realizada la autopsia, se notificó –en presencia de personal del FBI autorizado por el ex juez Juan José Galeano– el seccionamiento de tres falanges, pero sin constar qué destino se había dado a esas muestras. Años más tarde, sin mayores precauciones, se derivó el cuerpo al osario común del Cementerio de la Chacarita.

Ahora, la prueba genética permite concluir la identificación, con el dato determinante respecto del vínculo de Jesús con su madre, y gracias a la participación del EEAF, que no había intervenido antes en el expediente AMIA y por su trayectoria y experiencia fue convocado por la UFI AMIA.

 

 

 


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7 comentarios

  1. Bienvenida la verdad, en honor a las víctimas y sus familiares.

    Y la patraña del suicida y de la tráfic, alimentada por los servicios extranjeros, Nisman y los medios ?

  2. 85.

    La Madre María fallecida en el atentado.
    El Hijo Jesús ” desaparecido “.
    Familiares en búsqueda …
    Un cadáver NN en el lugar 22 años sin identificar …

    NO ES RARO ?

  3. Pienso en la hipocresía de la derecha argentina, ya sea catolicona o judía que operan políticamente con tragedias que de verdad no los conmueve ni les interesa, También crítican
    a quienes son verdaderos referentes de DDHH que luchan coherentemente por memoria, verdad y justicia. Como en una tragedia griega, ese cuerpo olvidado, esa víctima ninguneada,
    da testimonio del oprobio al que fue sometida la sociedad al negar justicia, ocultando, obstruyendo y desviando para no exponer su corrupción.

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