KULFAS, el “macho del off”, elegido por la oposición mediática como ariete de sus diatribas contra Cristina

Esto, más allá de si el ex ministro está o no de acuerdo con ello. Lo cierto es que Kulfas no sólo hacia críticas en off, también las había hecho en ON y dando la cara en la AM750. Una vez que Alberto Fernández le pidió la renuncia, explicó el motivo de sus críticas a la Secretaría de Energía y a la Vicepresidenta. Al día siguiente Enarsa (ante Ieasa) le respondió, también in extenso y con acritud. Está claro que esta polémica no terminara y que puede –ojalá que no– la construcción del gasoducto Néstor Kirchner.

Nuevo amigo para el ataque mediático diario

Matías Kulfas y Paolo Rocca, CEO de Techint

POR HUGO MULEIRO

Los medios opositores bautizaron graciosamente como “imprudencia” a la maniobra del equipo del ex ministro Kulfas que les permitió intensificar la metralla cotidiana contra el Frente de Todos, ensuciar la novedad política del reencuentro público del Presidente y la Vice y usar para beneficio de sus mandantes toda referencia a la obra del gasoducto Néstor Kirchner.

El despliegue de títulos y notas es estruendoso pero en verdad no ofrece novedad, ya que se encaja en la práctica muy repetida de demonizar a Cristina Kirchner, que “no para”, que “asedia”, “copa”, “avanza”.

Firmas más o menos lustrosas, Fioriti de Clarín, Rodríguez Yebra de La Nación, Letjman de Infobae, coincidieron el domingo en estampar la palabra “furia”: otra vez unanimidad para descalificar a la Vicepresidenta por su reacción ante el invalorable favor que Kulfas prestó para enriquecer la hostilidad mediática hacia la coalición gobernante.

Como consecuencia inevitable, el Presidente recibe munición por “obedecer”, “capitular”, “acatar”, “inclinarse”, “rendirse” ante “esa mujer” (Clarín y La Nación dixit), en un despliegue que oculta lo que sí es una novedad: quedó claramente a la vista que del entorno más cercano a Alberto Fernández salen versiones, rumores, “off the record” (aunque no únicamente de allí), para operaciones contra otros sectores del FDT y así desestabilizarlo mucho más allá de sus propias debilidades y contradicciones.

Y aquí se abre la pregunta más inquietante: hasta dónde el Presidente podía desconocer esta práctica.

Ahora todo paso en la acción del Gobierno entra bajo esta fórmula: es orden de Cristina, es lo que quiere Cristina, es por “temor” a Cristina. Y así es presentado por estos medios el lunes 6 de junio el anuncio de Guzmán del proyecto para gravar la renta inesperada. No importa que el ministro lo haya anticipado hace casi dos meses.

El estruendo de la salida de Kulfas le restó algo de espacio a una operación en ciernes: propaganda anticipada para los empresarios de AEA que, tipeó Bonelli el viernes, “salen a la cancha”, el martes 7, para “exigir” no solo al FDT, sino también a la derecha opositora, un plan de Gobierno con supremacía al sector privado, con incentivos a las siempre prometidas “inversiones”.

Esta instalación de los empresarios como fuerza de choque que disputa el poder, que imita a los jerarcas de la Corte Suprema en cuanto a inmundicia y sinceridad antiperonista, cuenta por supuesto con los medios como mandaderos, tanto es así que los paneles con los que AEA presentará su pliego de exigencias tendrán como “moderadores” a dos piezas del dispositivo. Uno ya con acabado mérito garca, Kirschbaum de Clarín. Otro en enloquecida carrera por prestar servicios, Del Río de La Nación.

Aunque cause desarreglos intestinales, habrá que oir a Rocca, Magnetto, Coto, Pagani, porque esta puesta en escena viene precedida por anuncios nada tranquilizadores en columnas que les obedecen en Clarín, La Nación e Infobae. En efecto, Bonelli, Pagni y Wende, respectivamente, pronosticaron al unísono en 48 horas que el agotamiento de reservas en dólares llevará, casi como consecuencia lógica, a una devaluación. Es una hipótesis que instalan para agosto/septiembre, cuando se supone que Guzmán tiene que mostrar que la inflación está en descenso.

Esta preocupación patriótica del gran periodismo, que convivió minuto a minuto con el despliegue bananero dado al jubileo de la reina de Inglaterra (con un “último momento” de Clarín por un pronóstico de lluvia que amenazó con afectar la patética pompa real), incluyó cacareos indignados por la mención del Presidente sobre los ladrones de guante blanco. Van der Kooy de Clarín y Morales Solá de La Nación pusieron en primer plano el disgusto, a nombre de quienes se sintieron aludidos.

En cambio, la indisimulable confesión del supremo Rosenkrantz en Chile, con su descalificación a una definición de Eva Perón que significa a la vez oponerse a derechos que tienen rango constitucional, consiguió solo espacios y  menciones perdidas. El gorila desatado sí cosechó expresiones de amor del extremista Morales Solá, que lo felicitó el domingo por el “sentido común”.

Comentarios (2)

  1. Peter

    Y hace casi 3 años que estaba ahí, igual que Guzmán … De quien es la culpa ?

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  2. Andrss

    Gasoducto.
    Y ahora está todo tan claro !
    El endeudamiento con el FMI tiene como objeto asegurarse la transnacionalizacion de la renta futura que empezará a generar Vaca Muerta en los próximos años …
    Ya no quedan secretos …

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