LA BONAERENSE. Revelan que María Eugenia Vidal (a) “La Muda” tiró la piedra y escondió la mano

Mi primera impresión ayer fue que a Sergio Berni se le había escapado la tortuga: que no había previsto el amotinamiento policial. En fin, que lo dicho por Horacio Verbitsky (que Berni estaba distraído  promoviendo su candidatura a la presidencia del Partido Justicialista bonaerense y había llegado la hora de que pagara los platos rotos) era correcto. Pero luego busqué confirmar esa hipótesis y me encontré con que representantes del kirchnerismo más puro me la negaron de plano, advirtiéndome que Berni venía insistiendo desde hacía mucho que los bajísimos sueldos de los policías configuraban un problema a punto de estallar, y explicándome que algunos de los cabecillas del motín reportan a la apestada ex ministra Patricia Bullrich, y que uno de sus objetivos más claros era, precisamente, remover a Berni, quien habría cortado de cuajo pingües negocios ilícitos de la cúpula policial. Lo que, junto con los ingresos que a pandemia cortó (prostitución, custodia de conciertos, boliches, partidos de fútbol, juego y hasta de drástica disminución de los boliches donde era posible obtner vituallas) y el ceso de las migajas que se desraban sobre las bases de la repartición de aquellos negocios ilícitos, habían dejado a la mayoría de los “patas negras” en la miseria más abyecta. Pues bien, hoy me llega está inesperada confirmación por boca de Romina Manguel y Fabián Domán, data que pone en el centro del problema a la ex gobernadora María Eugenia Vidal, que además de huir literalmente de La Bonaerense (luego que le dejaran una bala sobre su escritorio), de refugiarse en una base de la Fuerza Aérea y de rigorear a sus efectivos en materia salarial (Kicillof destacó ayer que su sueldo base pasó en cuatro años de 1329 dólares a 718 dólares) habría dejado unos 35.000 sumarios abiertos. Berni habría comenzado a cerrarlo, lógicamente exonerando a parte de los sumariados, lo que habría sido la gota que rebalsó el vaso.

Escuchen este breve audio.  Y piensen en la desaparición de la escena y el súbito enmudecimiento de Vidal, que ya adelantó que ha abandonado la provincia y que proseguirá su carrera política en la Capital, donde Horacio Rodríguez Larreta no puede aspirar a la reelección.

El efusivo saludo del gobernador Kicillof a Berni hace presumir que el médico-cirujano-militar tiene, al menos por ahora, garantizada su permanencia, tal como había sostenido en Tiempo Argentino horas atrás y estas páginas Claudio Mardones.

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