La CIA, el 11 de septiembre, Afganistán y el Asia Central / 1

Compartí

A pesar de algunos errores clamorosos (desaparición de la palabra “Siria”, aparición del nombre del autor al divino botón en medio del texto, etc.) en esta traducción del francés, que a su vez es traducción del inglés, me gusta este trabajo que da cuenta de los indicios precisos, concordantes y a veces vehemtes de que una capa transversal de los servicios secretos  estadounidenses le puso un paraguas protectyor a dos saudíes que habrían de participar en los ataques a las torres gemelas, . Y eso que no se habla aquí de la Torre 7 y su evidente voladura controlada, ni del falso avión que se estrelló en el Pentágono, ni de la termita, etc., etc., etc.
El 11-S fue una puesta en escena magistral de quienes habían decidido de antemano atacar a Afganistán, Irak, Sudán, Siria e Irán y de paso destruir via acta patriótica la oposición interna a una brutal concentración de las riquezas. A mi juicio, quien no quiere verlo es un ciego voluntario.

El inicio de la guerra del terror de Estados Unidos (1/3)

La CIA, el 11 de septiembre, Afganistán y el Asia Central

por Peter Dale Scott
En ocasión de la puesta en venta de la edición francesa de «La máquina de guerra estadounidense», el más reciente libro de Peter Dale Scott, la Red Voltaire publica un detallado estudio de este diplomático canadiense sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Peter Dale Scott resalta en este trabaja una serie de elementos que revelan la actuación premeditada de una facción del complejo militaro-industrial estadounidense.
Red Voltaire | 28 de septiembre de 2012

+
JPEG - 25.2 KB

«La fabricación de una serie de provocaciones destinadas a justificar una intervención militar es realizable y podría concretarse con ayuda de los recursos disponibles.» Informe del J-5 de la Junta de Jefes de Estados Mayores Interarmas de los Estados Unidos (JCS), 1963 [1].

La guerra del terror de Bush y la manipulación de los datos de inteligencia

El 11 de septiembre de 2001, en las horas que siguieron a los mortíferos ataques perpetrados aquel día, George W. Bush, Donald Rumsfeld y Dick Cheney embarcaron a Estados Unidos en lo que posteriormente llamaron la «guerra contra el terrorismo». En mi opinión, deberíamos llamarla más bien la «guerra del terror» ya que fue utilizada contra los civiles, de forma repetida y por todos los beligerantes, incluyendo a los actores representantes de los Estados. Una guerra del terror se caracteriza por la preponderancia del uso de armas de destrucción que actúan de forma indiscriminada, ya sea de artefactos explosivos improvisados (AEI) emplazados al borde de las carreteras o de misiles disparados desde el aire por drones (aviones teledirigidos) de alta tecnología [2].
La guerra del terror podemos verla también como un elemento de un proceso más amplio, de alcance global. Con la guerra del terror todas las potencias importantes recurren al terror contra los civiles en el marco de campañas estrechamente vinculadas entre sí –China en la región de Xinjiang y Rusia en Chechenia, al igual que Estados Unidos en numerosas regiones del mundo [3]. En su contexto global, la guerra del terror puede verse como la última etapa de la extensión secular de la civilización transurbana a zonas en las que prevalece una resistencia rural. En esas regiones se ha podido comprobar que las formas convencionales de guerra no pueden llegar a un verdadero final, por razones geográficas y culturales.

Leer mas


Compartí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *